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Fútbol: ¿religión de nuestros días?

By: Hana Fischer - @hana_fischer - Jul 16, 2015, 10:14 am
El "patriotismo" que acompaña el fútbol lo convierte en una suerte de religión tribal (24 horas)
El “patriotismo” que acompaña el fútbol lo convierte en una suerte de religión tribal (24 horas)

EnglishAcaba de finalizar el campeonato de fútbol de la Copa América en Chile. Y una vez más, el continente se ha paralizado debido a ese evento: los negocios se enlentecen, la gente no habla de otra cosa y los nacionalismos —con su gran cuota de fanatismo— afloran hacia la superficie.

Toda la irracionalidad que envuelve al fútbol a nivel mundial se ha vuelto tan habitual que daría la impresión que la gente no ha advertido la metamorfosis que ha sufrido ese deporte. Fue un proceso paulatino, pero en modo alguno espontáneo. Por el contrario, creemos que la desnaturalización de la que ha sido objeto esa actividad fue algo muy meditado y planificado desde las más altas esferas de su institucionalidad.

Hace ya mucho tiempo que intelectuales de los más diversos campos han reparado en la fuerza que tienen las religiones para captar la adhesión de las masas populares y simultáneamente, otorgarles un poder exorbitante a sus líderes. Analizando el fenómeno de las religiones organizadas, se dieron cuenta de que ellas descansan en dogmas de fe, ritos, liturgias, creencias, libro sagrado, institucionalidad y actos públicos multitudinarios.

Carlos Marx fue de los primeros en percatarse de la útil que podía ser “envolver” a su ideología con la cubierta de las prácticas religiosas. Luego le siguieron Benito Mussolini, Adolfo Hitler y Juan Domingo Perón, por nombrar a algunos de los que utilizaron con mayor habilidad esa estrategia. Mediante ella lograron concentrar en sus manos un poder colosal y, paralelamente, manipularon a la gente, incluso para hacerle hacer cosas irracionales o inmorales.

El tema de las “religiones políticas” ha sido muy estudiado. Sin embargo, nos parece que escasean las investigaciones con respecto al modo en que esa dinámica ha sido transferida a otras áreas de la vida humana, concretamente al fútbol.

Esta idea de que el fútbol está tomando el lugar de la religión en las sociedades modernas —a medida que una cantidad cada vez mayor de la población mundial engrosa las filas del ateísmo— la escuché hace varios años de una persona a la cual considero muy inteligente. Desde entonces le he estado prestando atención al fenómeno, y he llegado a la conclusión de que no le falta razón.

Analicemos la forma en que se desarrolla el campeonato mundial de fútbol, por tomar un ejemplo paradigmático. Empieza con una procesión que en nada se diferencia de las religiosas, aunque la temática difiera. Es dable constatar el mismo fervor con que cada delegación e hinchada entonan su himno patrio. Hay un libro “sagrado” y dogmas de fe, que son aquellos que establece la FIFA.

El sumo pontífice durante los últimos 17 años fue Joseph Blatter; hay una jerarquía eclesiástica dividida en “alto” y “bajo” clero; se rigen por un derecho y tribunales propios que van por fuera de los nacionales. Si alguien considera que sus derechos fueron afectados por ese “sistema legal futbolístico” y dice acudir a los tribunales ordinarios, es “excomulgado”.

En ancas de ese fervor cuasi religioso por el fútbol que experimenta la gente, es que las autoridades de la FIFA han logrado que hasta los Estados nacionales les rindan pleitesía y se sometan a su voluntad. Lo que ellas han logrado es algo que hasta ahora no ha podido obtener ninguna ideología política: instalar una tiranía mundial a la cual se someten la inmensa mayoría de los Gobiernos.

Una muestra de eso es lo que ocurrió recientemente en el último mundial llevado a cabo en Brasil. Entre los varios ejemplos que podríamos mencionar, descuella por lo inaudito de la arbitrariedad lo ocurrido con el jugador uruguayo Luis Suárez. Este deportista fue sancionado por una falta cometida en un partido. Eso está dentro de las facultades de la FIFA, y es bueno resaltar que a su autoridad se someten voluntariamente tanto los jugadores como los diferentes equipos.

