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Encuentre las diferencias: Venezuela 2016 – Zimbabwe 2006

By: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Abr 1, 2016, 1:50 pm
crisis venezolana
Para The Economist, Venezuela va rumbo a una crisis sin retorno ya que por “ineptitud económica” hay resultados similares en los dos regímenes: la elevada escasez, inflación y un bajo nivel de vida. (La Patilla)

Venezuela ha retrocedido a lo que fue Zimbabwe 15 años atrás. Así lo afirmó el semanario británico The Economist en un reportaje que ilustra la crisis económica del país suramericano, reflejada en la escasez de productos, medicamentos y alimentos básicos que supera el 70%.

En un reportaje titulado “Siguiendo el ejemplo de Mugabe”, el medio de comunicación comparó a Venezuela con Zimbabwe, un país africano que no cuenta con los recursos naturales y mineros con los que ha contado la nación suramericana a lo largo de su historia.

The Economist reseña la realidad de Venezuela con las largas filas de personas que buscan comprar comida, con la inflación más alta del continente, y con un gasto público elevado, cuestiones que derivan de la “mala administración” del Estado.

El Gobierno venezolano gasta como un padre en Navidad después de haber bebido demasiado ponche de huevo (ponche crema). Con la subvención de todo no puede pagar sus cuentas, sobre todo, porque el precio del petróleo se derrumbó, lo que implica que deberá imprimir más dinero.

De acuerdo con la publicación, la impresión de dinero masiva se asemeja a la situación del pobre país africano a principios del año 2000.

El FMI prevé que la inflación será de 720% en Venezuela este año, una cifra que Zimbabwe alcanzó en 2006. En 2008 Zimbabwe fue sacudido por una hiperinflación tan grave que a los mendigos les ofrecían mil millones de dólares de Zimbawe y fruncían el ceño para rechazarlos.

Según The Economist, aunque Venezuela es un país culturalmente diferente a la nación africana, existen semejanzas políticas y económicas.

Ambos países han estado bajo el poder de carismáticos líderes revolucionarios. Robert Mugabe ha gobernado Zimbabwe desde 1980. Hugo Chávez gobernó Venezuela desde 1998 hasta su muerte en 2013. Su sucesor elegido a dedo, Nicolás Maduro, continúa su política, aunque no con la misma destreza de Chávez y la política de Mugabe.

Mugabe tomó grandes granjas comerciales sin compensación, destruyendo la industria más grande (…) Chávez expropió las empresas por capricho, a veces en televisión en vivo; despidió a 20.000 trabajadores de la empresa petrolera estatal PDVSA, y los reemplazó con 100.000 empleados leales pero a menudo incompetentes, algunos de los cuales se establecieron para trabajar cosiendo camisetas revolucionarias.

Para The Economist, Venezuela va rumbo a una crisis sin retorno ya que entre los dos regímenes existe una similitud por “ineptitud económica”: Ambos creen que las fuerzas del mercado pueden ser manejadas como soldados en un desfile. En ambos casos, los resultados son similares: la elevada escasez, inflación y un bajo nivel de vida.

Venezolanos “ahorran” y comen dos veces al día

La última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) reflejó que más de 3 millones de venezolanos comen dos veces al día o menos, pues cada vez se hace más difícil conseguir los alimentos básicos y además de eso poder pagarlos, debido a la inflación y a los bajos ingresos.

Según el sondeo en 2015 la situación de pobreza aumentó un 53%, y la pobreza extrema se duplicó. Por otra parte, todos los pobres de 2014 ahora son pobres extremos, y un 76% de los venezolanos están en pobreza de ingresos.

“Frutas y verduras desaparecieron en las listas de compras en los supermercados, lo que se compra es lo que más llena el estómago: 40% de la canasta básica está conformada por harina de maíz, arroz, pasta y grasas”. Sin embargo, esa misma dieta que “llena” no se puede cumplir por completo, pues ninguno de estos alimentos es fácil de conseguir debido a que sus precios están controlados por el Gobierno, cada vez hay menos oferta, y mayor demanda.

