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La variable internacional en la transición democrática venezolana

By: María Teresa Romero - @mt_romero - Ene 6, 2016, 3:54 pm
La bancada opositora anunció que trabajarán en una Ley de Amnistía para lograr la libertad de los presos políticos. (HispanTv)
La bancada opositora anunció que trabajarán en una Ley de Amnistía para lograr la libertad de los presos políticos. (HispanTv)

EnglishCiertamente, la actuación de varios actores internacionales no fueron determinantes en la instalación de la nueva Asamblea Nacional venezolana, de mayoría opositora, el pasado 5 de enero, pero tampoco se puede negar que fueron de especial importancia, específicamente para que ese acto transcurriera en relativa paz.

Como bien ha expresado el secretario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús “Chuo” Torrealba: “El civismo del pueblo, el compromiso de la FAN y la vigilancia internacional hicieron posible una jornada pacífica”.

Como ha sucedido en los últimos meses, y en particular desde las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, la comunidad internacional democrática ha cumplido un papel notable, realizando la necesaria vigilancia y presión al régimen chavista, y conteniendo así su intención de traspasar los límites democráticos; aún más de lo que ya lo ha hecho.

Antes del acto de instalación de la Asamblea Nacional democrática, es de resaltar el manifiesto suscrito por varios eurodiputados, miembros del Parlamento y representantes de partidos políticos de España, en respaldo al pueblo venezolano, a la democracia y al nuevo Parlamento representado por sus 112 diputados electos por voluntad ciudadana, y en contra de lo que denominaron “el golpe a la democracia” por parte de los parlamentarios oficialistas. Y en efecto, esos diputados salientes, justo antes de culminar su mandato y mediante irregularidades legales y violatorias de la Constitución Nacional, designaron 13 miembros del Tribunal Supremo de Justicia, quienes a su vez impugnaron a cuatro diputados electos en los comicios del pasado 6 de diciembre.

También fueron de gran apoyo democrático los comunicados de la Unión Europea y del Departamento de Estado de Estados Unidos, en el que se expresó textualmente: “Seguimos preocupados por la controversia que rodea la toma de posesión de algunos representantes electos y llamamos a una resolución de esta disputa de manera transparente y que refleje las preferencias de los votantes venezolanos”.

Esta preocupación y solicitud pública por parte de un Gobierno que tiene bajo investigación por lavado de dinero y narcotráfico a varios funcionarios chavistas, acobardó al régimen de Nicolás Maduro, aunque el presidente venezolano haya salido inmediatamente a cuestionarlo, con el consabido argumento de ser otro acto de injerencia imperialista.

No menos importante fueron los comunicados de los ministerios de Relaciones Exteriores de Costa Rica y Brasil. El del último Gobierno de la “amiga” del chavismo, Dilma Rousseff, fue especialmente duro. El mismo señala que: “No hay lugar en la América del Sur del siglo XXI para soluciones políticas fuera de la institucionalidad y del más absoluto respeto a la democracia y al Estado de Derecho”. Indudablemente, como bien dice el diario español El País, “El texto brasileño es una crítica inequívoca a la tentativa del chavismo de impugnar judicialmente la toma de posesión de diputados de la oposición y otras maniobras, como la creación de un Parlamento paralelo”.
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Pero sin duda, fue fundamental la presencia en el acto de numerosas personalidades, diputados y periodistas extranjeros, así como representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en Venezuela, en el propio acto de juramentación del nuevo Parlamento. Todos, incluidos el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana y el presidente del Senado mexicano, vieron, vivieron y denunciaron los controles y agresiones chavistas y las de sus grupos violentos. Pastrana pidió abiertamente al mandatario nacional respetar la voluntad del pueblo, expresada en los comicios parlamentarios.

Aun cuando los diversos actores democráticos de la comunidad internacional han mostrado un respaldo significativo y muy positivo hacia los demócratas venezolanos —apoyo prácticamente inexistente durante casi todo el Gobierno del expresidente Hugo Chávez—, de ahora en adelante su actuación debe ser más clara y contundente, porque tras la instalación del nuevo parlamento se ha iniciado en el país una irreversible transición democrática que no será nada fácil.

El nuevo presidente de la AN, Henry Ramos Allup, ha asegurado que el organismo implementará en seis meses un mecanismo “para cambiar de Gobierno” y desmantelar el sistema castrocomunista, lo cual, sin duda, será enfrentado (hasta con violencia, cuando puedan) por el Ejecutivo directamente, o a través de los poderes públicos, gobernaciones y alcaldías que aún ese poder controla. Todo ello, en medio de una crisis socioeconómica y humanitaria explosiva.

De modo que hoy es más necesaria que nunca la solidaridad y la acción firme de otros gobiernos, parlamentos, partidos, organismos multilaterales y transnacionales de todo tipo, así como de la prensa internacional. Seguramente lo harán porque la coyuntura venezolana y global han cambiado; y le exigen a la comunidad internacional democrática, en especial a la latinoamericana, defender sin debilidad sus valores y su seguridad democráticos, hoy fuertemente amenazados.

María Teresa Romero María Teresa Romero

Periodista con Maestría y Doctorado en Ciencias Políticas, especializada en política internacional. Es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, escritora en varios periódicos venezolanos e internacionales, y autora de varios libros. Síguela en Twitter: @MT_romero.

