Virales

Newsletter

Axel Kaiser: “En una sociedad de esclavos, no puede haber progreso”

Por: Belén Marty - @belenmarty - Nov 21, 2014, 3:56 pm

English Lo reconocí enseguida por su acento chileno durante el coffee break del Congreso Internacional de Economía Austríaca realizado en la ciudad de Rosario, Argentina hasta este miércoles. Axel Kaiser, director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, terminaba de debatir con otros asistentes, con un café negro en la mano, cuando me aceptó la entrevista.

El abogado liberal es una persona polémica. Habla claro, frontal y no calla nada. Lo políticamente correcto no es para él y desde que escribe columnas para los medios más importantes de su país solo se lo puede amar u odiar.

Su artículo ¡La educación no es un derecho! publicado en El Mercurio recibió récord de comentarios —en su mayoría insultos, vale la aclaración— por decir lo que muchos saben y no se animan: la educación es un bien económico.

El referente liberal, que también llegó a ser tendencia en Twitter, le confió a PanAm Post su visión sobre la realidad política, social y económica chilena bajo el segundo Gobierno de Michelle Bachelet.

¿Cuál es la misión de la Fundación para el Progreso teniendo en cuenta que los próximos años estarán gobernados por Michelle Bachelet?

Tratar de evitar lo más posible que nos destruya el país, porque las reformas que ella está planteando son extremadamente agresivas y van en contra de los éxitos del modelo chileno de los últimos 30 años.

La fundación, si bien tiene un objetivo de largo plazo que es que el país nunca se desvíe de su camino, en este minuto estamos en una batalla a corto plazo: intentar contribuir a cambiar el clima de opinión en Chile para que no hagan reformas, o las hagan en un menor grado, y el día de mañana poder revertirlas.

¿Cuáles son los desafíos de Chile en el corto y mediano plazo?

En el corto plazo es no destruir el sistema que hemos logrado armar, y que ha sido muy doloroso y difícil de alcanzar, pero que nos ha permitido ser el país más rico de América Latina. En el mediano y largo plazo, una vez que logremos mantener las instituciones, es dar el salto que nos falta para ser un país desarrollado en todo el sentido de la palabra.

El objetivo es pasar de un PIB per capita de US$20.000 o $22.000 a $40.000 mediante la creación de tecnología; no ser tan dependientes de las materias primas, tener instituciones muy serias, disminuir los niveles de corrupción y de despilfarro del Estado, y bajar los costos de energía que son muy altos.

¿Qué conjetura hace usted del apoyo que tuvo por parte de la población chilena la reforma para terminar con el lucro en la educación?

No hubo en la mayoría de la población un apoyo a la reforma de educación como está planteada hoy. De hecho, la encuesta del Centro de Estudios Públicos, la encuestadora más seria de Chile, muestra que la mayoría de la población está de acuerdo con el lucro si el colegio ofrece una buena educación.

Lo que ocurre es que desde las esferas intelectuales y políticas se instaló un discurso, amparado en los movimientos estudiantiles de izquierda, que estableció esta asociación entre lucro, moralidad y mala calidad, la cual es completamente falsa.

No hubo artillería del otro lado en materia de ideas y de discusión pública, por lo que, de alguna manera, ellos ganaron la avanzada en los medios de comunicación. Bachelet tiene control sobre ambas Cámaras del Congreso, entonces puede hacer los cambios aunque la población esté en contra. Sin embargo, ahora está retrocediendo.

¿Por qué cree que los temas que a los defensores de la economía  austríaca les parecen obvios, aún generan asombro en los ambientes no académicos?

Creo que hay varias razones, pero la primera es que el conocimiento de economía en la población es prácticamente nulo, y no estoy hablando de la población con educación primaria, estoy hablando también de la clase educada. Incluso la gente que va a la universidad, no sabe nada de economía. Si discutes con graduados en derecho o incluso con economistas, te das cuenta de que no entienden cómo funciona el sistema, y caen fácilmente en las trampas del proteccionismo, el subsidio, la fijación de precios y la devaluación de la moneda.

La otra razón es que hay grupos que se benefician de estas cosas. Hay grupos de interés que hacen campañas, publicidad, marketing, y propaganda, para las ideas contrarias. Los que se benefician de eso van a plantear que esa es la solución para los problemas, pero en realidad, todo eso viene de los mismos grupos de interés que tratan de llenarse los bolsillos.

Esas son las dos razones fundamentales, pero tampoco hay suficientes personas de nuestro lado en los medios de comunicación.

¿Existe el progreso por fuera de las ideas de la libertad?

¿Un progreso social integral? No. Uno puede decir que la Unión Soviética tuvo progreso en la carrera espacial a pesar de que fue un totalitarismo, pero lo que no puede decirse es que una sociedad basada en la coacción y el uso de la violencia permite el progreso general.

El progreso consiste en el descubrimiento de lo que no conocemos. Para poder descubrir aquello que no conocemos se requiere de espacios de libertad en los cuales se pueda experimentar.

En una sociedad de esclavos no puede haber progreso.

Editado por Adam Dubove y Elisa Vásquez.

Belén Marty Belén Marty

Periodista nacida en Buenos Aires. Vivió en Guatemala, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Actualmente está cursando una maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Ferviente defensora de la libertad. Síguela en Twitter: @BelenMarty.