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Inmigrantes en Chile: La riqueza inexplorada

Por: Andrés Barrientos Cárdenas - Sep 1, 2014, 11:44 am

EnglishUn tema escasamente abordado en Chile es el de la inmigración. Aunque actualmente se debate respecto del papel de los inmigrantes en Estados Unidos, o bien en la Unión Europea, la tendencia mundial de apertura e interculturalidad ha tomado fuerza.

Bellolio y Ez argumentan por qué Chile debería abrir sus fronteras. (LyD)
Álvaro Bellolio y Hernán Errázuriz argumentan por qué Chile debería abrir sus fronteras. (LyD)

Al respecto, Chile no puede quedar atrás en esta discusión, y es un deber anticiparnos a esta tendencia con responsabilidad y altura de miras.

A mediados del siglo XIX, el visionario, minero y político Vicente Pérez Rosales presentó algún atisbo de apertura hacia la inmigración, lo cual permitió la llegada de colonos que se asentaron en zonas como Valdivia, Osorno, Llanquihue, entre otras.

Este acontecimiento forjó una prosperidad basada tanto en los inmigrantes como en los habitantes de la zona, en donde las tradiciones europeas se mezclaron con los conocimientos autóctonos y generaron un importante valor para el progreso del sur.

Sin embargo, a través de la historia nacional, el tema se ha abordado someramente por las sucesivas administraciones gubernamentales; una señal más para desnudar el letargo de nuestra sociedad respecto a un asunto no menos importante para el desarrollo del país.

Algunas cifras apuntan a que el promedio mundial de población inmigrante es de 3,1%, y en países desarrollados se acerca a un 10% o más. En particular, Chile se sitúa con una cifra de 2,5% de inmigrantes, lo que revela una baja tasa respecto al primer mundo.

Es interesante entonces analizar el fenómeno progresivo que está sucediendo, ya que Chile ha visto incrementar la población inmigrante en más del 200% en los últimos 12 años, según calcula el politólogo Patricio Navia. También es necesario mencionar que una vasta cantidad de inmigrantes provienen de lugares que en estos momentos se encuentran en situación de guerra, y en Chile pueden cooperar voluntaria y espontáneamente.

Hoy en día tenemos menores barreras para la circulación de capital, empero con diferencias sustanciales respecto al flujo de personas debido a la extenuante burocracia y la ausencia de claridad en el marco jurídico.

Consecuencia de ello, nuestra nación no ha presentado grandes atractivos aún para atraer —por ejemplo— a gente de Europa que ha sido afectada por la crisis económica. En ello, para despejar algunas dudas que se instalan en la sociedad civil, el investigador Álvaro Bellolio señala: “el inmigrante tiene un nivel de escolaridad más alto que el chileno, tiene mayor disposición para trabajar, independientemente del área; es más joven, tiende a tener una buena salud.”

Estas temáticas y otras más son tratadas en la reciente obra Migraciones en Chile: oportunidad ignorada del investigador Álvaro Bellolio junto al excanciller Hernán Felipe Errázuriz, con prólogo de Álvaro Vargas Llosa.

El estudio da un enorme paso para desmitificar ciertos conceptos negativos de la sociedad hacia la inmigración y demostrar que abrir nuestras fronteras es una oportunidad, como señala uno de sus autores. Se necesitan “fronteras abiertas, criterios de incentivos futuros, pero también contratos más flexibles: hoy contratar a un extranjero para que venga a trabajar a Chile es muy difícil”.

Este es un tópico que no deja de ser controversial al paso del tiempo, dado que presenta múltiples variables, y es un llamado a reflexionar sobre el gran potencial que significa atraer personas extranjeras que contribuyan a nuestro país, ya que el enriquecimiento cultural, el progreso y el manejo de diversas lenguas nos pone en el centro de una serie de nuevos desafíos para hacer de Chile un país más rico, y más humano.