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Movimiento Libertario se abre paso en la Venezuela socialista

Por: Andrea Rondón García - @arondon75 - Ago 25, 2015, 11:36 am

EnglishY cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena. —H. Murakami

Próximos a cumplir los 40 años de la primera edición de Del buen salvaje al buen revolucionario, sus ideas hoy en día cobran más vigencia que nunca. Carlos Rangel, voz aislada y casi única en su época, advertía:

− El resultado de los cinco siglos de la historia de América Latina se resume en una palabra, fracaso. Esta afirmación la hizo en su momento Simón Bolívar, y más recientemente el escritor mexicano Carlos Fuentes; es decir, no ha habido cambio desde la época de independencia hasta finales del siglo XX.

−Este fracaso se debe a que a lo largo de la historia hemos estado inmersos en mitos. Desde los inicios de la colonización con el mito del buen salvaje, versión “americanizada”, del mito de la inocencia humana antes de la caída, y más contemporáneamente con el mito del buen revolucionario, nuestro Robin Hood pero rojo, nuestro Don Quijote pero del comunismo, nuestro Che.

−Ambos mitos están destinados a exacerbar el sentimiento de culpa por el estado de bienestar de algunos, porque se le atribuye a esa situación, y no a otras causas, la responsabilidad por la pobreza y miseria de otros.

Ninguna de estas ideas es ajena para el latinoamericano hoy en día, y más específicamente para el venezolano. A diario las escuchamos en forma de discurso político y de propaganda.

El discurso de nuestros gobernantes está plagado de populismo, con mayor o menor intensidad. Es decir, está lleno de estos mitos que en última instancia lo que buscan es restarle responsabilidad a los ciudadanos; crear en su mentalidad que a través de su acción individual no pueden cambiar su entorno, y que será el Estado (papá, benefactor, patrono, etc.), el que podrá solucionar sus circunstancias.
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No nos engañemos con nuestra historia. El discurso político está plagado de mensajes que invocan estos mitos expuestos, de una forma tan evidente y grosera como en Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, no es el único que genera estos efectos.

Todo discurso que justifique la acción estatal, exacerbe lo colectivo sobre lo individual; y minimice la importancia de la acción individual, generará estos efectos.

Ahora bien, así como todavía sufrimos los efectos de estos mitos en el discurso y acción política, es justo reconocer también que en los últimos años está surgiendo todo un movimiento libertario para hacer frente al estado de anomia que invade Venezuela.

Sin desconocer el trabajo de institutos liberales sin fines de lucro, como CEDICE (ya son más de 30 años de ardua labor de divulgación y formación), y Liderazgo y Visión, por mencionar algunos, y sin ser exhaustivos, tenemos que reconocer el surgimiento de un movimiento libertario especialmente conformado por jóvenes y de todas partes del país.

Por ejemplo, el año pasado se inauguró la Cátedra Libre Carlos Rangel de la Universidad Central de Venezuela, para mantener vigente las discusiones de las ideas de Rangel en nuestras aulas, especialmente si recordamos sus férreas críticas al papel (o más bien, a la ausencia) que ejercen las universidades latinoamericanas, que han contribuido al atascamiento de las sociedades y a esterilizar recursos escasos.

Este año, de la mano de jóvenes profesionales del interior del país, específicamente de Maracay y Valencia, surge la iniciativa de crear el Instituto Mises Venezuela.

En palabras de Ricardo Connett, uno de sus Directores Académicos, el instituto se crea por “la importancia y vigencia que tiene la Escuela Austríaca en la actualidad, la necesidad de divulgar el pensamiento de esta escuela que ha sido marginada por los círculos académicos y las universidades del país, y por supuesto, la aguda crisis económica que vive Venezuela, cuyo origen, precisamente, la Escuela Austríaca es capaz de explicar”.

Desde el trabajo de instituciones consolidadas como CEDICE, hasta estas incipientes iniciativas, es más que evidente que la tormenta del socialismo que nos ha tocado vivir nos impuso nuevos retos, que se traducen en que no queremos que Venezuela sea conocida solo por exportar esta ideología a otros países de la región, sino también por las ansías de libertad de la gran mayoría de los venezolanos.

Como nos dice Murakami, no es seguro que hayamos pasado la tormenta, pero algo tenemos claro todos los que participamos de este movimiento desde nuestros espacios, jamás seremos los mismos, porque definitivamente no queremos otra cosa que no sea libertad.

Andrea Rondón García Andrea Rondón García

Andrea Rondón García es doctora en Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Es directora del Comité de Derecho de Propiedad de Cedice Libertad y directora académica del Instituto Ludwig von Mises Venezuela. Rondón se desempeña además como profesora de la Universidad Católica Andrés Bello. Síguela en @arondon75.