Virales

Newsletter

¿Por qué los planes sociales son sinónimo de fraude y despilfarro?

By: Hana Fischer - @hana_fischer - Ago 6, 2015, 9:19 am
En Venezuela, los planes sociales son uno de los peores focos de corrupción. (El Parroquiano)
En Venezuela, los planes sociales son uno de los peores focos de corrupción. (El Parroquiano)

EnglishTodos los días, la prensa independiente nos informa de un nuevo escándalo referido al manejo de los dineros públicos en las obras sociales. El despilfarro, el fraude y la corrupción son el ambiente habitual que envuelve al llamado “Estado Benefactor”. Incluso en los países más honestos, las acciones de beneficencia pública generan insatisfacción, porque es muy grande la distancia que separa a los objetivos proclamados de los resultados concretos obtenidos.

A escala nacional, es posible apreciar que aquellos gobernantes que vociferan que su mayor preocupación es mejorar la suerte de los más desfavorecidos vía mayor intervención estatal, a la larga, no sólo la empeoran, sino que dejan tras sí al país sumido en la corrupción y las crisis económicas y financieras.

El venezolano Hugo Chávez es un ejemplo paradigmático de lo afirmado. El kirchnerismo en Argentina, los hermanos Castro en Cuba y en general, toda la “banda” del Socialismo del Siglo XXI, son muestras más que elocuentes.

A nivel internacional, las ayudas del Banco Mundial provocan la misma situación. Este organismo fue fundado en 1944 con el fin de reducir la pobreza en todo el orbe. Los hechos han demostrado —tal como prueban numerosas investigaciones sobre este tema— que muchas de sus actividades han sido contraproducentes, ya que han logrado exactamente el resultado contrario.

¿Qué es lo que falla? ¿Por qué razón los resultados obtenidos de la ayuda con fondos públicos son tan decepcionantes?

Para responder a estas interrogantes, debemos dividir a los gobernantes en dos grupos: Por una parte están los embaucadores. Es decir, aquellos para quienes los “pobres” son tan solo una excusa para expoliar a sus congéneres y para usar discrecionalmente al poder estatal para enriquecerse a sí mismos, a su familia y a sus aliados políticos. En este caso, es obvio que la situación de los sectores más débiles de la sociedad no mejorará, porque nunca fue el objetivo real.

Pero por la otra, están los bienintencionados, que suelen ser la mayoría, incluso de los votantes. Es por esa razón que es tan relevante comprender las razones por las cuales es imposible que esos planes sociales den buenos resultados, si verdaderamente nos preocupa la suerte de los más desfavorecidos y queremos ayudarlos.

Una de las explicaciones más claras y sencillas, la dio el premio Nobel de Economía Milton Friedman. Este pensador expresa que hay cuatro formas de gastar el dinero:

1) Gastar el dinero propio en beneficio nuestro.
2) Gastar el dinero propio en beneficio de otra persona.
3) Gastar el dinero ajeno en beneficio propio.
4) Gastar el dinero ajeno en beneficio de otras personas.

Cuando uno gasta su dinero en su propio beneficio, tiene los mayores incentivos tanto para ahorrar como para sacarle el máximo rendimiento. Cuando costeamos algo con nuestro propio bolsillo para beneficio de otro, por ejemplo cuando hacemos regalos, estamos impulsados a ahorrar pero no para sacarle el mayor provecho al dinero, especialmente si queremos satisfacer el gusto del otro. En el tercer caso, que serían los viáticos, no tenemos ningún incentivo para economizar pero sí para sacarle el mayor jugo a la plata que nos dieron. Y en el último de los contextos, no tenemos incentivos ni para ahorrar ni para hacer rendir a los fondos obtenidos.

La totalidad de los programas de ayudas sociales entran en las categorías 3 y 4 mencionadas. Y esa es la explicación de por qué –a pesar de haber nacido de buenas intenciones– esos proyectos terminan infiltrados por la corrupción, el fraude y una dilapidación indignante del fruto del trabajo ajeno. Según especifica Friedman, la dinámica es la siguiente:

Los legisladores son quienes aprueban esos programas, que obviamente no serán financiados por ellos mismos. Los votantes eligen a los políticos que ofrecen la mayor cantidad de este tipo de proyectos, porque están convencidos de que ellos serán los directamente beneficiados, pero que otros pagarán las cuentas. Los burócratas que administran esa gran masa de dinero, quieren que una porción de ella vaya a parar a sus propios bolsillos; y por ahí se cuela la corrupción.

A pesar de que esos planes fueron concebidos para auxiliar a los más humildes, muchos que no entran en esa categoría quieren beneficiarse de ellos; y por ahí se cuela el fraude. Los funcionarios públicos que no son corruptos, al ver en danza un “pastel” tan formidable, quieren su porción. Por consiguiente, presionan para que les aumenten los sueldos, los beneficios y las prebendas.

En resumidas cuentas, un porcentaje muy menor de esos fondos va a dar a manos de aquellos, que en teoría, deberían ser los principales beneficiarios. La porción “del león”, se la apropian individuos pertenecientes a los sectores medios y altos de la sociedad. Es decir, los grupos de presión organizados.

En conclusión, podemos apreciar que los gobernantes, ya sea movidos por la mejor de las intenciones o por la rapacidad, con la implementación del “Estado Benefactor” favorecen principalmente a quienes no deberían. Esa “generosidad” de los políticos se financia con el aumento ininterrumpido de la presión impositiva, de la inflación y de la deuda pública. ¿El corolario? Las inevitables crisis económicas y financieras.

Es por estas razones que no podemos menos que coincidir con Milton Friedman cuando expresa, que “uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en lugar de por sus resultados”.

