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Mañana in Cuba: Pronósticos para una Cuba libre

By: Fergus Hodgson - @FergHodgson - Dic 24, 2013, 2:24 pm

EnglishA principios de este año, tuve la oportunidad de asistir, junto a otros coordinadores, a un seminario sobre libertad para los exiliados cubanos, realizado en la Universidad de Miami. Cuando llegamos, José Azel nos recibió, y nos brindó una breve descripción de su vida en Cuba y de lo que sucede en el país caribeño. Más allá de las anécdotas de la historia del país y su desierto económico, sus comentarios acerca de la psique de los cubanos llamaron mi atención.

Mientras estábamos ahí para compartir ideales de una sociedad libre, como lo establece la misión del Language of Liberty Institute, Azel nos explicó que varios exiliados no conocían el concepto de propiedad privada, ganancia, contratos, ni siquiera sabían cómo escribir cheques. Peor aún, ellos habían estado sometidos a un adoctrinamiento totalitario, que impide el pensamiento independiente y dificulta el vivir día a día.


Esta psique manipulada se demuestra en lo que José denomina, la visión esquizofrénica del gobierno. Por un lado, él considera que muchos de los nuevos exiliados están entusiasmados por poder disfrutar de la riqueza y lujos de una sociedad libre: casas nuevas, carros, yates, dispositivos tecnológicos, viajar, cenas refinadas, etc. Mientras que por el otro, ellos creen firmemente que el gobierno tiene la obligación de ofrecerles una serie de beneficios como educación “gratuita”, seguro de salud, vivienda, seguro de desempleo, ayudas alimentarias, guardería, entre otros.

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Estas dos aspiraciones se anulan entre sí: “un gobierno suficientemente grande para darte todo lo que quieres, es un gobierno suficientemente grande para quitarte todo lo que tienes”. No obstante, esta relación evidente se pierde en aquellos individuos que pasaron décadas desconectados de cualquier forma de economía de mercado.

Esta ironía de esperanza versus realidad también se encuentra presente en el libro de Azel,  Mañana in Cuba: The Legacy of Castroism and Transitional Challenges for Cuba (Mañana en Cuba: El Legado del Castrismo y los Retos de Transición para Cuba). Durante el mes que estudié el certificado del programa de Estudios Cubanos, nuestros caminos se cruzaron más de una vez. Azel lidera el Instituto para Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, y su libro fue uno de las dos lecturas obligatorias; el otro era  Cuba: From Columbus to Castro and Beyond (Cuba: De Cristóbal a Castro, y más allá), de Jaime Suchlicki.

Este curso, que me permitió conocer y relacionarme con los líderes académicos y disidentes cubanos de la época, incluyendo Huber MatosYoani Sánchez, excedió mis expectativas. También me abrió los ojos hacia el panorama “deprimente”, con el que Azel lucha, tras más de 50 años en el exilio.

Azel incluye una cita de Blaise Pascal, “el corazón tiene razones que la razón desconoce”. De hecho, el divide su obra en dos secciones que fácilmente podrían titularse “Realidades” y “Esperanzas”.

La primera sección es un resumen muy preciso de la vida contemporánea en Cuba y cómo se compara con otros regímenes totalitarios. Este contenido, que en gran parte es conservador e introductorio, podrá sonar familiar a muchos lectores provenientes de Cuba. Más importante aún, Azel concluye que hay una apatía generalizada y no hay probabilidades de ningún movimiento que surja de la base, al menos no sin una cierta influencia que expulse la clase dominante.

El vislumbra dos únicas posibilidades: la “reencarnación” y la “continuidad”. En otras palabras, las Fuerzas Armadas Cubanas continúan rigiendo Cuba, y cualquier variación en los que comandan — ya sea un cambio de nombres a cargo o pequeñas liberalizaciones — será un simple cambio de empaque, y en el fondo, se mantendrán los mismos individuos y formas de opresión.

Dada esta realidad tan dolorosa, Azel procede con lo que yo llamo la sección de “Esperanzas”: “El Proceso de Reforma”. Si por algún providencia, se abre la posibilidad para reformas estructurales, esta obra recomienda lineamientos de políticas o discusiones que pueden revitalizar a Cuba. Este impulso es para una democracia liberal, sofisticada, con una mezcla de libertarismo, “arquitectura de elecciones” o ligero paternalismo, y pragmatismo.

