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América Latina no avanza en libertad económica según índice del Instituto Fraser

By: Adriana Peralta - @AdriPeraltaM - Oct 8, 2014, 4:44 pm
libertad económica
El índice divide a los países en cuartiles decrecientes de libertad económica: azul (más libres), verde, amarillo y rojo (menos libres). (Instituto Fraser)

EnglishEl reciente Índice de Libertad Económica (EFW) 2014 publicado el 7 de octubre por el Instituto Fraser en Cánada presenta a Chile como la economía más libre de Latinoamérica y la décima a nivel mundial, mientras que Venezuela cierra la lista no solo del continente, sino el ranking mundial.

Desde 1975 el EFW mide el grado de libertad económica de 152 naciones mediante la evaluación del grado en que las políticas públicas e institucionalidad son compatibles con la libertad económica. Para realizar este índice, Fraser evalúa 42 variables divididas en cinco grandes áreas: tamaño del Gobierno y gasto público, el respeto a la propiedad privada, acceso a una moneda estable, libertad de comercio internacional y la cantidad de regulaciones laborales, de acceso crediticio y capacidad de hacer negocios.

Según el ranking, con base en datos del 2012, la nación con mayor libertad económica es Hong Kong (alcanzó 8,98 de un máximo de 10 puntos), seguido por Singapur, Nueva Zelanda, Suiza y Mauricio. Cierran la lista Algeria, Argentina, Zimbabwe, República del Congo y Venezuela. Otras economías fuertes obtuvieron asimismo altas posiciones: Canadá (7°), Reino Unido y Estados Unidos (ambos 12°), Japón (23°), Alemania (28°), Corea del Sur (33°), Francia (58°) e Italia (79°).

Las economías libres crecen más y fomentan un mayor bienestar. Los efectos de la libertad económica son fácilmente vistos en la diferencia en el Producto Interno Bruto (PIB). Los países en el cuartil superior de este índice tienen un promedio de US$39.899 de PIB contra $6.253 en el cuartil inferior.

América Latina, con dificultades para emprender

En términos generales América Latina no varió mucho su calificación promedio: de 6,72 bajó a 6,71. Juan Carlos Hidalgo, analista de Políticas Públicas sobre América Latina del Centro para la Libertad y Prosperidad Global del Cato Institute compartió sus impresiones con PanAm Post.

“La región ha estado estancada durante una década, los deterioros en la libertad económica en los países peores punteados de América Latina han sido compensados por avances de otros países. La puntuación promedio se ha mantenido”.

Para Hidalgo, durante la década pasada la región se ha beneficiado por la bonanza del precio internacional de las materias primas y eso ha provocado que se sienta menos necesidad para hacer reformas económicas.

“Uno de los parámetros de libertad económica en que América Latina ha perdido oportunidades de mejora son las regulaciones laborales. Mucho de esto tiene que ver con que el Estado sofoca al emprendedor y obliga a las personas a optar por la informalidad. Esto tiene un impacto tangible en los sectores populares; ellos quedan excluidos de la economía formal al existir trabas al emprendimiento”, puntualizó el analista.

Alianza del Pacífico: cuatro países, dos realidades

Chile es la punta de la lanza en América Latina y además la décima economía más libre del mundo con 7,87 de puntuación. Su mayor ventaja económica es su facilidad para comerciar en mercados internacionales y su área más débil es el reconocimiento de la propiedad privada. Comparte este defecto con Colombia y México, que son la 104° y 91° economía más libre respectivamente, pero su fortaleza se encuentra en la estabilidad de sus monedas.

Perú es un caso ligeramente distinto. Desde 1980 a la fecha el país andino ha escalado en el ranking de libertad económica, del lugar 41° en 2007 al 20° en 2014. Al igual que otros miembros de esta alianza, comparte la ventaja de una moneda estable y su mayor debilidad es la falta de protección a la propiedad privada.

“La Alianza del Pacífico es un bloque que aspira a representar las economías abiertas” expresó Hidalgo sobre la diferencia en la puntuación entre los países, pero “según este índice, por el momento son economías abiertas en lo comercial, pero no necesariamente países con libertad económica”.

Centroamérica, con resultados dispares

La diferencia entre puntuaciones en la región centroamericana es de 59 posiciones, con Costa Rica en un extremo (23°) y Belice en el otro (82°). Guatemala y Nicaragua por su parte están en la posición 48° y 36°, respectivamente. Toda la región comparte la misma fortaleza, una relativa estabilidad en sus monedas, siendo El Salvador (60°) y Panamá (66°) las más destacadas en este campo gracias a que su divisa es el dólar estadounidense. Donde la región centroamericana debe mejorar según el informe es en la protección a la propiedad privada, siendo Honduras (55°) el que mayores reformas debe de hacer en esa área.

