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Debacle económica de Venezuela estimula incremento del trabajo infantil

By: Elisa Vásquez - @elisavasquez88 - Jun 13, 2014, 8:06 am

EnglishEn Venezuela, 1.100.000 niños trabajan en la economía informal, 300 mil en la economía formal y 206 mil se ocupan en actividades ilícitas como la prostitución y el narcotráfico. 25% de ellos lo hacen sin ningún tipo de remuneración.

Los datos de la Fundación Derecho y Equidad Ciudadana (FUNDECI) fueron compartidos este jueves en el marco del Día Mundial del Trabajo Infantil por parte de organizaciones venezolanas que se reunieron en la sede de CEDICE Libertad para analizar el contexto nacional en esta materia.

En una serie de exposiciones mostraron que desde la década de los ochenta, Venezuela había mejorado sus índices educativos y de trabajo infantil, pero la desaceleración de la actividad económica nacional y el incremento de la violencia y los grupos delictivos en los últimos diez años crearon condiciones conducentes al aumento del trabajo infantil.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 168 millones de niños trabajan en el mundo (uno de cada diez) y 85 millones realizan trabajos forzados y peligrosos, según informó este jueves Naciones Unidas.

Pero en Venezuela, las últimas cifras oficiales en la materia son de 2006 y los especialistas alertan que la falta de políticas públicas podrían llevar a que más niños caigan en la deserción escolar y la necesidad de trabajar para sobrevivir.

Gloria López, directora del Centro de Investigaciones para la Infancia y la Familia (CENDIF) de la Universidad Metropolitana de Venezuela, asegura que las políticas públicas de los últimos años se han orientado a proteger a los jóvenes o niños que ya se encuentran trabajando, pero hacen poco o nada para prevenir que más menores de edad caigan en la actividad. Un ejemplo de ello serían las políticas para oficializar los grupos de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (NNATS), que sin embargo son poco conocidos.

Yuherqui Guaimaro, investigadora del CENDIF, explicó que no se puede conocer la dimensión del fenómeno con exactitud, pero que los trabajadores del centro de investigación consideran que los cálculos oficiales son a menudo inexactos porque no se encuestan a las poblaciones más vulnerables, que por lo general viven en los sectores de más difícil acceso.

Guaimaro y López ponen como ejemplo que en 2005 el Gobierno de Venezuela anunció que en el país se había erradicado el analfabetismo, pero que en las comunidades más pobres de Caracas (que ambas expertas visitan con el CENDIF) no se materializaba el éxito de los programas de alfabetización del gobierno. En consecuencia, en el censo de 2011 reveló que 4,9% de la población adulta permanecía analfabeta. “Calculamos que podría ser el doble”, señaló Guaimaro.

Aumentan las condiciones para la violación de un derecho

Alí Poveda, directivo de la ATRAEM. Fuente: Staff de PanAm Post
Alí Poveda, directivo de la ATRAEM. Fuente: Staff de PanAm Post

Guy Rider, director general de la OIT, indicó a propósito del Día Mundial del Trabajo Infantil que la pobreza familiar y las crisis en los ingresos familiares son catalizadores del trabajo infantil.

En Venezuela, las expertas del CENDIF advirtieron que los datos de violencia, de deserción escolar y de mala calidad educativa del país llevarían a un incremento de los menores trabajadores. Por señalar parte del contexto, Guaimaro indicó que 52,3% de la población pobre de Venezuela está compuesta por niños y adolescentes, y que entre 1999 y 2006 el asesinato de menores de edad aumentó de 13 a 24 por cada 100 mil habitantes.

Alí Poveda, consultor de la OIT en Venezuela y directivo de la Asociación de Trabajadores Emprendedores y Microempresarios (ATRAEM), destacó que en 2013 1.790.000 personas se sumaron a la pobreza en el país (6,1% de la población), 200.000 empleadores han cerrado sus puertas, y en los dos primeros trimestres de 2014 el crecimiento de la economía fue de apenas 1% y 0,5% respectivamente.

También recordó que el salario mínimo ha caído progresivamente en los últimos años, y que la inflación de 2014 podría cerrar en 120%. Todo esto, sumado a una caída en la población escolarizada (de un 97% histórico cayó a 93%), contribuye a la presunción de que miles de niños podrían incorporarse a las filas del trabajo sin que se cumplan las normativas nacionales e internacionales (como la edad mínima —de 14 años— y el horario máximo —de 6 horas diarias—)

Lisbeth Cordero, directora de la ATRAEM, añadió que el desconocimiento de la ley y de los convenios internacionales sobre el trabajo infantil también inciden en que familias, comunidades y autoridades permitan e incluso incentiven el trabajo de los menores en malas condiciones.

“No se producen cifras oficiales para ocultar esta realidad, y tenemos como objetivo que se tome conciencia sobre lo negativo del trabajo infantil, ya que los afectados por esto se encuentran en situación de pobreza. Hace días, en Catia (zona popular de Caracas) nos comentaban que niños venden licor y chucherías al lado del CICPC (policía forense). Este es solo un ejemplo de la grave omisión estatal ante este mal”, denunció Cordero.

