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Por qué escritores y académicos conservadores y liberales se juegan por Trump

Por: Alejandro Chafuen - Oct 3, 2016, 9:54 am
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A diferencia de lo que pintan muchos medios, existe más de un centenar de artistas y académicos que apoyan a Trump. (flickr)

EnglishDadas nuestras opciones de cara a la elección presidencial, entendemos que Donald Trump es el candidato que más probablemente restaure la promesa estadounidense, y así como nosotros elegimos apoyarlo, los instamos a apoyarlo. Con esta introducción, un grupo de escritores y académicos del mundo conservador liberal estadounidense han decidido volverse más activos en la contienda presidencial.

Ciento treinta de ellos firmaron la declaratoria. Incluye a presidentes de universidades y profesores, líderes de think tanks, escritores independientes e intelectuales.

Los nombres más reconocidos son el exvocero de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, el economista y comentarista Larry Kudlow, y el exministro de Educación Bill Bennett.

Pero también revistan allí Peter Thiel, cofundador de PayPal y autor del notable libro ‘Zero to One: Notes on Startups, or How to Build the Future’ (De Ceros a Unos: Apuntes sobre Startups, o de Cómo Construir el Futuro). Thiel es, quizás, el más libertario de todos.

Larry Arnn, por otro lado, quizás sea el más conservador. La declaratoria viene acompaña con la clásica advertencia de que “los puntos de vista expresados no representan la opinión de universidades, casas de estudio e instituciones de aquellos que han firmado”. Sin embargo, uno no debería pasar por alto por completo las afiliaciones.

Arnn es presidente del Hillsdale College que, a través de su alcance y programas educativos ha logrado superar a la Fundación Heritage como el principal destino de donaciones de conservadores y liberales, Hillsdale se ha convertido en la universidad conservadora de mayor crecimiento en los Estados Unidos.

Arnn es también presidente de la Philadelphia Society, fundada en 1964. Al menos 16 otros miembros de la sociedad han decidido apuntarse en el listado. Entiendo que muchos de los otros 400 miembros puedan tener sus dudas, pero aquellos que firmaron, como Al Regnery, George Gilder, Charles Kesler, Nick Capaldi, y Neal Freeman, se han ganado y mantienen una gran reputación como intelectuales.

Ellos representan las diversas tradiciones que siempre caracterizaron a la sociedad: conservadores, libertarios de la escuela austríaca y economistas de Chicago, y ‘fusionistas‘ que  toman prestadas ambas tradiciones, suelen promover la libertad de la persona como medio de alcanzar objetivos conservadores.

La lista incluye a expertos reconocidos con inmejorables credenciales como liberales, como ser John Lott, experto en derechos de tenencia de armas; Peter Ferrara, pionero y experto en reformas para la seguridad social; y Herb London, que lidera un instituto dedicado a la seguridad nacional.

Escritores sindicados como Deroy Murdock y Bill Murchison también se unieron a la declaratoria. Y esta incluye a algunos de los más profundos intelectuales y pensadores, como Hadley Arkes, profesor emérito del Amherst College, y Roger Kimball, editor y director de The New Criterion y director de Encounter Books. Nada más distinto al estilo de Trump que la literatura académica publicada por Kimball y las contribuciones académicas de Arkes.

La fuerza motora detrás de este esfuerzo, sin embargo, es el profesor Frank H. Buckley, de la George Mason University (GMU). Escritor prolífico, Buckley se ha dedicado a describir el modo en que el Estado de derecho se encuentra en declive en los Estados Unidos y la forma en que el marco legal y económico está contribuyendo a crear inequidad, reduciendo la movilidad social ascendente.

Cuando dirigía el Centro para Leyes y Economía de la GMU, Buckley realizó varios programas con latinoamericanos y visitó varios países incluyendo la Argentina. Pudo contemplar cómo se vería el futuro de los Estados Unidos a no ser de que Washington sufra un fuerte shock.

 
Conozco muy bien a aproximadamente un tercio de aquellos que firmaron la misiva, incluyendo a Buckley, a quien acompañé a Argentina cuando visitó la Fundación Pensar. Percibo que él se encuentra ahora feliz de saber que el shock es real.

Otros —que también han firmado— lo han hecho por realismo y algo de resignación, “dadas las opciones” disponibles: estudiaron las políticas públicas, los equipos y la trayectoria de los candidatos y, en el balance, anunciaron que votarán —y solicitarán a otros a que así lo hagan— a Donald J. Trump.

Es también importante tener presente a numerosos intelectuales, expertos y escritores que no quisieron firmar la declaración. Tengo enorme respeto por muchos de ellos, en especial por Arthur Brooks (del American Enterprise Institute), Robert P. George (del Programa James Madison en PrincetonUniversity), Robert Sirico (Acton Institute), Paul Kengor (del Center for Vision and Values en el Grove City College), Michael Krauss (George Mason University) y muchos otros.

Sospecho que ninguno de ellos instará a otros a votar por Trump, y desconozco si ellos mismos lo harán. Estos intelectuales podrían ser definidos como “Nunca Trump” pero más aún son “Nunca Clinton”.

Estos intelectuales han dedicado su vida a respetar el disenso, y a elevar la discusión intelectual en el ámbito académico y en círculos políticos y sociales. En estilo y en muchos temas, Donald Trump es casi la imagen opuesta a la del sector conservador que defiende la pureza de ideas y estilo. Estos líderes conservadores y liberales son verdaderamente independientes y, si objetan a Trump, es por razones de conciencia. Lo mismo pienso de los que aparecen en esta lista apoyándolo.

Aquellos que firmaron comparten un detalle en común: no son parte de poderosas redes financieras —y nada tengo contra el dinero ni las redes académicas apoyadas por ellas.

Pero, de igual manera que no comparto muchas de las agresiones verbales lanzadas por Trump, no concuerdo con aquellos que se encuentran hoy librando una guerra, en ocasiones, una guerra abierta en redes sociales, pero también en forma oculta, y tras las bambalinas, con insultos contra aquellos que quieren hacer lo que pueden dado el escenario complejo.

Un escenario donde el único candidato que puede derrotar a Hillary Clinton tiene grandes falencias. Pero son las mismas élites las que han creado este escenario y por el cual hoy se rasgan las vestiduras.

Alejandro Chafuen Alejandro Chafuen

Presidente de la Atlas Economic Research Foundation desde 1991, es miembro de la junta de asesores del Center for Vision & Values, y presidente y fundador del Hispanic American Center of Economic Research. Síguelo en Twitter: @Chafuen.