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El guaraní de Paraguay se posiciona como la moneda más fuerte de Sudamérica frente al dólar

By: Staff de PanAm Post - Jul 14, 2014, 1:27 pm

EnglishSegún un informe de la firma Consensus Economics, el guaraní de Paraguay se ha fortalecido frente al dólar de EE.UU. en los últimos cuarenta días. Esta tendencia se contrasta con la de la vecina Argentina o incluso Venezuela, que han visto sus monedas perder valor y continuarán haciéndolo, según afirma La Nación de Paraguay.

Analistas privados pronosticaron que el guaraní obtendrá una ganancia del 1,4% frente al dólar para diciembre de este año.

Horacio Cartes, presidente de Paraguay
Horacio Cartes. (Wikipedia)

Standard & Poors elevó la calificación crediticia de Paraguay de BB- a BB el mes pasado. Para la agencia, el gobierno conservador de Horacio Cartes es el responsable de estos resultados satisfactorios. Curiosamente, Bolivia tiene una calificación más alta exactamente por las razones opuestas.

Una gran temporada para la agricultura y la ganadería ha llevado al Banco Central a relajar su preocupación por la inflación. Las razones detrás de la buena noticia para Paraguay parecen venir del hecho de que el país está “macro-económicamente bien preparado”, analizó el economista paraguayo Anibal Insfrán. Por otra parte, la deuda externa de Paraguay es actualmente de alrededor del 8% de su PIB.

Cartes asumió la presidencia en 2013 y su propuesta incluye reactivar la economía a tavés de programas que pretenden aumentar la inversión extranjera mediante alianzas público-privadas.

Paraguay emitió un primer bono por US$500 millones el último año y planifica una segunda emisión por US$750 millones para la segunda mitad del año.

Fuente: Infobae.

¿Quo vadis, El Universal?

By: Carolina Jaimes Branger - Jul 14, 2014, 10:43 am

Escribir o no escribir… ésa es la pregunta. El jueves pasado se lo preguntaban en sendos artículos Ruth Capriles y Thays Peñalver. El de Ruth lo interpreté como una despedida de estas páginas. El de Thays, como una pausa “para ver qué pasa”: “pido a ustedes que me permitan una lógica dispensa por algunas semanas para enterarme de qué va y hacia dónde va todo esto (que parece ya escrito) y que Dios los bendiga”. Después de tantos años escribiendo semanalmente para ese diario, muchos me han hecho la pregunta de rigor: “¿Vas a seguir escribiendo?” Otros más aventurados se han atrevido a acusarme: “Si sigues escribiendo, eres cómplice”. Y no ha faltado la coletilla: “No leo más El Universal”. ¿Cómplice de qué? Si han sido —como dicen— lectores de mis artículos durante todos estos años, se habrán dado cuenta de que jamás he tapado sinvergüenzuras ni he tenido posturas de medias tintas. Siempre he dicho lo que pienso, por la calle del medio. Y he tenido y mantenido posiciones contracorriente cuando —ciertamente— hubiera sido más fácil decir lo que la mayoría quería escuchar. Eso me ha ganado respeto y credibilidad, dos activos que no pienso echar por la borda. Respeto las decisiones de Ruth y de Thays. Ruth dice que “quizá la mayoría de los escritores de opinión de El Universal no se encuentren todavía ante el dilema; esperan a cuando suceda aquéllo de lo que todos tenemos una elevada certeza de que sucederá. Para varios, el argumento es claro: Mejor seguir escribiendo hasta el final; hasta que te boten —y te escapas del dilema— o te censuren y entonces regresas al dilema original". Para mí, sin embargo, el dilema es inmediato, pues choca contra una máxima personal, de ésas que desearíamos fuesen leyes morales universales: No colaborar con el opresor. Quizá siempre se colabore con el opresor. Uno puede anegar la consciencia con razones y justificaciones. Negociación, diálogo, aprovechar el espacio mientras se pueda, "más se puede hacer adentro que afuera”. Yo, que he estado usualmente de acuerdo con Ruth Capriles, hoy no lo estoy, sencillamente porque no me consta que El Universal haya sido comprado por “el estado opresor”. Y sí creo que mientras se pueda, más se puede hacer adentro que afuera. Por eso me cuento entre los que decidieron esperar. No me cuento entre quienes censuran a Andrés y a María Teresa Mata por haber vendido el periódico. Y me sorprende que los primeros en señalarlos sean autoproclamados adalides de la defensa de la propiedad privada. ¿Es que la propiedad privada de unos es menos privada que la de otros? ¿Es que los Mata pueden vender su apartamento, pero no El Universal? ¡Qué falta de coherencia entre lo que se dice y lo que hace! “Ponerse en el lugar del otro” jamás ha sido una práctica usual en Venezuela. Menos ahora que los fanatismos están a flor de piel y muchos se han erigido en fiscales, censores y jueces, e imputan, juzgan y sentencian a diestra y siniestra. Yo voy a darle un voto de confianza a Jesús Abreu. El que no haya llegado cortando cabezas me resulta una buena señal. En la Mesa de Redacción permanecen Elides Rojas, Taisa Medina y Miguel Sanmartín, periodistas honorables que me merecen el mayor respeto. No ha habido cambios en ningún departamento. Y les garantizo que si me censuran un artículo, ustedes, mis lectores, serán los primeros en saberlo. Entiendo que la suspicacia no es gratuita en el país, sobre todo en los últimos 15 años. Pero no quiero saltar a conclusiones a priori acerca de algo sobre lo que existe la probabilidad de que no ocurra. “Del apuro sólo queda el cansancio” reza un dicho popular del que no hemos aprendido nada. Los desbocamientos y las improvisaciones nos han hecho un daño terrible, pero allí seguimos, desbocándonos e improvisando como si las lecciones no hubieran sido suficientes. ¿Quo vadis, El Universal? No tengo una bola de cristal que me lo diga y como tampoco creo en profetas, mientras tanto sucede algo, si es que sucede, me seguirán encontrando allá todos los lunes… Artículo publicado originalmente en El Universal.

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