Elisa Vásquez Elisa Vásquez

Elisa Vásquez es periodista venezolana con experiencia en las fuentes sociales y comunitarias. Está especializada en Educación para los Derechos Humanos y Acción Solidaria Internacional, y reporta desde la Ciudad de Panamá. Síguela en Twitter a través de la cuenta @elisavasquez88.

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Pemex: Por qué la muerte del gigante petrolero beneficia al pueblo mexicano

By: Nick Zaiac - @NickZaiac - Jun 12, 2014, 4:03 pm

EnglishPocas empresas están tan arraigadas en la conciencia de una nación como Petróleos Mexicanos (Pemex) lo está en México. Es un símbolo de la unidad nacional, y muchos celebran el aniversario de la expropiación de las compañías petroleras extranjeras y la creación de Pemex como un día de fiesta en el 10º mayor productor de petróleo del mundo. La compañía ha sido durante mucho tiempo un gran empleador de mano de obra no calificada en el país, y paga aproximadamente la mitad de sus ingresos en concepto de impuestos al gobierno. Pemex es, y siempre ha sido, un extraño brazo cuasi privado del gobierno, propenso a la intromisión y el soborno político, una especie de híbrido entre el servicio postal de Estados Unidos y PDVSA de Venezuela. Y todo esto está a punto de cambiar. Tras un raro triunfo del sentido común sobre las apelaciones populistas, el gobierno mexicano aprobó una reforma en los últimos meses que sacudirá a la empresa hasta su núcleo. El Washington Post señaló recientemente algunos de los detalles de la reforma. Se promulgaron aumentos de impuestos sobre la renta y el consumo con el objetivo de reducir la dependencia del gobierno de los ingresos petroleros. Esto es importante, ya que la producción petrolera del país ha caído en los últimos años, y la producción en el campo supergigante Cantarell continúa debilitándose. El segundo cambio importante implica el fin del monopolio absoluto de Pemex en la producción de hidrocarburos y la venta de gasolina en México. Agobiado por los altos impuestos, este sector ha sufrido durante mucho tiempo una escasez de inversión en exploración y producción, lo cual esta liberalización contribuirá a remediar. Al permitir las asociaciones con empresas extranjeras, el dinero y el conocimiento fluirán al sector de petróleo y gas en México. Por otra parte, tal como lo reconocen tanto la Administración de Información sobre Energía de Estados Unidos y el Washington Post, se cree que hay vastas reservas sin explotar de gas y petróleo de esquisto, y las empresas estadounidenses al otro lado de la frontera tienen una amplia experiencia explotando este tipo de petróleo. El único aspecto extraño de las reformas señaladas en el artículo del Washington Post es la decisión de destinar miles de millones en ingresos fiscales para ayudar a apuntalar las capacidades de exploración y producción de Pemex. Esta es una movida extraña toda vez que el objetivo parece ser el de desatar a la empresa del Estado gradualmente en el tiempo. Si bien esto es cierto, es muy posible que sea el único pago necesario para empujar los aspectos más amplios de la reforma. A pesar de este gasto, las reformas ayudan a poner en marcha el gradual desmantelamiento de una de las más grandes empresas estatales en América Latina. Si bien las reformas parecen estar dirigidas a apuntalar la empresa, probablemente abran la puerta a un creciente nivel de competencia en el sector energético mexicano. Al romper el monopolio de la gasolina, los consumidores podrán elegir por primera vez en décadas, mientras que la participación privada en la exploración de petróleo y gas debilitará el acaparamiento de la compañía de la producción "aguas arriba". La trayectoria es clara: Pemex se debilitará con el tiempo a medida que las protecciones tradicionales se desmoronen. La única pregunta es si la empresa será capaz de reformarse y transformarse para tener éxito en la economía moderna de los hidrocarburos. Empresas como la brasileña Petrobras y Ecopetrol de Colombia han tenido éxito después de esfuerzos de semi-privatización, pero el margen de error es estrecho. Para tener éxito en la economía de los hidrocarburos de hoy, Pemex debe despojarse de su papel como brazo del Estado y actuar como sus competidores. Debe ser capaz de desprenderse de los trabajadores en caso necesario, de reducir costos, y de no pagar impuestos exorbitantes. Si esto no sucede, la empresa puede debilitarse a medida que sus competidores más eficientes en costo se coman su cuota de mercado. Y puede que eso sea algo bueno. La transformación del sector energético mexicano va a ser difícil. Las personas perderán sus puestos de trabajo, y los contribuyentes se verán obligados a sentir el costo de los servicios públicos que reciben. Los políticos ya no tendrán oportunidades de empleos no calificados para ofrecer a sus partidarios. Pero todo esto es para bien. El status quo anterior era insostenible. La producción estaba cayendo sin esperanza de recuperación bajo el monopolio de Pemex. Si los ciudadanos mexicanos quieren obtener el máximo valor posible de su dotación de recursos naturales no sólo es imprescindible que estas reformas se mantengan, sino que se profundice el proceso de privatización. Las vastas reservas de petróleo de la nación son un regalo para el pueblo de México, y ellos merecen algo mejor que lo que Pemex ha les ha proporcionado durante sus más de 76 años de historia. Traducido por Alan Furth.

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