No obstante, fue realmente increíble que las jerarquías del fútbol mundial hicieran que el Gobierno brasileño utilizara la Policía Nacional y lo expulsara del país como a un delincuente a raíz de una falta deportiva. Sanción que obviamente no fue establecida por ningún estrado judicial de ese país latinoamericano, sino por uno de la FIFA.

Como si eso fuera poco, también se hizo alarde de ese poder impúdico frente a la hinchada del equipo uruguayo. En lo que se supone que era una fiesta deportiva –donde usar caretas con las caras de los jugadores preferidos era una práctica común- un grupo de uruguayos quiso entrar al estadio portando unas con el rostro de Suárez, como manifestación de su repudio a la sanción impuesta. La libertad de expresión es uno de los derechos humanos fundamentales; la crítica hacia el actuar de las autoridades también.

Pero parecería que a los funcionarios de la FIFA eso les tiene sin cuidado: prohibieron a esas personas ingresar, a menos que dejaran fuera las caretas. Da la impresión de que los jerarcas del fútbol sólo admiten aquellas expresiones populares que van en la dirección que ellos indican.

Ahora están saltando escándalos de una corrupción galopante dentro de esa institución. Algo de esperar si nos atenemos a la sentencia de Lord Acton: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

El comunismo y el fascismo desnaturalizaron a la política, y crearon monstruos. ¿No estará ocurriendo lo mismo en el ámbito futbolero?

Hana Fischer Hana Fischer

Hana Fischer es uruguaya. Es escritora, investigadora y columnista de temas internacionales en distintos medios de prensa. Especializada en filosofía, política y economía, es autora de varios libros y ha recibido menciones honoríficas. Síguela en @hana_fischer.

Con reformas estrictas, Puerto Rico puede evitar una “tragedia griega”