Para Guillermo Peña Panting, director ejecutivo de la Fundación Eléutera en San Pedro Sula, “a pesar de que Honduras sigue mejorando su calificación en el ranking, no lo está haciendo a la velocidad necesaria para dar saltos cuantitativos frente a los avances en otros países. La decisión de remover al Fiscal General y a los cuatro magistrados de la Corte Suprema repercutió de manera perjudicial en esta edición del índice”.

Peña Panting espera que los cambios legislativos que ocurrieron durante el 2013, entre ellos las nuevas leyes de energía, de simplificación de inscripción de empresas, del juicio político, de las ZEDEs y las reformas al sistema de seguridad y justicia, ayuden a contrarrestar a la competitividad perdida en Honduras por los aumentos fiscales frente a vecinos y el resto de América Latina.

Mercosur y Sudámerica, con marcadas diferencias

Por su parte el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) presenta grandes diferencias. Uruguay, en la posición 47°, presenta una moneda estable y problemas para proteger la propiedad privada. Sin embargo, Venezuela (152°) y Argentina (149°) cierran la lista entre las cinco economías menos libres del planeta.

El informe diagnostica que la libertad económica en Venezuela está severamente limitada. Con una puntuación de 3,89, el menor de sus grandes problemas es el tamaño del Gobierno y la mayor de sus dificultades es el escaso respeto a la propiedad privada. Argentina por su parte presenta poca capacidad de comerciar en mercados internacionales y el menor de sus problemas son las regulaciones para iniciar un negocio; puntúa 4,92 de 10.

A Brasil (103°), Bolivia (108°) y Paraguay (87°) los une su problema de la falta de protección a la propiedad privada y la ventaja de una moneda estable.

Por su parte, lo que más aqueja a la libertad económica de Ecuador (131°) es lo poco asegurada que se encuentra la propiedad privada de los empresarios, no tanto así su capacidad de comerciar con el exterior.

En el Caribe —Bahamas (40°), Jamaica (62°), República Dominicana (66°), Trinidad y Tobago (82°), Haiti (92°)— los mayores problemas son la poca proyección al comercio exterior, su falta de protección a la propiedad privada y el tamaño de sus estados. Por falta de datos económicos certeros, fue imposible calificar a Cuba.

Adriana Peralta Adriana Peralta

Adriana Peralta es amante, promotora y defensora de la libertad. Ha sido pasante en el Cato Institute y Atlas Network en Washington D.C. y miembro de la junta directiva de @CREO_org en El Salvador. Actualmente trabaja en el departamento de desarrollo de la Universidad Francisco Marroquín. Síguela en Twitter: @AdriPeraltaM.

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Lo que la globalización y el capitalismo han hecho por el mundo, en cuatro libros

