Henry Ramos Allup: “la Historia le va a agradecer a Maduro que renuncie”

By: Thabata Molina - @Thabatica - Feb 4, 2016, 9:04 am
El presidente del parlamento venezolano asegura que ejercerán todos los controles que la Constitución les permita. (La Patilla)
El presidente del parlamento venezolano asegura que ejercerán los controles que la Constitución les permita. (La Patilla)

De momento, es en el rock star de la oposición venezolana por su verbo contundente. Su llegada a la presidencia de la Asamblea Nacional, como diputado por el partido Acción Democrática, el 5 de enero, causó sensación hasta dentro del chavismo; el mismo grupo político que coreó innumerables veces que los “adecos” jamás volverían al poder. Él es uno de los 112 que ahora conforman la mayoría de Poder Legislativo que hará contrapeso al Gobierno de Nicolás Maduro.

Henry Ramos Allup, dentro de la política venezolana, es lo que se conoce como un “zorro viejo”. A sus 72 años, es harto conocido por su trayectoria dentro del parlamentarismo venezolano, pues ha sido electo para ejercer el cargo en cuatro oportunidades.  No tiene tabú para reconocer que la oposición venezolana buscará una alternativa democrática para que haya un cambio de Gobierno y a pesar de su apretada agenda, concedió unos minutos a PanAm Post para conversar sobre su primer mes de gestión.

¿Cuál es el balance que hace al cumplir el primer mes al frente de la AN, con una mayoría opositora?

Desde el mismo 5 de enero, comenzamos a implementar lo que habíamos dicho en toda la campaña electoral. Nos propusimos rescatar, para el Poder Legislativo, la autonomía de la que ha carecido en estos últimos 17 años. Eso significaba recuperar las facultades de debatir ampliamente todos los temas, de manera abierta, pública; legislar y controlar las otras ramas del Poder Público. Nada distinto a las facultades que nos otorga la Constitución.

[adrotate group=”7″]Estamos discutiendo libremente todos los temas, introduciendo y debatiendo proyectos de leyes de las diferentes áreas: políticas, económicas, sociales, etc., hemos abierto las puertas para que los sectores de la vida nacional, como los alcaldes y gobernadores de cualquier tendencia política, los rectores de las universidades públicas, los estudiantes universitarios, los grupos de consumidores, gente vinculada con áreas de la producción: Fedecámaras, Consecomercio, Cavidea, la Cámara de Fabricantes de Fármacos, vengan.

Creo que uno de los logros más importantes fue abrir las puertas de la Asamblea Nacional a todos los medios de comunicación nacionales e internacionales, impresos y radioeléctricos, que antes no podían acceder. En esta “caja negra” que es la Asamblea Nacional, le estamos haciendo auditoría de bienes, de personal, de las finanzas, porque aquí nos encontramos con una verdadera caja negra y no podríamos decir en este momento cuál es la situación ni patrimonial, ni real. Estamos trabajando en medio de un tremendo acoso del Poder Ejecutivo, y como también sabemos, casi de una emboscada permanente por parte del Tribunal Supremo de Justicia, que yo creo que en este momento es una verdadera vergüenza. Esa es, a grandes rasgos, en pinceladas gruesas, la situación que tenemos actualmente en la AN.

¿Cómo hará valer sus facultades ante los desacatos del Ejecutivo y demás funcionarios?

Ante cualquier riesgo, desacato u obstáculo institucional, sabemos que todos son ardides y emboscadas por parte de un Gobierno agónico. Tenemos que seguir insistiendo en el cumplimiento de nuestros deberes. Algunas diferencias debe haber en el seno del Gobierno, porque están concurriendo poderes que en principio han sido apéndices del Ejecutivo. Vino la fiscal General de la República; al propio presidente Nicolás Maduro no le quedó otra que cumplir con su deber constitucional, y así poco a poco.

Ha habido funcionarios civiles y militares que han desacatado las citaciones que se les han hecho, pero vamos a agotar las tres citaciones a las que se refiere a Ley de Comparecencia, y el que no cumpla, vamos a intentar las acciones a las que haya lugar. Nosotros no podemos estar a cada momento pidiéndole permiso al Ejecutivo ni negociando para ejercer nuestra función constitucional.

En su discurso inicial, usted habló de los seis meses que le quedaban al Gobierno. ¿Qué mecanismo constitucional activará la oposición desde la Asamblea Nacional?