Del total de 1.488 personas encuestadas para el estudio, 87% aseguró que los ingresos no rinden para comprar suficiente cantidad de alimentos. El 12,1% dijo haber dejado de comer una o dos comidas al día, estos son precisamente los venezolanos de más bajos recursos.

Adicionalmente, a esta mala alimentación, se agrega el repunte de enfermedades como la gastritis en primer lugar, con 25% en las encuestas correspondientes a 2015. Le siguen enfermedades por intoxicación (24,11%), parásitos (17,86%) y bacterias (10,71%).

Sabrina Martín Sabrina Martín

Periodista y locutora venezolana, especialista en comunicaciones corporativas. Síguela en Twitter: @SabrinaMartinR.

No es un golpe de Estado en Brasil: es que funcionan las instituciones

By: Hana Fischer - @hana_fischer - Abr 1, 2016, 1:31 pm
golpe de estado en Brasil

EnglishMediante su cuenta en Facebook, el expresidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva convocó a la realización de una marcha en Brasilia. Se anunció que sería encabezara por él pero finalmente no fue así. El objetivo era presionar a los parlamentarios que están analizando si someter o no a impeachment  a su sucesora, una muy debilitada Dilma Rousseff. La estrategia se basa en presentar a la situación como un “intento de golpe de Estado”. Al estilo orwelliano en el uso del lenguaje, la convocatoria se denominó “defensa de la democracia”. Asimismo, se apela a las emociones expresando que si el Partido de los Trabajadores (PT) es desplazado de poder, sería algo nefasto porque “lo que está en juego, son los derechos laborales". En realidad, lo que se pretende es evitar que Rousseff o Lula sean investigados por la justicia ordinaria con relación al brutal escándalo de corrupción conocido como “Lava Jato”. PT presionó al Gobierno de Brasil para evitar arresto de Lula Da Silva Brasil: Washington Post recomienda a Dilma Rousseff que renuncie Lo que está ocurriendo en Brasil, deja al desnudo una serie de realidades: Primero, que la mayoría de los gobernantes izquierdistas que han venido gobernando la región en las últimas décadas, no son republicanos. El sistema democrático ha sido un medio para acceder al poder, pero una vez alcanzado el objetivo, lo menosprecian, como lo demuestran muchos de sus dichos y acciones. Por ejemplo, en la ceremonia en que Rousseff juramentó a Lula como ministro para “blindarlo” contra la acción judicial, criticó duramente a los jueces que lo investigan por supuesta corrupción así como al Parlamento, al catalogar de “golpistas” a quienes están promoviendo su destitución. Sus palabras delatan su desdén hacia la separación de poderes y su función de contralor para “que el poder controle al poder”. Precisamente, el objetivo de ese principio constitucional es evitar que un Gobierno pueda transformarse en despótico. Segundo: el desconocimiento de los fundamentos de una república democrática. En ese sistema de Gobierno, ninguno de los poderes es más importante que los otros dos. Pero los integrantes de la Unasur han transmitido la idea de que sólo el presidente de la República tiene legitimidad democrática. En consecuencia, cualquier intento por limitar su poder o investigarlo periodística o judicialmente es tildado de “golpista”. "La movida de la Unasur pretende transmitir la idea de que no se está respetando el orden institucional de Brasil, cuando está ocurriendo precisamente lo contrario Desde esa perspectiva, el mandatario uruguayo Tabaré Vázquez –actual presidente de la Unsaur–, promovió una declaración exhortando a que “se respete el orden institucional en Brasil” y “se respete el mandato de la presidente Dilma Rousseff, que fue elegida por voluntad popular hasta el año 2019”. Se describe a la crisis como un “enfrentamiento de la Justicia contra el Poder Ejecutivo”. De inmediato, Evo Morales solicitó la convocatoria a una cumbre extraordinaria de la Unasur, para denunciar conjuntamente el “golpe de Estado judicial y mediático">José “Pepe” Mujica se sumó a esa estrategia de desvirtuar los hechos, al declarar que el proceso judicial por corrupción contra Lula se origina en que para ciertos sectores no es admisible que alguien que “viene de tan abajo” haya alcanzado una posición encumbrada. Enfatizó que “está convencido de la inocencia de Lula” porque “tiene una historia que lo