Andrés Felipe Arias obtiene libertad condicional en Miami

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Después de casi tres meses a Arias le fue otorgada su libertad condicional. (RCN)

El exministro de agricultura de Colombia, Andrés Felipe Arias, obtiene su libertad condicional luego que un juez en Miami, Estados Unidos, avaló la solicitud de libertad bajo fianza presentada por la defensa de Arias. El exministro, del Centro Democrático, se encuentra encarcelado desde agosto de 2016 debido a una petición de extradición presentada por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Para salir a la libertad condicional Arias deberá pagar una fianza de US$ 100,000, tal como lo estipula la ley de los Estados Unidos (EE. UU.) y tendrá que firmar un compromiso en el que se estipula que deberá presentarse a las citaciones que la justicia estadounidense le haga. Si no cumple estos requisitos perderá de nuevo su libertad y pagará una multa de un US$ 1 millón.

El expresidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, aseguró que no puede negar su felicidad por la decisión tomada por el juez. “No puedo ocultar que esto nos ha dado felicidad, Dios quiera que todo se resuelva. La verdad es que le quiero decir a los colombianos y a todos que confíen en Arias, es un hombre correcto”.

Uribe ha manifestado en diversas ocasiones que en el caso de Andrés Felipe Arias existe una evidente persecución política en contra del exmninistro. Además que no existe un tratado de extradición entre Colombia y Estados Unidos, por lo que no da a lugar la petición de extradición. Las extradiciones que se han dado entre ambos países han sido por crímenes relacionados con el narcotráfico.

Andrés Felipe Arias solicitó asilo político en Estados Unidos

Arias llegó a los Estados Unidos en julio de 2014, pocos días antes que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia diera su veredicto por el escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS). Arias buscaba asilo político en Estados Unidos, ya que consideró que no obtuvo las garantías procesales en el alto tribunal. En septiembre de ese mismo año la Sala Penal lo condenó a 17 años y cinco meses de prisión y una multa por US$8 millones por su responsabilidad en los delitos de interés indebido en la celebración de contratos y peculado por apropiación a favor de terceros.

En el fallo de la justicia colombiana se manifestó que existían pruebas suficientes para inferir que Arias había tenido conocimiento sobre las irregularidades en la entrega de millonarios subsidios que terminaron en manos de grandes empresarios y hacendados de la costa que no cumplían ni con los requisitos ni con las características exigidos para la entrega del beneficio.

 

Posible persecución política a Arias

En el 2009, Arias se lanzó como precandidato por el Partido Conservador para las elecciones presidenciales del 2010. Era considerado el favorito para suceder a Álvaro Uribe, pero no pudo seguir en la contienda electoral por acusaciones de corrupción manifestadas en los medios de comunicación y luego presentadas por dos fiscales generales con tendencia política notoriamente contraria a la de Arias. Durante tres años Arias se defendió en los tribunales en contra de estas acusaciones.

Plinio Apuleyo Mendoza, periodista colombiano (y de fuerte tendencia uribista) publicó en su libro Cárcel o Exilio, que Juan Manuel Dávila, participante del fraude, admitió bajo juramento en el juicio que no conocía a Arias o a ningún otro funcionario del Ministerio.

Dávila declaró luego de la revelación de un correo electrónico de 2010 que le había escrito a su novia y en el que había dicho que, desde el principio, el ardid fue algo “netamente, solo político”. El “escándalo”, continúa, “solo tuvo un propósito: joder a Andrés Felipe Arias.

Mary Anastacia O’Grady, periodista del Wall Street Journal, en su columna de opinión “Santos entra en pánico con la elección de Donald Trump” considera que “la persecución de Arias, con la ayuda de Obama, es el tipo de trucos sucios que le han restado popularidad a Santos y que han causado que pocos le tengan confianza en Colombia”. Santos fue uno de los políticos que más se benefició cuando Arias abandonó la carrera presidencial por las acusaciones de corrupción.

En una entrevista que Arias le otorgó al medio colombiano El Espectador manifiesta que su caso es una persecución política. “La injusticia cometida en mi contra ha sido utilizada para golpear a Uribe, para sacarme a mí del camino, para afectar la elección de Óscar Iván Zuluaga y, naturalmente, para debilitar a nuestro partido. Yo los invito a que lean la sentencia cambiando mi nombre por el de cualquier otra persona. Se darán cuenta, ya sin la resistencia que pueda generar mi nombre o la asociación mental que hagan con Uribe, de que ni siquiera en la propia sentencia hay sustento alguno para condenarme”.

Fuentes: El Espectador, Wall Street Journal.

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