Siendo leales y cónsonos con la oferta que hicimos durante la campaña electoral, contenida en un documento que todos los partidos políticos firmamos el 23 de julio de 2015, nos comprometíamos a que dentro del lapso de seis meses, íbamos a implementar, a buscar o proponer una salida democrática, constitucional, pacífica y electoral para la cesación de este Gobierno.

Hay varios mecanismos, sin que hasta este momento yo pueda cuál es el mecanismo que vamos a implementar. Posibilidades constitucionales hay varias. Algunas, por supuesto, como la renuncia, dependen del propio presidente, damos por descontado que esa no se va a producir, pese a que tenemos información de que dentro de amplios sectores, civiles y militares del Gobierno, están tratando esta eventualidad. O sea, no es nada más una ocurrencia de la oposición.

Tenemos también el mecanismo de la enmienda, del referendo, y el de la Constituyente, que oportunamente discutiremos cuál sería el menos complicado, el menos gravoso, el más sencillo, desde el punto de vista institucional, y por supuesto, el más eficiente.

¿Está preparada la oposición para asumir un país quebrado y con una terrible crisis institucional?

Por supuesto que sí, no solamente porque en la oposición hay mucha gente competente y capacitada, sino que hay conciencia de que es necesario cambiar o salir de este modelo comprobadamente ruinoso. Que es un modelo político absolutamente inviable, fracasado, fallido. Ese modelo absurdo trajo consecuencias económicas y sociales que estamos padeciendo en Venezuela, con una crisis enorme, de desabastecimiento, inflación, inseguridad y colapso de los servicios públicos.

¿Para cuándo se hablará de enmienda constitucional para eliminar la reelección presidencial?

Entre las propuestas de la enmienda constitucional, además de la cesación inmediata, se prevé la no reelección presidencial absoluta, es decir, la prohibición plena de la reelección presidencial. Algunos sectores de la oposición reticente que incluso me acusaron a mi de “carro chocón”, cuando dije lo de la búsqueda de la solución dentro del lapso de seis meses. Hoy afortunadamente dicen que el lapso de seis meses les parece muy largo, dada la magnitud y aceleración de la crisis.

¿Cómo hacer que el electorado entienda que las soluciones a la crisis no dependen únicamente de la AN y que el proceso de recuperación del país toma tiempo?

Esa argumentación es un ardid retórico de este Gobierno irresponsable, que dice que la gente se nos va a voltear encima porque no hemos acabado con las colas. Esa es la tendencia del Gobierno a considerar que los venezolanos son estúpidos. Todas las encuestas y sondeos de opinión que nosotros hacemos, la gente, incluso la gente de base chavista, sabe perfectamente que la AN no es la que acaba con las colas, ni la que puede mejorar la agricultura, ni la que va a hacer que los alimentos aparezcan en los anaqueles. Hasta en la base chavista hay conciencia de que hay que salir de esto. Que hay que procurar tener otro Gobierno que trate de resolver las cosas que este Gobierno no solo no ha resuelto, sino que agrava a diario.

¿Quiénes son las “piedras de tranca” del chavismo en el Parlamento?

Aquí no son tranca. Aquí se dedican a gritar y hacer bulla, pero nada. Aquí los apabulla la razón. Se le dan todas las facilidades para que hagan sus discursos, sus intervenciones.

En lo que va de legislatura no han designado los integrantes de las comisiones de trabajo, porque ellos no vienen a trabajar, ellos vienen a seguir, ahora por supuesto, en situación de minoría ínfima, a tratar de evitar que este Poder trabaje, y no lo van a lograr.

¿Cómo le dejaron la presidencia de la AN?

Ojalá pudiera venir a la Asamblea e irse de oficina en ofician para que le pregunte a los trabajadores del antes y el después. Acabo de terminar una reunión con la jefe de Personal y aquí la nómina es de unas 4.200 personas, que es un número absolutamente exorbitante; pero de esas 4.000 personas, hay 750 que nadie sabe dónde están, ni dónde trabajan, cobran si trabajar; hay más de 350 personas de reposo.

Por ejemplo, en la Presidencia, el café que se toma, el agua que se consume, cualquier desayuno que haya que hacer por razones de trabajo, eso lo tengo que pagar de mi bolsillo, porque aquí no dejaron ni siquiera jabón para lavar los platos. Esa es la situación que nos hemos conseguido en todas las dependencias de la Asamblea Nacional. El solo cambio de nombre en el Ejecutivo ya significará un respiro de alivio para el pueblo venezolano que está tan maltrecho y tan adolorido por estos 17 años de ruina castro-chavista.

