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Se apaga la luz en Venezuela y la MUD debe anticiparse

By: María Teresa Romero - @mt_romero - Feb 9, 2016, 3:42 pm
El anuncio del Goierno de restringir el suministro de luz a los centros comerciales durante sólo cuatro horas al día, afectará el esparcimiento de la población.
El anuncio del Goierno de restringir el suministro de luz a los centros comerciales durante sólo cuatro horas al día, afectará el esparcimiento de la población. (Mundo24.com)

No es necesario leer los análisis de todos los expertos ni monitorear todos los acontecimientos que desde 2015 a esta parte suceden en Venezuela, para darse cuenta de la gravedad a la que ha llegado la situación nacional. Sólo dos noticias aparecidas recientemente en un mismo día, ponen de relieve hasta qué punto la crisis política y socioeconómica venezolana va a estallar en cualquier momento.

Una de las noticias es que el Gobierno de Nicolás Maduro decidió liquidar las reservas de oro de todos los venezolanos para para obtener liquidez y pagar la deuda financiera externa, que este febrero asciende a unos US$1.530 millones. Si bien, como ha explicado el economista y diputado opositor José Guerra, el canje de oro es una operación normal, no lo es cuando se hace “de manera desesperada” y en las actuales circunstancias que vive el país. “Ciertamente, con cada pago de deuda nos ganamos un punto en buena conducta, pero al mismo tiempo nos quedamos con menos reservas para enfrentar futuros pagos y, dado el estancamiento económico del país, ver subir la prima de riesgo país es lo esperable”.

El Gobierno siempre habla mal del capitalismo, del imperio estadounidense, de los organismos y acreedores internacionales, pero prefiere hacer lo que sea —como liquidar el futuro económico del país y dejar a la población sin comida—, que dejar de pagar la deuda externa. Esto sólo tiene un significado: lo único que le importa a la élite castro-chavista que se ha enquistado en el poder, es perpetuarse en él.

La segunda noticia, no menos estremecedora, es la decisión gubernamental del racionamiento eléctrico en los centros comerciales, que ahora sólo tendrán luz por cuatro horas al día. Esto no es un suceso banal, como podría verse de entrada. Lo que significa es que a la población venezolana se le recortará aún más los pocos espacios de recreación y cultura que les queda relativamente seguros.

No hay parques suficientes, seguros y bien cuidados a donde ir, menos ahora que el virus del Zika se expande en el país, junto al dengue y el chikungunya. De modo que una buena parte de los venezolanos utilizan los centros comerciales, no tanto para comprar, por la terrible inflación y escasez, sino simplemente para pasear con su familia y amigos y eventualmente ir al teatro, al cine y algún parque infantil.

Es obvio que Venezuela, como nación, está por apagarse, aunque el Gobierno lo siga negando, y que ello producirá un estallido social, sea de alta o mediana intensidad, si no se toman decisiones políticas, económicas y sociales urgentes que encaucen esa ira popular, peligrosamente contenida. Así de simple, así de dramático.
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El Gobierno de Maduro se niega a tomar verdaderas políticas de emergencia e incluso a renunciar, decisiones racionales que le dejarían cierta vida política futura. Tal vez lo que quiere es precisamente eso, que se produzca de una vez por todas la confrontación total, el super Caracazo o guerra civil nacional del siglo XXI, para que sean otros los que actúen dentro y fuera de Venezuela: las Fuerzas Armadas, los grupos terroristas asentados en el país, los gobiernos amigos y enemigos, la OEA, entre otros. Es decir, cualquier otro que lo salve del abismo y lo deje quedar como víctima; para poder echarle la culpa a la oposición, al imperio, al mundo entero.

Así reza un reciente artículo de un chavista en la red oficial Aporrea:

La MUD y su pandilla de vende patrias, buscarán la confrontación total a cualquier precio y en cualquier lugar. Ya sea en el debate de temas, porque no lo podemos llamar de ideas por que la MUD no tiene ideas propias, tiene órdenes de los yanquis. La MUD y los YANQUIS están deseosos de SANGRE, de caos, de pueblo convulsionado. Han venido tejiendo la red con finas puntadas, milimétricas y cronometradas en segundos y sus milésimas. Nada se les ha quedado en el tintero, se las jugaron todas a la guerra económica y hasta hoy, les dio resultado.

No se sabe a cabalidad la causa de la inacción gubernamental. Pero a estas alturas importa poco las razones revolucionarias, lógicas o ilógicas, subyacentes. Lo importante es que como no actúa el Gobierno, la oposición democrática debe hacer más de lo que ha venido haciendo, que es bastante, en las actuales circunstancias del país.