By: Adriana Peralta - @AdriPeraltaM - Oct 8, 2014, 3:59 pm
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EnglishSi usted me lee en este momento es gracias a la globalización. Es más, el equipo del PanAm Post existe gracias a las facilidades de comunicación que ofrece internet. Hace 30 años era difícil de imaginar trabajar como un equipo multinacional —Argentina, Venezuela, Panamá, México, Paraguay, Nueva Zelanda, El Salvador, Ecuador y Estados Unidos—, que está conectado permanentemente, todos los días, a pesar de que la mayoría no se conoce en persona. La globalización, junto al capitalismo, ha logrado estos avances y ha creado nuevas oportunidades a niveles sin precedentes en la historia. La revolución de internet y el mundo conectado sólo puede ser comparada con la de la imprenta de Gutenberg, la Revolución Industrial y la máquina de vapor. Sólo que a diferencia de las anteriores, esta es una vorágine en la cual el ojo del huracán aún no ha llegado, y por los vientos de cambio, pareciera que aún le falta mucho por dar. La revolución de la globalización dista de terminar. El capitalismo y la globalización se pueden ver como dos caras de una misma moneda: la que ha permitido una prosperidad agigantada para la humanidad. Por ello, hemos hecho una selección de títulos que se proponen demostrarlo. Para comprender un poco más de la globalización, el autor sueco Johan Norberg nos presenta los libros En defensa del capitalismo global, Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta y el ensayo La globalización y los pobres. Y en defensa de un sistema socioeconómico realmente libre, Estudiantes por la Libertad compiló el conjunto de ensayos La moralidad del capitalismo. El flujo de ideas: el motor del progreso económico Norberg, y En defensa del capitalismo global, plantea cómo la idea de la libertad ha tomado tanta fuerza durante la globalización. A través de diversos análisis sobre la reducción de la pobreza y el hambre, el aumento del nivel educativo y democrático, y la transformación de Asia, Norberg explica que ningunos de estos logros ha surgido de una casualidad: nada se construye ni se logra de la nada, sino por medio del flujo de ideas que permite la globalización y la puesta en práctica del capitalismo. Una pequeña prueba de nuevas ideas, imágenes, sonidos y costumbres de tierras lejanas provoca una irresistible curiosidad en el humano, quien al darse cuenta del mundo de opciones, demanda mayor libertad: explota su llamado de autodeterminación y su capacidad de escoger lo mejor para sí mismo. Y con una mayor libertad, viene un mayor progreso económico, explica el autor. Norberg también se introduce en el espectro de la medición de la pobreza, y sostiene que los parámetros para medirla resultan muy relativos. El tema lo vuelve a tocar en La globalización y los pobres. ¿Qué es la pobreza relativa y absoluta? ¿ Acaso estas son las mejores medidas para determinar cómo vive una persona pobre? Uno de los mitos alrededor de la globalización es que ella ocasionó un aumento de la pobreza. Sin embargo, explica Norberg, en 1820 el 85% de la humanidad vivía con un dólar al día. ¡Lo sorprendente es que muchos países hayan escapado de la miseria! En su estudio, Norberg analiza tres milagros económicos: Suecia, Vietnam y Taiwán. Estos tres países en un momento dado se abrieron al comercio exterior, al intercambio voluntario con otros países, y en sus legislaciones reconocieron los derechos de propiedad para sus habitantes. Con estos cambios, los individuos entraron al mercado globalizado preparados para competir y elevar su productividad. En palabras de Kofi Annan, durante la conferencia de en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en febrero del 2000, “Los principales perdedores en el muy desigual mundo de hoy día no son aquellos que están muy expuestos a la globalización. Son aquellos que han quedados excluidos”. Para complementar estos estudios sobre la globalización, Norberg también publicó el libro Cuatro décadas que cambiaron nuestro planeta. Aquí el escritor sueco analiza datos de Naciones Unidas, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, del Banco Mundial, entre otros, para demostrar que las estadísticas sobre el desarrollo hay que analizarlas desde distintos ángulos, utilizando distintas mediciones, y conocer los errores de estos parámetros de reducción de pobreza para llegar a las mejores conclusiones. https://www.youtube.com/watch?v=X82iJZEViDo Al finalizar su análisis Norberg explica que la globalización no es el único causante de todas estas mejoras de calidad de vida, pero contribuye a ella mediante la promoción del progreso económico y la propagación del conocimiento, de ideas y de tecnología. Gracias a la globalización y el comercio, el desarrollo humano es más rápido e incluye a más personas que en épocas anteriores. “Los buenos viejos tiempos son estos”, remata. Comprendiendo la moralidad del capitalismo Pocas veces el capitalismo es relacionado con la moralidad. Para eliminar esta creencia, La moralidad del capitalismo (lo que no le contarán tus profesores) expone por qué este sistema es el idóneo para crear riqueza, superar el estado natural de pobreza y hacer más libre a la humanidad. Mediante diversos ensayos, el libro explica la diferencia entre el capitalismo (entendido como libre mercado) y el capitalismo de “compinches”, que es el causante de las crisis económicas como la del 2008. Para que el capitalismo sea correctamente llevado a cabo tiene que ir de la mano de la libertad económica. El resultado de estos dos factores ha traído progreso a la humanidad, más que cualquier otro sistema antes probado. Permite al ser humano tener la capacidad de escoger cómo, y con qué realizará su trabajo, y luego disfrutar de sus beneficios. La moralidad del capitalismo es un conjunto de ensayos cuyos autores incluyen a dos premios nóbel —Mario Vargas Llosa y Vernon Smith— y una entrevista al cofundador de Whole Foods Market, John Mackey. En las cuatro partes de libro se analizan las virtudes del capitalismo emprendedor, la interacción voluntaria y el interés propio, la producción y la distribución de la riqueza, y la globalización y el capitalismo. La competencia y cooperación son explicadas por David Boaz, quien resalta la importancia de esas actividades al establecer que el mercado es un conjunto de personas que compiten para cooperar. Según Boaz, la cooperación es tan esencial que el ser humano ha creado instituciones que la posibiliten, como los derechos de propiedad, la intervención limitada del Gobierno y el Estado de derecho. El libro también incluye el debate sobre la igualdad como un fin y un valor en sí mismo. Frente a esto, el filósofo ruso Leonid V. Nikonov argumenta que la desigualdad es la condición previa de los intercambios, sin la cual dicha actividad no tendría sentido. El libro cierra con un ensayo de Mario Vargas Llosa sobre la cultura de la libertad. El ganador del Nóbel de Literatura explica los efectos de la globalización en la llamada “identidad cultural” de los pueblos. “Las culturas necesitan vivir en libertad”, sostiene Vargas Llosa, mientras rebate la idea de que esta identidad haya sido estática a lo largo del tiempo, y critica a quienes abogan por fosilizarla. Estos libros tienen en común la crítica a la filosofía que busca eliminar la desigualdad material sólo por considerarla dañina: ¿acaso es malo que al mismo tiempo que existen más millonarios, también millones de personas salgan de la pobreza? El avance de la globalización no quiere decir que el mundo ahora sea perfecto, pero sí que las condiciones de vida han mejorado considerablemente. Para que sigan avanzando en buena manera, además de mejor y más avanzados mercados, se necesita expandir el campo de acción del ser humano, dándole libertad. http://youtu.be/l3zXo94gJ78

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