Instalaron el primer cajero automático de Bitcoin en Argentina

By: Belén Marty - @belenmarty - Sep 8, 2014, 4:43 pm
El cajero automático unidireccional de bitcoins. (Daniel Alós)
El primer cajero automático unidireccional de bitcoins en Argentina. (Daniel Alós)

EnglishEn momentos de plena depreciación del peso argentino, del default, las altas tasas de inflación, y la imposibilidad de cambiar el peso a dólar de forma legal para gran parte de la sociedad, un restaurante de Buenos Aires, Argentina, instaló hace menos de dos meses un cajero automático unidireccional de bitcoins .

Antidomingo es un bar y restaurante que abre sólo de noche de martes a domingo, donde se puede escuchar música en vivo, comer algo, y es, aparte de todo esto, el único lugar en toda Argentina que posee una máquina expendedora de bitcoins a cambio de pesos.

“Es un cajero de bitcoin unidireccional, la maquina te vende bitcoins por pesos. Haber puesto un cajero automático tradicional hubiese sido mucho más caro, más grande, y más pesado. Esta maquina es súper pequeña y compacta. La trajimos de la conferencia de Bitcoin de Ámsterdam”, señala Daniel Alós, dueño del restaurante y centro cultural Antidomingo en conversación con PanAm Post.

El negocio está ubicado en Pinto 4860, en un barrio residencial de Buenos Aires, y se ha convertido desde hace varios meses en uno de los centros de reuniones de la comunidad Bitcoin porteña.

Alós explicó que tenían tiempo intentando facilitar la experiencia de compras de la criptodivisa en este país. “De esta manera, se le da la posibilidad al comensal de comprar bitcoins al llegar y luego pagar la cena con este medio de pago”. Además, asegura el emprendedor, “le otorgamos un descuento a los que paguen en bitcoins”.

Según el impulsor de esta iniciativa, el interés de traer el expendedor a Argentina fue mero interés instructivo, puesto que el sistema no deja ningún tipo de ganancia. Para hacer realidad el proyecto trabajó de la mano de Sebastián Serrano, miembro de BitPagos.

Daniel Alós, dueño de Antidomingo junto con una usuaria del bitcoin. (Daniel Alós)
Daniel Alós, dueño de Antidomingo junto con una usuaria del bitcoin. (Daniel Alós)

“Nuestro objetivo es hacer que la gente entienda el sistema y se vaya involucrando de a poquito”, explica el bitcoiner.

La maquina es de código abierto, lo que significa que cada usuario en el mundo puede proponer cambios, y con la labor de Serrano, lograron una interfaz sencilla e interactiva. Uno de esos cambios realizados fue hacer que la maquina aceptara los pesos argentinos.

“Aún no muchos clientes se animan a usarla —confiesa Alós— sólo se acercan a preguntar aquellos que alguna vez oyeron el término, lo otros pasan de largo sin si quiera darse cuenta de lo que es. Para esos, el cajero podría ser una máquina expendedora de profilácticos [como las que el Gobierno obliga a colocar en los restaurantes de Argentina]”.

En cuanto a las otras alternativas que existen para comprar bitcoins, Alós asegura que no las ve como competencia, sino como formas complementarias de adquirir la moneda electrónica.

“Cuantas más alternativas haya, mucho mejor, pues eso hace crecer la adhesión, que es lo más importante”, confiesa.

El interés por expandir la red de cajeros está en alza: “Ya se acercó un estudiante de la Universidad de San Andrés con la intención de colocar uno allí, y otro, un ingeniero electrónico para averiguar la posibilidad de fabricar uno”.

Otras opciones positivas

Franco Amati, cofundador de Espacio Bitcoin Buenos Airescoincide con Alós en que el cajero automático es complementario a los otros sistemas de compra de esta moneda digital y profundiza en las otras opciones posibles para el país.

“Existen otras formas igual de viables para la adquisición y venta de la criptomoneda: servicios que ofrecen entrega a domicilio como SatoshiTango, venta a través de sistemas de pago tipo Pago Fácil o Telerecargas (donde usualmente se recargan líneas de celular) como Ripio, alternativas como Digicoins o Bitcoin Brothers, y servicios de exchange como Unisend, Bitex.la y CoinMelon, próximo a inaugurar”, comenta.

