Cuba: Detienen al periodista Reinaldo Escobar

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El periodista y disidente cubano Reinaldo Sánchez fue capturado en Cuba y liberado dos horas después. (Vimeo)
El periodista y disidente cubano Reinaldo Escobar fue capturado en Cuba y liberado dos horas después. (Vimeo)

Reinaldo Escobar, disidente cubano y fundador del medio 14ymedio fue capturado esta tarde en La Habana mientras le daba una entrevista a un periodista español que cubría el funeral de Fidel Castro. Poco después de dos horas, fue liberado. Su esposa Yoani Sánchez, también periodista y disidente, denunció el hecho por redes sociales.

Cuando Escobar le cuestionó a los policías el motivo de su detención, estos le contestaron “profilaxis”, dando a entender que lo hacen como medida preventiva. Sin especificar qué prevención están realizando.

El medio 14ymedio fue fundado por Reinaldo y Yoani. En él denuncian los atropellos en contra de los derechos humanos en la isla gracias al régimen castrista.

“Detener a periodistas es una forma clara de mostrar miedo a la palabra, pánico a la información, terror a la prensa. Un sistema que detiene a periodistas, que amenaza a la prensa con el calabozo es un sistema que tiene mucho que esconder”, escribió Yoani Sánchez, autora del famoso blog Generación Y, en repudio por la maniobra contra Escobar.

Reinaldo Escobar, el disidente

“A partir de este momento deja de tener significado el argumento de que tal cosa no se puede hacer porque ‘el jefe’ no estaría de acuerdo. Ya nadie tendrá dudas de quién manda en Cuba. Comienza ahora la prolongada etapa en que competirán los panegíricos y las diatribas”, escribió Escobar el sábado pasado tras la muerte de Castro.

Reinaldo Escobar nació en 1947. En el pasado Escobar tenía fe (pero no ciega, como él recalca) en la revolución comunista. A los 14 años enseñó a leer a campesinos analfabetos y a los 16 se acogió al llamado del comandante único, de incorporarse al Ejército para adiestrarse en el manejo del moderno armamento suministrado por la URSS. Escobar decidió que para ayudar a la revolución estudiaría periodismo, para así colaborar con dicha causa.

Escobar fue designado por la universidad a un campamento cañero en Camagüey, su provincia natal, para redactar boletines estadísticos sobre los resultados de la agricultura de 1970. Un día Castro visitó la universidad donde Escobar estudiaba. El comandante respondió preguntas de los estudiantes. Un alumno de tercer año de la carrera de biología le preguntó por qué la prensa no reflejaba la destitución de decenas de funcionarios del Partido y el gobierno, a raíz del fracaso de los planes agrícolas gubernamentales.

Castro respondió explicando que el gran problema era la escasez de papel para los periódicos, porque en cuatro páginas no podía decirse todo. Escobar dejó escuchar el claro timbre de su voz de barítono: “Yo no estoy de acuerdo con usted”. Fue como si el tiempo se hubiera detenido. El silencio fue aterrador. Parecía que los alumnos habían dejado de respirar.

El máximo líder volteó la cabeza y a medio metro de un Escobar, pálido, demudado, estupefacto, tras interrogarlo y ante la tozudez del estudiante de periodismo, Castro inquirió: -¿Tú quieres oírme decir en público que yo no sé gobernar? Pues mira te voy a complacer- y subiendo el tono de la voz, dos veces repitió “Yo no sé gobernar”.

 

Después de purgar dos años en un campamento cañero de una brigada del ejército juvenil del trabajo, en Camagüey, Escobar terminó recalando de nuevo en La Habana donde no hizo periodismo: solamente propaganda. Eso lo hacía sentirse un miserable.

Poco a poco, Escobar cuestionaba la falta de libertad de prensa en Cuba. Un artículo llamado “30 años después: ¿De qué se quejan los jóvenes en Cuba?” fue el detonante final en la cadena de incomprensiones y tropiezos que tuvo Reinaldo en su vida como periodista oficial. Por ese artículo fue despedido como periodista oficial.

Sus delitos eran, entre otros, reunirse con jóvenes intelectuales en su casa, donde -según el director- tenían informes confiables respecto a que se formulaban críticas a Fidel Castro.

Para ganarse la vida Escobar ha trabajado en la Biblioteca Nacional, fue mecánico de ascensores y guía de turistas. Ha dado clases de español a alemanes y escrito como periodista independiente. Nunca se arrepintió de haber redactado aquel artículo.

Fuentes: El Mundo, Infobae.

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