Socialismo venezolano: el alto costo de la puntualidad

By: Thabata Molina - @Thabatica - Ene 6, 2016, 2:51 pm

Si alguna vez se consigue a un funcionario venezolano, de los que están ligados al Gobierno, esos que llamamos los "chavistas con privilegios", no dude en pedirle la hora. No se extrañe, porque con toda seguridad ellos extenderán exquisitamente alguno de sus brazos y podrán responderle. Socialista venezolano que se respete, tiene un buen reloj de marca, porque si algo heredaron lo más fieles y radicales revolucionarios de su máximo líder, Hugo Chávez, fue el exquisito gusto por el lujo, pero en especial, por los relojes. Para los de memoria corta, hay que recordar que el difunto expresidente venezolano llegó a exhibir joyas de la afamada marca suiza Patek Philippe. Mucho se ha hablado del gusto de los relojes de los chavistas, al punto de que en un blog se han encargado de documentar la fijación que tienen. Pero por ejemplo, en la sesión de instalación de la nueva Asamblea Nacional de Venezuela, celebrada este martes 5 de enero, dos de los más contestatarios revolucionarios que tomaron la palabra, se olvidaron del socialismo, y sin pudor levantaron sus brazos izquierdos con sendos relojes. Por un lado saltó la diputada Tania Díaz, como buena representante del Partido Socialista de Venezuela (PSUV), a defender a sus representados, a exigir justicia, y bla bla bla, pero a Tania se le olvidó que en su muñeca llevaba puesto un exquisito reloj Movado de la línea femenina, valorado en aproximadamente US$500. Dirán algunos "ni que con US$500 fuera a quebrar al país". El problema es que el venezolano de a pie no tiene cómo acceder a los US$500 que uso Tania para comprar el relojito. El detalle es que en Venezuela desde hace 13 años hay control de cambio, y por si fuera poco, no es de socialistas exhibir semejante joya, cuando en el país la gente no tiene ni siquiera la posibilidad de comprar libremente un jabón para bañarse. No te queda, Tania... Después de los gritos de Tania, saltó uno más socialista todavía. El ahora diputado Héctor Rodríguez llegó a juramentarse en el nuevo parlamento venezolano, con ánimos de hacer valer los derechos de los más desfavorecidos, de la nueva minoría política, nada menos que con un relojito Mont Blanc. No lo digo yo... el mundo entero vio las imágenes. Pero bueno, hay que recordar que ese mismo Héctor Rodríguez, insigne representante de la juventud revolucionaria, chavista y antiimperialista fue el mismo que cuando era ministro de Educación dijo que no iban a sacar a la gente "de la pobreza, para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos". Héctor, eso no se hace... Pero no le echen toda la culpa a Tania o a Héctor. Ellos no son los únicos, porque Nicolás Maduro, nuestro flamante presidente socialista, responsable de la debacle económica del país, también tiene sus joyitas para la muñeca. Al parecer a Nicolás le gustan más los Tissot. Insisto, el problema no es que ellos se gasten el dinero de los venezolanos en sus caprichos nada revolucionarios. Mi punto es que mientras ellos lo hacen, en mi país los niños y los ancianos mueren porque no hay medicinas, la gente debe pasar horas haciendo filas para comprar alimentos, la inflación la llevaron a tres dígitos y nuevamente, el venezolano común no tiene acceso a los dólares ni siquiera para comprarse un simple reloj Casio de US$30. Otras joyas, digo, funcionarios, que también son fanáticos de los relojes caros, son los hermanitos Rodríguez. Jorge ha sido fotografiado con un Apple Watch y con un modelo sport de la marca Suunto. Nada que ver con el antiimperialismo que pregona, pues. Ojalá y Jorge tuviera el mismo estilo para limpiar y mantener bonita a Caracas. Delcy Eloina, nuestra aguerrida canciller también. Tan pro socialismo, tan defensora de las causas sociales, de los desvalidos, con tremendo Suunto en su mano izquierda para dar una entrevista en televisión. Y no se les olvide que también es fanática de las carteras Chanel, como Cilia Flores. Pero no son sólo relojes. Son carros, casas, ropa, viajes, teléfonos celulares que en nada se corresponden con el discurso de los luchadores sociales que pretenden ser. En Venezuela sólo ellos pueden darse esos lujos, no sólo por lo costos de las piezas, sino que además, con tanta inseguridad, salir a la calle con semejantes joyas amerita mínimo media docena de escoltas, de esos que sólo ellos tienen. [adrotate group="7"]El problema va más allá de un simple reloj. Cada uno de ellos podrá esgrimir las excusas que prefiera para defender el derecho de tener no un reloj, sino decenas de joyas, pero ese detalle no encaja con su discurso de la justicia social, de favorecer al pueblo y mucho menos de la igualdad para todos. No se vale que un diputado, ministro o presidente le pida a sus gobernados lealtad, y que se sacrifiquen o que se conformen con vivir en un país al borde de la miseria, cuando agitan en sus muñecas cientos y miles de dólares. Quizá al chavista de abajo, el que no tiene privilegios, el tema del reloj ni siquiera le inquiete, porque seguramente dentro de su ignorancia justificará la posesión como un derecho del funcionario, por la "majestuosidad" del cargo. Sin embargo, y me perdonan... al demonio con estas "joyas" —los funcionarios, no los relojes—; ellos son socialistas de la boca para afuera. Tal como alguna vez dijo la exprimera ministra británica Margareth Thatcher: "El socialismo fracasa cuando se acaba el dinero... de los demás". Y a estos, por fortuna, les va quedando poco.

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