Bitcoin, ¿regulado?

En Antidomingo los comensales pueden pagar en bitcoins. (Daniel Alós)
En Antidomingo los comensales pueden pagar en bitcoins. (Daniel Alós)

El abogado argentino especialista en criptomonedas, Daniel Rybnik, le indicó a PanAm Post que “todo lo que no está prohibido en la ley está permitido”, por lo tanto, según establece la Constitución Nacional argentina, existe libertad de contratar y ejercer cualquier industria siempre y cuando no viole las normas legales.

En términos de regulación local, el letrado aseguró que el primero que se pronunció en relación al Bitcoin fue el Banco Central, pero sólo para advertir al usuario de los riesgos de la criptomoneda (que no tiene respaldo, que es volátil y funciona a propio riesgo del individuo). Por ahora no la declaró como moneda ni emitió una normativa al respecto.

“Lo hará en el caso que, en el marco de sus potestades, lo considere riesgoso para el sistema financiero”, explica.

Luego, en julio de este año fue la Unidad de Información Financiera la cual emitió un eje de control a través de la resolución 300. Ésta está en línea con lo expresado por el Banco Central, y obliga a algunos de los sujetos (casa de cambios, escribanos, etc.) a reportar mensualmente todas las actividades que realicen con Bitcoin.

Esta resolución no aplica a los comercios que acepten la criptomoneda. En sus casos funcionará casi igual al efectivo. “A diferencia del pago en efectivo, en las operaciones con bitcoins hay una trazabilidad”.

El único obstáculo que este procedimiento deja a la vista está relacionado al límite de AR$1.000 (US$71 al cambio no oficial) para retirar en cajeros automáticos de Argentina. “Las operaciones de más de AR$1.000 tienen que pasar por la taquilla de los bancos. Dado que un bitcoin vale AR$7.000, para comprar un bitcoin en el cajero, debes hacer siete retiros en un cajero convencional”, aclara Rybnik.

Asegura que a través del Bitcoin es posible saltearse el cepo cambiario argentino que imposibilita la compra legal de dólares para la sociedad no bancarizada, o que no cumple todos los requisitos gubernamentales para ello.

“El Bitcoin no es considerado moneda, así que cuando operas con Bitcoin podés hacer operaciones sin que se meta el banco central. Podés comprar bitcoins y con eso podés comprar dólares. No hay nada ilegal en eso”, estima.

Belén Marty Belén Marty

Periodista nacida en Buenos Aires. Vivió en Guatemala, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Actualmente está cursando una maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Ferviente defensora de la libertad. Síguela en Twitter: @BelenMarty.