Las ayudas estatales no son sanas desde ningún punto de vista. En lo económico, crean dependencia y dan pocos incentivos para que el individuo salga de la pobreza. En el plano moral, destruyen la autoestima y fomentan actitudes serviles hacia los que manejan esos fondos, lo que subvierte a la democracia: los servidores públicos pasan a ser los “amos”, y los ciudadanos sus “siervos”.

El camino hacia el desarrollo económico, aquel que simultáneamente ofrece oportunidades reales a todos y reconoce la dignidad intrínseca de cada persona, es por medio de la creación de las instituciones apropiadas y los incentivos correctos: mercados libres, Estado de Derecho y protección eficaz de la propiedad privada.

La receta es conocida, no hay misterio, pero… ¡es tan tentador vivir a costillas de los otros!

Hana Fischer Hana Fischer

Hana Fischer es uruguaya. Es escritora, investigadora y columnista de temas internacionales en distintos medios de prensa. Especializada en filosofía, política y economía, es autora de varios libros y ha recibido menciones honoríficas. Síguela en @hana_fischer.

Jefe de Gabinete argentino es vinculado a un triple crimen mafioso

By: Belén Marty - @belenmarty - Ago 6, 2015, 7:30 am
Argentina

El jefe de Gabinete de Ministros argentino y precandidato oficialista a gobernador por la vasta provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández, fue señalado como el autor intelectual de un triple crimen, ocurrido en 2008, relacionado con el tráfico ilegal de efedrina, un precursor químico para la síntesis de la anfetamina. La revelación conocida este domingo, a tan solo una semana de las elecciones primarias en la provincia —y a nivel presidencial en todo el país— se conoció a raíz de un informe emitido por el programa televisivo Periodismo para Todos (PPT) y encendió un acalorado debate en la sociedad sobre la "narcopolítica". Luis Salerno, expolicía y farmacéutico involucrado en la venta de efedrina a narcotraficantes mexicanos, apuntó a Fernández como el autor intelectual del triple asesinato. Su testimonio fue respaldado por Martín Lanatta, quien purga una condena por haber sido hallado responsable material del crimen. Lanatta sostuvo en una entrevista desde la cárcel que el funcionario del Gobierno de Cristina Kirchner ordenó la ejecución de los tres empresarios para apoderarse del negocio que tenían ellos con los narcos mexicanos. Incluso aseguró ser testigo del pago de millones de dólares una vez que tomó el control del negocio. "Yo pasé a retirar el dinero por la venta de efedrina, lo llevé desde el departamento de los mexicanos hasta el domicilio de Aníbal Fernández, eran US$2 millones, paramos atrás del auto de la custodia, y dejamos el dinero. La segunda vez llevamos $3 millones. A mi, la primera vez, me dieron $20.000", destacó Lanatta en el programa de televisión. "El negocio del tráfico de efedrina se lo termina quedando en la totalidad Aníbal Fernández con la gente de inteligencia", acusó Lanatta. Ante la pregunta de por qué hacía pública esta información ahora, y no durante el juicio, contestó: "No hablé en el juicio por la magnitud del caso, y por el tipo que está enfrente. Yo sabía que no tenía que hablar, hablé ahora y voy a pedir resguardo, sé a quien me enfrento" El precandidato a gobernador negó conocer a Lanatta y denunció civil y penalmente por extorsión a la producción del programa televisivo. "A mí no me extorsiona nadie, y menos estos cachivaches", dijo en declaraciones a FM Nacional Rock. Fernández no solo apuntó contra el periodista Jorge Lanata, conductor del programa en el cual se emitió el informe, sino que señaló a su rival en las primarias del oficialista Frente para la Victoria, Julián Domínguez, como uno de los orquestadores de lo que él considera una "operación mediática". Sin embargo éste lo defendió y coincidió con Fernández en que se trata de una puesta en escena con fines políticos. Represalias contra el periodista Jorge Lanata, conductor de Periodismo para Todos, el programa político con mayor audiencia de la televisión argentina, denunció que este martes, 48 horas después de haber emitido el informe, el edificio en el que vive fue objeto de tres agresiones. "Ayer a la tarde me contaron que pasó gente que apedreó el edificio. A la noche, a una casilla de la Policía Federal le rompieron un vidrio y se llevaron cosas. Y ahora me acaban de contar que encontraron cuatro o cinco casquillos de una pistola .38", relató el periodista al canal de televisión Todo Noticias. https://twitter.com/PPT_oficial/status/628627273751613440 La "narcopolítica" Uno de los principales actores opositores a la presidencia, Mauricio Macri, exhortó a la Justicia que actúe rápido, dada la gravedad de la denuncia contra el jefe de Gabinete. “El narcotráfico en Argentina dispone de muchos recursos para infiltrar el sistema político, judicial y de fuerzas de seguridad”, sostuvo Macri. Mientras tanto, otro precandidato a la presidencia, el peronista, aunque opositor, Sergio Massa, exigió una “investigación a fondo, seria y profunda” y Ernesto Sanz, del tradicional partido Union Cívica Radical (UCR) advirtió: “El Gobierno kirchnerista, con la presidenta en primer lugar, es responsable de que la narcopolítica se haya metido hasta los huesos”. Las vinculaciones entre el triple crimen y la política van más allá de las recientes acusaciones contra Fernández. El empresario farmacéutico Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen, aparece en los registros de donaciones a la campaña presidencial de Kirchner en 2007. Con la contribución de Adam Dubove.

Boletín electrónico

¡Recibe lo último de PanAm Post por correo electrónico!

Nunca compartiremos tu correo electrónico con nadie.