A través de esto, Azel busca refutar el argumento de que Cuba está predispuesta a ser marxista o colectivista, a pesar de tener una conocida historia de corrupción y violencia. Incluso, exhorta al famoso filósofo cubano, José Martí:

“El hombre ama la libertad aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la halla”.

En esta parte la lectura se hace un poco difícil. Si se está convencido de que la clase dominante está consolidada en el poder, especular sobre las consecuencias de las reformas que se proponen, pareciera ser más que todo un ejercicio intelectual.

Esto no implica que Azel sea vago con sus análisis y propuestas; en cambio, son extremadamente bien construidas, y reflejan un gran conocimiento con la investigación en relaciones cubanas y desarrollo humano. En el caso de que haya una oportunidad de cambio en Cuba, Azel seguro será el indicado en cómo asesorar el proceso.

Esta obra cumple con su cometido: es una revisión significativa, accesible e interdisciplinaria de Cuba, con políticas recomendadas. Sin embargo, frente a los grandes retos para un pueblo oprimido y débil, así como para una población exiliada que envejece, este libro solo puede mostrar un pronóstico desalentador.

Para una mayor discusión al respecto, recomiendo esta presentación de Azel sobre su obra, cuando se publicó en el 2010.

Traducido por Marcela Estrada.

Fergus Hodgson Fergus Hodgson

Editor de PanAm Post. Reside en Florida y es originario de Nueva Zelanda, también ha vivido en Canadá, Ecuador y Colombia. Síguelo en @FergHodgson.

