Chile: Fundación Nueva Mente y el poder de la sociedad civil

Es de aplaudir una iniciativa que es consecuente con lo que plantea, la sociedad debe entenderse por medio del discurso, del debate, de la argumentación y no con violencia

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Chile: Fundación Nueva Mente y el poder de la sociedad civil-  Teresa Marinovic (G)

En Chile ir contra el progresismo es casi suicida, tiene un costo social, político y a veces hasta laboral. Lo hemos visto con comunicadores silenciados, personajes saboteados solo por hablar y ministros renunciados.

O nos volvemos indiferentes o recurrimos a la autorrepresión por el riesgo que implica decir libremente aquello que se piensa. Y sí, hay formas, hay ciertos códigos para decir todo cuanto se quiera de una manera educada y sin recurrir a la descalificación barata y carente de argumentos, pero aún, con todo el tino disponible en el universo, el mundo progresista seguirá tratando de silenciar a quien piensa distinto.

En este contexto y viendo que entre las luces y sombras del gobierno del presidente Sebastián Piñera, se continúa privilegiando esa corrección política que somete a la gran mayoría a ser aplastados por minorías organizadas, es que nace una fundación que le da una luz de esperanza a la gente común de que no necesitan tener grande conexiones para hacerse escuchar.

Teresa Marinovic, su directora ejecutiva ha sido clara con respecto de las intenciones que tiene la fundación y sin duda alguna se remite al control social. Esa lupa que viene desde la sociedad civil que está bastante cansada de que se le impongan modelos que no solo coartan la libertad sino que rompen el tejido social. También hay una orientación a fiscalizar desde la ciudadanía el uso de los recursos públicos, monitorear cualquier tráfico de influencias y comentar libremente sobre aquellos temas que le son impuestos a la sociedad desde una tribuna progresista que más que mayoritaria es ruidosa y bien organizada.

Por su puesto y como era de esperarse, la fundación ya recibió innumerables críticas de parte de la izquierda sobretodo, que con un tono burlesco hizo mención de su desacuerdo con pedir donaciones para hacer funcionar la fundación.

También hubo críticas por la sencillez del estudio de grabación de columnas, que solo contaba con una cámara y una cortina simple. Incluso el medio CNN hizo eco de esta situación de sencillez casi denostando la producción del primer video de la fundación. Sin embargo las respuestas agudas, oportunas, sensatas y firmes que dio Teresa Marinovic revelaron las verdaderas intenciones de quienes critican este movimiento y la filosofía que los mueve.

Con respecto a las donaciones pedidas, Marinovic señaló que no hay engaño en solicitar apoyo financiero voluntario a la sociedad civil y que nadie es obligado como sí ocurre con ciertas fundaciones izquierdistas como la Salvador Allende que reciben aportes Estatales millonarios que significan dinero de todos los contribuyentes incluyendo aquellos que no apoyan a dichas fundaciones. (La mayoría de los chilenos) A diferencia de estas, Fundación Nueva Mente funciona solo con la buena voluntad de personas que se interesan por la realidad nacional y quieren que la injusticia, la desfachatez y el oportunismo no pasen desapercibidos y los gobiernos de turno tengan que escuchar pues cada peso donado es un respaldo ciudadano difícil de ignorar.

Acerca de la sencillez del set de grabación, la respuesta de la directora ejecutiva fue más que satisfactoria, fue rutilante dejando sin respuesta a su contraparte CNN acostumbrado a forzar la realidad mediática solo porque cuenta con los medios para hacerlo. “les propongo algo a CNN, ustedes nos prestan los estudios de grabación y nosotros les damos a ustedes el contenido y sustancia que les falta” fue una de las invitaciones que hizo Marinovic.

Lo más importante es que la coherencia primó y sigue primando aun cuando haya mejoras en el comentado set de grabación, pues el argumento principal es que dado que las donaciones son hechas por personas a quienes no les sobra el dinero y no se reciben aportes Estatales, los gastos deben ser medidos, y se harán con la conciencia de que cada peso importa porque viene de la gente y no está para ser despilfarrado. Esto es muy diferente a lo que hace el Estado, que es el principal malgastador del país y todo el espectro político es parte de esa filosofía de “lo que no me cuesta se hace fiesta”.

Quizá ver eso, un movimiento social, una Fundación con fines de control social, con ganas de irrumpir en la arena mediática para denunciar, comentar y mantener bajo la lupa a quienes nos gobiernan, juzgan y legislan, es lo que ha hecho a la izquierda atacar tan despiadadamente la iniciativa. Históricamente son ellos quienes más usufructúan del Estado, ya sea con parlamentarios ociosos, aportes a sus fundaciones de añejo contenido, falsos exonerados  y detenidos políticos, causas inventadas de todo tipo y minorías que se victimizan en vez de empoderarse a través de la cooperación social lo cual los pondría en mucho mejor pie para exigir derechos que forzarse pisoteando al resto de la sociedad y pidiendo privilegios que el común de los chilenos no pide ni quiere.

La idea es proteger desde la ciudadanía los pilares fundamentales de la República como lo son la vida, la propiedad privada indispensable para el desarrollo humano y la libertad misma.

Es de aplaudir una iniciativa que es consecuente con lo que plantea, la sociedad debe entenderse por medio del discurso, del debate, de la argumentación y no con violencia. Esto es seguramente tan ajeno a la izquierda que no concibe una fundación que proponga precisamente eso, el control social con evidencias, con argumentos, que exija sanciones para aquellos que pisotean la probidad.

Chile tiene esta tremenda oportunidad que un grupo de individuos con ganas de revertir la indiferencia ciudadana ha creado y es la posibilidad de exigir eficiencia y eficacia, de expresar a una voz audible para cualquier gobierno el descontento que produce la corrupción, la inoperancia y la falta de justicia y es un canal como nunca hubo antes de conectar directamente a ese pueblo que los políticos dicen representar con los que dirigen el país dándole en bandeja ese tan necesario informe de realidad del que carecen la mayoría de los gobiernos. No es de extrañar entonces que el odio de la izquierda acompañe a la fundación por largo tiempo, pero eso también significa, que va por buen camino.

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