Y no se trata de realizar grandes hechos heroicos, sino como bien lo apunta el periodista y politólogo Gustavo Azócar en un reciente artículo, si tan solo la dirigencia opositora integrada en la Mesa de la Unidad (MUD) y sus representantes en la Asamblea Nacional “definan, lo antes posible, el mejor camino para sacar a Nicolás Maduro de la presidencia de la República”, sea a través de la enmienda constitucional, el referendo revocatorio, una Asamblea Constituyente, o cualquier otra fórmula, como hacer una fuerte presión de calle para lograr la renuncia de Maduro. Porque “Esperar hasta junio es un suicidio… El país anda buscando una válvula de escape”.

Una vez más, la oposición democrática debe estar a la altura y anticiparse a los acontecimientos venideros.

María Teresa Romero María Teresa Romero

Periodista con Maestría y Doctorado en Ciencias Políticas, especializada en política internacional. Es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, escritora en varios periódicos venezolanos e internacionales, y autora de varios libros. Síguela en Twitter: @MT_romero.

Denuncian que pacto parlamentario en Haití es inconstitucional

By: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Feb 9, 2016, 2:52 pm
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Intelectuales haitianos aseguran que el acuerdo firmado entre el expresidente Michel Martelly y el Congreso bicameral es inconstitucional y agudiza la crisis de ese país caribeño, que desde el pasado domingo 7 de febrero se quedó sin presidente. Haití vive su segundo día sin jefe de Estado, y a la espera de que el Parlamento elija a un presidente interino el cual estaría encargado de organizar nuevas elecciones y traspasar el poder a un nuevo gobernante, en un lapso de 120 días. Pero especialistas como el excónsul haitiano Edwin Paraison y el politólogo Camille Charlmers afirman que el pacto liderado por Martelly antes de abandonar su cargo se logró de manera frágil, ya que no fue consultado con todos los miembros de la Asamblea Nacional. Charlmers señaló que "la situación que vive esa nación no está prevista en la Constitución, por lo que se puede considerar como inconstitucional lo pactado entre los actores". El politólogo aseguró que para salir de la crisis es necesario que se realice una consulta con todos los sectores políticos y sociales. Explicó que es un acuerdo obtenido dentro de la exclusión de los actores populares y de gran parte de la clase política. Martelly dejó el cargo el pasado domingo, pero antes de hacerlo acordó con el presidente del Senado, Jocelerme Privert, y con el titular de la Cámara de Diputados, Cholzer Chancy el modo en que se escogería al nuevo mandatario. Ante esta situación la oposición de ese país advirtió que no aceptará un presunto "golpe parlamentario". Mientras tanto, el primer ministro Evans Paul asumió provisionalmente la presidencia de ese país. Este martes el funcionario hizo un llamado al diálogo e instó a la oposición a abandonar las protestas en las calles. [adrotate group="8"] La oposición está alerta La oposición haitiana aseguró que no aceptará a un presidente que no venga "de elecciones limpias" y condenó el pacto liderado por Martelly tras calificarlo de "naturaleza antidemocrática". Anunciaron además que continuarán en las calles para exigir la anulación del proceso electoral iniciado en octubre de 2015 para que se efectúe una convocatoria a nuevas elecciones que sean transparentes. El acuerdo “intenta validar las elecciones de 2015 como si fueran normales sin tener en cuenta las protestas populares que terminaron con varios muertos y la rotura de la sociedad haitiana”. Del mismo modo aseguran que el Parlamento haitiano es parte de la crisis, razón por la cual no puede decidir la solución de la misma. La oposición haitiana sugiere que la presidencia interina sea asumida por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jules Cantave, y señala que la misión principal del Gobierno de transición debe ser garantizar la paz, crear una comisión que investigue las irregularidades cometidas en la primera ronda de las elecciones presidenciales, y crear un clima de confianza que permita celebrar comicios libres y democráticos. La ONG Amnistía Internacional mostró su preocupación por la actual situación haitiana, y la calificó como un "limbo de liderazgo". La organización aseguró que "gran parte de esta situación se debe a la clase política haitiana, que prefiere centrar sus energías en luchas intestinas por el poder, en lugar de atender las imperiosas necesidades de la población haitiana". Desde que se llevó a cabo la primera vuelta electoral, el 25 de octubre de 2015, Haití se vio sumergida en una serie de manifestaciones por un fraude en los comicios. Una comisión independiente verificó 15% de los certificados de las elecciones presidenciales y demostró que sólo 8% de ellos estaban correctos. La denuncia de fraude electoral se basa en el descubrimiento de que 57% de los votos contados no tienen las firmas de los votantes, más de 30% de los votos contados no tienen relación con ningún documento de identificación nacional, y que 46% de los números que aparecen en las listas de votos son falsos. Las elecciones previstas para el pasado 24 de enero fueron suspendidas "por razones de seguridad", para participar estaba convocado el candidato oficialista Jovenel Moise y el opositor Jude Celestin, quien a una semana del balotaje se negó a participar por el fraude cometido en los comicios de octubre.  

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