EE.UU.: Las obligaciones jubilatorias revelan la quiebra de varios Estados

By: Nick Zaiac - @NickZaiac - Sep 8, 2014, 4:02 pm
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EnglishLos Estados de la unión norteamericana están en problemas, y es mucho peor de lo que se cree. Al menos esa es la conclusión del informe difundido recientemente por Verdad en la Contabilidad, una organización dedicada a monitorear la transparencia de los presupuestos estatales. ¿Pero cómo es posible que ocurra esto cuando la ley le exige a la mayoría de los Estados presupuestos equilibrados? Estos problemas aparecen debido a que las exigencias presupuestarias son fáciles de esquivar, habitualmente sólo se aplican a los gastos actuales y casi nunca se consideran las compensaciones por retiro prometidas a los empleados actuales. ¿Qué tan grave es el problema? Solo nueve Estados tienen activos que alcanzan a cubrir sus obligaciones actuales, mientras que otros 41 no poseen los recursos para afrontar sus cuentas cuando, en el futuro, venzan sus obligaciones jubilatorias. Esta situación nos introduce a un par de importantes asuntos relacionados con el tema. En primer lugar está la transparencia gubernamental. Cuando los Estados dicen tener presupuestos equilibrados, los votantes les creen. La mayoría de los votantes no son analistas políticos que se sumergen en informes técnicos, incluso unos pocos podrían definir el concepto de "pasivo no financiado". Al afirmar que presentan presupuestos equilibrados, ignorando obligaciones futuras, los Gobiernos estatales están deliberadamente engañando a la población. Cuando se prometen gastos y no se los financian, los contribuyentes actuales no sienten el impacto de los costos de los servicios gubernamentales que consumen, deliberada o tácitamente, a través de la burocracia. Más allá de la intención de los políticos de admitirlo o no, todos los gastos deben ser pagados en algún momento. Ya sea a través de los impuestos vigentes, futuros impuestos, o inflación. Además, esto oculta de los individuos el coste de un Gobierno. Esto nos lleva al segundo tema: La transferencia generacional de la deuda. Cuando los Estados prometen pero no pueden financiar las pensiones futuras de los jubilados, transfieren el costo de los trabajadores que actualmente proveen servicios de la actual generación hacia futuras generaciones. Esto es un problema, tanto desde un punto de vista moral como práctico. Pocas personas desean que sus herederos nazcan endeudados, y la transferencia generacional hace justamente eso. Por ejemplo, cuando se consideran las obligaciones no financiadas en concepto de pensiones, cada contribuyente de Connecticut está endeudado por más de US$48.000. Alguien tendrá que soportar esta carga, y los que menos probablemente lo hagan —los trabajadores de Connecticut hoy— son los mismos que se benefician de este gasto. Connecticut será el Estado en peores condiciones, pero incluso aquellos tradicionalmente relacionados con la responsabilidad fiscal también son culpables. Los contribuyentes de Texas enfrentan una carga promedio de $6.700. En Alabama, los contribuyentes están el doble de peor con una carga de $14.000. ¿Por qué sucede esto? ¿Qué ocasiona que ocho de cada 10 Estados acumulen deuda futura mientras esconden la gravedad del problema? La respuesta reside en los incentivos de los legisladores actuales. El primero es bastante obvio: La gente que aún no nació no vota. De manera similar, pero menos grave, está el hecho de que los votantes jóvenes tienen tasas muy bajas de participación en las elecciones. Estos hechos se combinan para otorgarles a los políticos todos los incentivos para prometer la distribución de fondos que simplemente no poseen. Los únicos que pierden son las mismas personas que tienen la menor influencia sobre la continuidad de los políticos en su cargo. Además, existen una feroz resistencia a los intentos de solucionar estos problemas. Cuando las obligaciones son lo suficientemente altas que obligan a subir impuestos o a ajustar gastos de los programas gubernamentales, explota la indignación pública. Esto es particularmente cierto en las pensiones del sector público, sobre las cuales pocos admiten abiertamente la necesidad de un recorte. La percepción sobre los empleados públicos es que llevan a cabo un buen trabajo en nombre del "bien común". Nadie quiere ver como le arrebatan los planes de jubilación a sus amigos, ya sean maestros, funcionarios públicos o policías. Sin embargo, algo debe hacerse, y cuanto más tiempo transcurre el problema se agrava más. Finalmente, existen incentivos para que los planes de retiro inflen la tasa esperada de rendimiento de los activos para minimizar la  carga que enfrentan los fondos públicos. Esto bien puede ser el asunto más peligroso de los temas en análisis. El analista de políticas públicas de la Fundación Reason Victor Nava tuvo que aclarar lo siguiente: "La utilización de tasas de retorno de inversión poco realistas puede ser perjudicial para el sistema de pensiones, porque si no se alcanza una tasa de rendimiento, se subestiman los pasivos no financiados. Las proyecciones promisorias en los libros evitan que la actual crisis en el sistema de pensiones parezca peor de lo que realmente es. La presunción de tasas de retorno más altas implica un nivel inferior de contribuciones obligatorias del presupuesto estatal, pero esconde la gravedad del problema de la deuda". Los Estados deben reconciliarse con el hecho de que están simplemente gastando por encima de sus medios, y deben considerar tanto los gastos actuales como los futuros a la hora de determinar los presupuestos. Estas cuentas por pagar nunca van a desaparecer, y los contribuyentes, ya sea ahora o en el futuro, se verán obligados a pagarlas. Solo podemos anhelar que los legisladores recuperen el sentido común. De lo contrario, serán nuestros hijos y nietos sobre quienes recaerá la deuda del Gobierno que no pidieron ni se beneficiaron. No sé qué piensan ustedes, pero yo creo que es dejar un terrible legado. Traducido por Adam Dubove.

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