By: Nick Zaiac - @NickZaiac - Jul 16, 2015, 8:59 am
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EnglishEl viernes 10 de julio, la legislatura de Grecia aprobó un conjunto de reformas para apaciguar a los prestamistas europeos debido a la crisis de deuda que enfrenta el país con grandes consecuencias internacionales. El acuerdo contiene algunos dolorosos recortes económicos para los griegos; sin embargo, estos son ciertamente necesarios si el país quiere recuperar su estabilidad fiscal. A medida que esto se desarrolla, se presenta otra crisis fiscal en una pequeña jurisdicción con una unión monetaria: la posibilidad de una moratoria (default) de la deuda en el territorio estadounidense de Puerto Rico. Mi última columna trató sobre los problemas que le impone el Gobierno federal estadounidense a la isla, pero, ciertamente, muchos de los problemas de este Estado Libre Asociado fueron causados por malas decisiones gubernamentales del pasado que han llevado a la ruina fiscal de hoy. Con tan claras similitudes entre los dos países, las reformas aprobadas en Grecia son una guía razonable de lo que se podría aplicar en Puerto Rico para remediar las dificultades económicas. Los prestamistas, como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, con frecuencia han incluido la apertura de muchas actividades a la competencia, como respuesta a la crisis económica de Grecia. Se entiende bien que las licencias de oficios representan una reforma positiva, pero enfrentan una enorme cantidad de obstáculos políticos. Los comerciantes tienen muchos incentivos para protegerse de la competencia, y oponerse firmemente a cualquier reforma que pueda permitir la entrada de nuevos jugadores a los mercados que controlan. Podemos ver esto una y otra vez en Estados Unidos y no es distinto en Grecia. Puerto Rico, igualmente, esta sobrerregulado y podría beneficiarse al reducir las barreras de entrada para las personas que buscan iniciar un negocio. El acuerdo también indica qué tan desafiante es comenzar un negocio legalmente. La evasión de impuestos es generalizada en Grecia y una queja constante de los acreedores de la nación. En Puerto Rico, el Gobierno solamente recauda 56% de los impuestos a las ventas que debería recaudar, según la firma de auditoría KPMG. El cumplimiento tributario bajo es una señal de que es muy difícil hacer funcionar un negocio legalmente para los pequeños emprendedores, quienes prefieren acudir a la economía informal para ganarse la vida. Esto respalda los datos del Índice "Haciendo Negocios" del Banco Mundial, en el cual no solo se clasifica a Puerto Rico bastante atrás del resto de Estados Unidos, sino en medio de los países peor administrados en asuntos como registro de propiedad, trámites para permisos de construcción y ejecución de contratos. Todo esto hace que ser un emprendedor legal en Puerto Rico sea un gran desafío. ¿Da esto pistas sobre por qué los emprendedores puertorriqueños huyen hacia el continente para construir sus negocios? Varios de los paquetes de rescate financiero para Grecia han incluido peticiones de privatizar activos valiosos del Estado para pagar deudas. Los puertos y aeropuertos nacionales han sido blancos claves para esto. A diferencia de Estados Unidos, la gran mayoría de aeropuertos y puertos en Europa son propiedad privada o mediante asociaciones de propiedad pública-privada. Los aeropuertos y puertos de Puerto Rico son un potencial activo para privatizar, y lo que se ingrese por ello debe ser usado para pagar la deuda del país, como en Grecia. El aeropuerto más grande de la isla, el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, ya se maneja en un acuerdo de asociación pública-privada. La privatización en infraestructuras no es nueva para Puerto Rico. La Autoridad de Puertos de Puerto Rico maneja un portafolio de nueve puertos y 10 aeropuertos. Tres puertos, San Juan, Mayagüez y el megapuerto internacional de Ponce, que está en construcción, manejan una notable cantidad de carga, y son particularmente atractivos para los inversionistas. Aeropuertos comerciales secundarios como los de Ponce y San Juan podrían también ser activos valiosos para privatizarse. De manera similar, no sería irracional privatizar otros inmuebles y corporaciones del Estado. La electricidad en Puerto Rico es generada por una corporación pública: La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Sabemos que la energía en la isla cuesta más que la de sus vecinos caribeños y gran parte de la culpa es por la mala administración de la AEE. La generación de energía para los países caribeños es un desafío, puesto que el combustible dominante en la región es el gasoil destilado, que es raramente utilizado en Estados Unidos. En Puerto Rico no es diferente. A pesar de que su ubicación geográfica es ciertamente un problema, una compañía privada de energía buscaría otras alternativas menos costosas para remplazar al abastecimiento de electricidad, incluyendo la posibilidad de una planta de energía nuclear, o mediante carbón. Cuando los precios son caros en comparación a los de los países vecinos, el problema no es solo geográfico. Una AEE privada podría ser un paso hacia la racionalización de la red eléctrica en Puerto Rico. Así como en Grecia, Puerto Rico enfrenta varios retos para los próximos meses. El Gobierno debe tomar duras decisiones y recortar beneficios a algunos sectores. Incluso, partes de la hoja de ruta entregada a Grecia pueden ser fácilmente implementadas en Puerto Rico debido a la capacidad del Gobierno federal de Estados Unidos para responsabilizar de las reformas a los políticos locales. A diferencia de Grecia, no hay planes de rescate financiero para las deudas de Puerto Rico. Le ha tomado 5 años a Grecia lidiar con su situación económica, pero Puerto Rico no tiene esa opción. La elección está entre implementar reformas o asumir las consecuencias que pueden haber, o más probable, una combinación de ambas. Puerto Rico no puede continuar por mucho tiempo evadiendo la deuda; el tiempo de la reforma ha llegado. El Gobierno de Puerto Rico puede aprender mucho de la mala administración y lenta reforma fiscal en Grecia. La lección más importante de todas es hacer cambios ahora, no después, porque postergarlos solo empeorará las cosas. Traducido por Paz Gómez.

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