santifica”. Con respecto a Mujica, la experiencia señala que no se deben tomar muy en serio sus dichos porque se caracteriza por alegar: “Así como te digo una cosa, te digo la otra”. Asimismo, es el autor de la maquiavélica frase de que en muchas ocasiones “lo político prima sobre lo jurídico”. Su dudosa honestidad intelectual también se manifestó cuando se ventilaba el caso del mensalão. En aquel entonces, Lula negaba enfáticamente saber algo acerca del esquema de pagos mensuales a legisladores para comprar votos que había instrumentado el PT. En 2005, cuando saltó a la luz pública este entramado de corrupción, un indignado Lula aseguró que se sentía "traicionado por prácticas inaceptables que desconocía". Siendo presidente (2010-2015), Mujica lo apoyaba, afirmando que “Lula no es un corrupto, como sí lo era Collor de Mello y otros expresidentes brasileños". Pero en la serie de entrevistas que le realizaron los periodistas Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz con el objetivo de escribir la obra Una oveja negra al poder, Mujica sostuvo que a principios de 2010, en Brasilia, Lula le había comentado que “el pago de sobornos a diputados era la única forma de poder gobernar ese país”. Sin embargo, en la presentación del libro en Montevideo —y tras el escándalo que se armó en Brasil tras su publicación—, Mujica afirmó sin ruborizarse que Lula "no estaba al tanto del mensalão" y que nunca había hablado con ningún brasileño sobre ese tema. La mencionada movida de ciertos integrantes de la Unasur pretende transmitir la idea de que no se está respetando el orden institucional de Brasil, cuando está ocurriendo precisamente lo contrario. Es digno de admiración que se esté juzgando con la misma vara al delincuente pobre y a los poderosos de cuello blanco. Es la prueba más palpable de que finalmente en esa nación, la “igualdad ante la ley” es una realidad y no mera retórica. El concepto de “pueblo” de estos gobernantes demuestra una gran hipocresía: utiliza el descontento popular para alcanzar objetivos propios La iniciativa del Gobierno uruguayo no prosperó debido a la oposición de Argentina y Paraguay. Al fundamentar su negativa a firmar la declaración, el vicecanciller paraguayo Oscar Cabello reclamó respeto por la soberanía de los países. Señaló que no correspondía “ningún tipo de pronunciamiento ni a favor ni en contra de nadie”. Por otra parte, el concepto de “pueblo” de estos gobernantes demuestra una gran hipocresía. Esta gente utiliza y canaliza hábilmente el descontento popular en ciertas áreas, para alcanzar intereses y objetivos propios. En el pasado, Lula era un destacado agitador social. Cuando se estaba promoviendo el impeachment contra Fernando Collor de Mello, Lula afirmó en un mitin : “Por primera vez en América Latina, el pueblo brasileño dio una demostración de que es posible que, el mismo pueblo que eligió un político, destituya ese mismo político (…) Nosotros defendemos la tesis de que, desde el momento que el pueblo vota un candidato, sea diputado o edil, y después de un determinado tiempo ese candidato no está cumpliendo con aquello que era el programa durante la campaña, esos mismos electores que eligieron a la persona, puedan destituirla. Si conseguimos eso, sería la salvación de este país”. Pero cuando esa misma “tesis” se aplicó al dúo Rousseff-Lula, la esposa de éste último –Marisa Letícia Rocco— expresó con desprecio en una conversación telefónica interceptada por la Justicia, que los manifestantes “se metan las cacerolas en el culo”. [adrotate group="7"]En conclusión, lo que está ocurriendo actualmente en Brasil, está lejos de ser un intento de golpe de Estado. Esa acusación más bien encuadraría en la pretensión de Rousseff de traspasarle en forma antirrepublicana y antidemocrática el mando a Lula. Por el contrario, lo que estamos presenciando es el correcto funcionamiento de las instituciones republicanas: Una prensa libre que informa, una opinión pública que se manifiesta pacíficamente, un Poder Judicial que investiga con rigurosidad e independencia respetando las garantías del debido proceso, y un parlamento que hace de contrapeso al Ejecutivo actuando conforme a las reglas constitucionales. En pocas palabras, Brasil está demostrando madurez política.

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