¿Considera que las presiones obligan a Maduro a mantenerse en el poder?

A veces creo que Nicolás Maduro quiere rectificar, pero no puede. Y no puede, porque cada vez que va a emprender una rectificación, de las que no le convienen a sus socios en el Gobierno, empiezan a decir que se está traicionando la memoria del comandante eterno, que los principios supremos de la constitución, etc., etc., y la verdad es que por todas esas ataduras, el Gobierno no rectifica.

Este es un Gobierno demasiado débil, por eso es que yo digo que está en un dilema trágico: si rectifica de desploma, y si no rectifica también.

El chavismo habla como si hubiese llegado hace un mes al Gobierno…

A ellos simplemente no les queda más que mentir. Un Gobierno que al cabo de 17 años, de haber tenido todos los poderes, y de haber manejado US$1.500.000 millones, más US$225.000 millones de deuda externa, entre la República y Pdvsa, más toda la renta interna, proveniente de impuestos, ese volumen de recursos y convirtieron al país en un desastre. En una tragedia económica, con la inflación más alta del mundo, servicios públicos colapsados, el índice de criminalidad más alto del mundo, todo eso lo cometieron estos bandidos, que todo se lo robaron y lo echaron a perder.

¿Qué le aconsejaría al Ejecutivo para resolver la crisis del país?

Yo diría que la historia a veces tiene sus exigencias, y más vale salir por la puerta grande que por la puerta de atrás. Una forma positiva a contribuir con la solución del problema, es renunciando. Yo creo que la historia le va a agradecer más a Nicolás Maduro que renuncie a que se aferre hegemónicamente a un poder que no puede ejercer, y si lo ejerce no va a solucionar nada.

Pero si no renuncia, como creo que va a pasar (él no va a renunciar porque no lo dejan), vamos a tener que recurrir a alguno de los procedimientos establecidos en la Constitución.

¿Revocatorio?

Es una de las soluciones: revocatorio, enmienda, constituyente, renuncia, enjuiciamiento, etc. Ya veremos en el momento preciso por cuál opción debería optar la oposición.

¿La Asamblea investigará los casos más sonados de corrupción?

Por supuesto. La Comisión de Contraloría tiene plena autonomía para investigar todos los casos. Es tal el volumen de casos a investigar que yo le he dicho a los compañeros que empiecen a evaluar casos de más grave a menos grave. Porque cada persona piensa que el hecho de corrupción que se ha cometido en su municipio, es el más importante, y por supuesto que todos son importantes, pero creo que la Comisión debería evaluar los de más trascendencia nacional.

Pero por ejemplo, es más importante el hecho del montón de dólares que se robaron, y que fueron a parar a manos indebidas, que un hecho de corrupción cometido en el acueducto de un municipio. La Comisión tendrá que ser muy firme a la hora de investigar y comenzar por los que han sido de mayor afectación. No sólo por el monto, sino por las implicaciones y las consecuencias.

¿Cómo controla a figuras de tanto peso en el Gobierno como Diosdado Cabello, Cilia Flores o Elías Jaua?

Ellos allí son diputados. Pura y simplemente diputados. Si llegara el caso de que tengan que ser investigados, serán investigados como cualquier otro ciudadano. El hecho de la inmunidad parlamentaria no da privilegios para no se investigado. Es un privilegio de carácter procesal, pero que se puede allanar.

Si aquí algún parlamentario, a consecuencia de investigaciones que se hagan, debe ser desaforado para que encare a la justicia, en condiciones normales, pues será allanado, sin duda alguna.

Thabata Molina Thabata Molina

Thabata Molina es una periodista venezolana especialista en temas de seguridad, violencia y conflictos penitenciarios con 12 años de experiencia en periódicos venezolanos, entre ellos El Nacional y El Universal. Oriunda de Caracas, actualmente reside en Panamá. Síguela @Thabatica.

El Gobierno de Macri es tierra fértil para el liberalismo en Argentina

By: Alejandro Sala - Feb 4, 2016, 7:27 am
El liberalismo tiene que tener algún peso en las urnas para ser considerado por los políticos.