Argentina: absuelven a ex presidente luego de denuncias de coimas

By: Sofía Ramírez Fionda - Dic 24, 2013, 2:08 pm
Handout picture released by Centro Informacion Judicial of former Argentine President Fernando de la Rua  attending the beggining of his bribe case trial in Buenos Aires on August 14, 2012. AFP PHOTO/Centro Informacion Judicial   RESTRICTED TO EDITORIAL USE-NO MARKETING-NO ADVERTISING CAMPAIGNS-MANDATORY CREDIT 'AFP PHOTO/Centro Informacion Judicial ' -DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Ayer, la Justicia federal de Argentina absolvió al ex Presidente Fernando De la Rúa y a otros siete acusados en la causa por los presuntos sobornos que se habrían pagado en el Senado de la Nación en el año 2000. Los jueces del Tribunal Oral N° 3, consideraron que no había pruebas suficientes para comprobar el supuesto pago de AR$ 5 millones a los Senadores argentinos. Culmina entonces sin condenados, un caso que duró más de trece años - en agosto de 2012 había llegado a juicio oral - y que minó la credibilidad de un gobierno, contribuyendo a llevar a la Argentina a una de las peores crisis de su historia. El contexto: gobernabilidad y reforma laboral De la Rúa había asumido con un gobierno de coalición, la Alianza, en el año 1999, gracias al 48,37% de los votos, ganando también la Cámara de Diputados. Pero a nivel de las provincias, el Partido Justicialista (PJ) se impuso, reteniendo así el control del Senado. En este contexto, la Alianza logró aprobar en el Congreso la Ley 25.250 de flexibilización laboral, la cual determinaba, entre otras cosas, reducciones a las cargas sociales y subsidios a nuevos empleos. La ley fue sancionada en mayo del año 2000 y entró en vigencia un mes después. Mientras la norma entraba en vigencia, el vicepresidente de De la Rúa, Carlos "Chacho" Álvarez, renunciaba a su cargo. La renuncia de Álvarez fue motivada por la decisión unilateral de De la Rúa de ascender a unos pocos funcionarios de su gabinete, sospechosos de pagar sobornos para poder aprobar la ley. Los acusados Fernando De Santibañes era el titular de la ex Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) que habría provisto los fondos necesarios para pagar los sobornos. Alberto Flamarique era el Ministro de Trabajo, el representante del Poder Ejecutivo para negociar la aprobación de la ley. Mario Pontaquarto era el secretario parlamentario que habría distribuido el dinero entre los Senadores necesarios para la votación afirmativa. Los tres, junto al ex Presidente, fueron acusados de cohecho y Santibañes, de malversación de fondos por desviar AR$ 5 millones de la SIDE para los pagos.  Por recibir las coimas, se encontraban también imputados cuatro ex senadores del PJ: Alberto Tell, Augusto Alasino, Remo Costanzo y Ricardo Branda. El caso involucra también a otros dos funcionarios: Emilio Cantarero, ex senador del PJ que no se encontraba presente por su estado de salud, y José Genoud, Presidente provisional del Senado en esa época, que se suicidó en el año 2008. El rechazo de la confesión de Pontaquarto En 2003, tres años después de la sanción de la ley, Mario Pontaquarto decidió confesar cómo había sido el procedimiento del pago de las coimas. "El arrepentido" declaró que él mismo había recibido en las oficinas de la SIDE los AR$5 millones (en ese momento, equivalentes a US$ 5 millones) para ser distribuidos entre los Senadores, y que la transacción había sido autorizada por el presidente en una reunión previa en la Casa de Gobierno. Pero los magistrados resolvieron finalmente que la declaración de Pontaquarto es falsa. “No existió una reunión en la Casa de Gobierno con el objeto de acordar el pago de un soborno; no existió una reunión entre De Santibañes y Pontaquarto el 18 de abril de 2000 al mediodía para convenir la entrega de dinero; no es cierto que Pontaquarto concurriera a la Secretaría de Inteligencia ese día, en horas de la tarde o noche, para retirar AR$ 5 millones; no es cierto que faltare esa suma de dinero de la entonces SIDE.”, narraron en un comunicado. Y replicaron duramente: “La única fuente de esta disparatada versión, construida sobre la base de un anónimo difamatorio que circulara en el Senado de la Nación para el mes de agosto del 2000, y que el ex vicepresidente Carlos Alvarez difundió en una reunión de autoridades de bloque, son los inconsistentes y autocontradictorios dichos de Mario Luis Pontaquarto, que no resisten el cedazo de la sana crítica racional, ni de la prueba”. La defensa de De la Rúa Por su parte, el ex Presidente Fernando de la Rúa sostuvo siempre su inocencia. En el año 2004, decidió dar de alta un sitio web donde se publicaba toda la información relativa a sus declaraciones juradas. Según el ex presidente, la función del sitio era brindar "información directa" a la ciudadanía: "En tiempo de versiones y mentiras hay que darle espacio a la realidad. Frente a la persecución quiero dar a conocer mis  defensas. Un conocimiento real de los hechos permitirá opiniones objetivas." Dos años después, De la Rúa sacó el libro "Operación Política. La Causa del Senado." En el mismo, el ex presidente se refiere no solo a la causa del Senado, sino también a la operación política que lo destituyó en diciembre de 2001, conocida en argentina como "la crisis del 2001" y que estuvo signada por hambre, saqueos y muertes. El ex mandatario afirma que sufrió una operación de descrédito y que bajo ninguna circunstancia él había avalado un pago de sobornos. Repercusiones   Distintos referentes políticos se expresaron en contra de la decisión del Tribunal. La diputada nacional y referente de la oposición, Elisa Carrió (Coalición Cívica ARI-UNEN), expresó luego de conocido el fallo su rechazo a la decisión del Tribunal. “Yo viví ese tiempo y la absolución equivale negar lo que era evidente: Que las coimas existieron”, aseguró la Diputada, que fue una de las primeras en alejarse del gobierno de De la Rúa y prever la crisis que existiría en el país. Carrió valoró el juicio como el primero que "pudo llevarse a cabo por corrupción en la historia de la corporación política peronista-radical. (...) La absolución, en fallo que respeto pero que discrepo absolutamente, lleva nuevamente impunidad a esa corporación”. Hugo Moyano, secretario general de la Confederación General de Trabajadores (CGT) de Argentina, se expresó también en contra del fallo. Él mismo había declarado en el proceso que el Ministro de Trabajo le había mencionado el pago a los Senadores para asegurar la reforma. Moyano cree que el gobierno actual kirchnerista, perteneciente al PJ, y el radicalismo (partido que integraba la Alianza y al que pertenecía De la Rúa) hicieron un "pacto" para acordar "impunidad". El kirchnerismo, según el lider sindical, "se quiere garantizar impunidad para el futuro", pero destacó la "condena social" que recibieron los imputados: "Ninguno de los senadores peronistas acusados fue reelecto nunca más. Desaparecieron de la vida política. La condena social la sufrieron de manera inmediata."

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