El plan de Gobierno del presidente Mauricio Macri consiste en sacar a Argentina del modelo kirchnerista del modo menos traumático que sea posible. Aún aquellos que tenemos una mirada crítica hacia la gestión de Macri estamos obligados a ser comprensivos. Después de haber pasado por un ciclo como lo fue el kirchnerista, seguramente no es posible “apagar todos los incendios” con la máxima prolijidad. Esta tolerancia no significa que las “desprolijidades” de la gestión de Macri deban ser calladas y ocultadas desde una posición liberal. Hay aquí un matiz que no se suele entender con claridad en Argentina. Los antecedentes de “política salvaje” que han sido la constante a lo largo de casi toda la historia del país hacen perder de vista ciertas posibilidades que se presentan en el marco de las democracias estabilizadas. Veamos entonces en qué consiste este problema. El hecho de ejercer la oposición no implica, necesariamente, tratar de desestabilizar al Gobierno. Es verdad que en Argentina, usualmente, es así como han funcionado las relaciones Gobierno-oposición, y por eso la historia política del país ha sido tan convulsionada. Pero una de las virtudes del Gobierno de Macri es que está influyendo para que el clima político cambie y pase de ser una confrontación despiadada y sin reglas, a una convivencia competitiva dentro de los parámetros de un sistema republicano consolidado. En este contexto, el liberalismo encuentra tierra fértil para germinar. En efecto, dado que el debate político ha dejado de ser confrontativo (a pesar de que el kirchnerismo residual se empeña en sostener esa metodología, razón por la cual pierde persistentemente adhesiones populares), sobreviene un creciente espacio para el ejercicio de la argumentación racional, precisamente el marco que más favorece el desenvolvimiento político del liberalismo. Evidentemente, si el debate político sale de la estigmatización ideológica que practicaba el kirchnerismo y se centra en el abordaje de problemas concretos y la búsqueda de soluciones eficientes, el liberalismo está en condiciones de ofrecer propuestas más válidas y sustentables que cualquier otra corriente política. Este enfoque propositivo, constructivo y enriquecedor es el perfil por medio del cual la presencia de una corriente liberal encontrará un cauce apropiado para desenvolverse. Es utópico esperar que Macri, o quien sea, se haga eco de las inquietudes de una corriente que no se valida a sí misma en las urnas Como se ve, estos criterios no implican que la presencia de una fuerza liberal independiente represente “ponerle palos en la rueda” a la gestión de Macri sino, por el contrario, realizar aportes con vistas al enriquecimiento de la calidad del debate político. De hecho, uno de los rasgos positivos del Gobierno de Macri radica, precisamente, en que tiene una amplia disponibilidad para el diálogo y se muestra muy permeable para considerar planteos provenientes de otras corrientes. Sucede, sin embargo, que es utópico esperar que Macri, o quien sea, se haga eco de las inquietudes de una corriente que no se valida a sí misma en las urnas. En democracia, el derecho a tener influencia política depende, irremediablemente, del caudal de votos. No tiene ninguna importancia la precisión técnica de una propuesta si no cuenta al menos con algún respaldo popular. Un país no es una empresa, donde solo cuenta la opinión de los accionistas, sino que es necesario obtener la aprobación de, al menos, un segmento de la comunidad. [adrotate group="7"]No hay posibilidades reales de que una fuerza liberal se convierta en opción de Gobierno dentro de un plazo previsible. Pero hay áreas claves de la vida política, particularmente en el campo de la economía, donde una visión liberal representaría una “brisa de aire fresco” en medio de la confusión intelectual reinante en Argentina. Para que esa influencia sea susceptible de ser ejercida, es condición sine qua non, que exista una fuerza que exprese políticamente al liberalismo y que esa corriente obtenga algún tipo de adhesión electoral. Solo el pueblo legitima las iniciativas políticas en el contexto de la democracia. No tiene ningún sentido “tener razón” en el campo de la vida académica o en los claustros universitarios, si luego esa “razón” no se proyecta, siquiera marginalmente, a los guarismos electorales. Es posible, eventualmente, tener, en virtud de la calidad de las propuestas presentadas, una cuota de influencia que sea mayor que el caudal electoral obtenido. Es altamente imaginable que un partido liberal consiga un efecto de este tipo en Argentina. Si corrientes mayoritarias (como el macrismo, por ejemplo) perciben que hay una fuerza liberal con cierto peso electoral, aunque sea minoritario, es posible que, ante la necesidad de superar los obstáculos que se le presenten, se haga eco de propuestas provenientes del liberalismo. Pero esto no podría ocurrir si no hay una fuerza liberal que esté presente con un caudal siquiera mínimo de votos que le den visibilidad. Esa es la misión que al liberalismo le compete cumplir en el actual contexto político argentino.

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