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La educación, en último lugar en la Revolución venezolana

Por: Carolina Jaimes Branger - Sep 15, 2014, 7:00 am
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El ministro del Poder Popular para la Educación, Héctor Rodríguez, junto al expresidente Hugo Chávez. (Twitter)

La semana pasada el glorioso y plenipotenciario, omnipotente y todopoderoso Gobierno revolucionario anunció con bombos y platillos que aumentaría el sueldo de los docentes en un 15%.

Al día siguiente, el Banco Central de Venezuela publicó que la inflación anualizada de junio era de 60,5%, corrigiendo su misma cifra del día anterior de 62,2%. No hay que ser un genio para darse cuenta de que la inflación, en el mejor de los casos, es cuatro veces mayor que el aumento que recibieron los “forjadores del futuro”, los “primeros ciudadanos del país”, los “creadores de la patria grande”.

Nadie en el mundo civilizado creería que aquí en Venezuela se gradúan bachilleres sin haber cursado las materias de ciencias, porque no hay profesores. Les promedian las otras materias y esa es la nota que reciben. ¿Pero quién quiere ser profesor? Nadie que trabaje en educación puede mantener a nadie. Siento profunda admiración por quienes todavía se dedican a la docencia, porque es un voluntariado lleno de mística y sacrificio.

¿Por qué en vez de tener tantos viceministerios que no sirven para nada no les aumentan el sueldo a los docentes? Por ejemplo, eliminando el de la felicidad podrían hacer menos infelices a una cantidad de maestros y profesores que deben preguntarse todos los días para qué diantres escogieron esa profesión.

Pero también pueden escoger cualquiera de los 107 (no sé si son más después del “sacudón”) de esos viceministerios, eliminarlos y dignificar el salario de los docentes. Al voleo se me ocurre que no necesitamos para nada los de Seguimiento e Inspección Gestión, MRE: Cooperación Económica (eso de darles dinero a otros países cuando a nuestros maestros no les alcanza para vivir, nada que ver), Planificación y Desarrollo de la Defensa, Planificación Territorial, todos los que tienen que ver con las Relaciones Exteriores (¿para qué existe el MRE?), Gestión Industrial Socialista y Planificación e Inversión Estratégica en Industrias (¿para qué, si acabaron con la industria?), Comunidades Educativas y Unión con el Pueblo y un largo etcétera…

¿Por qué en vez de aumentarles el sueldo a los militares —que no sirven para nada— no les aumentan el sueldo a los docentes? Este país necesita maestros, no generales. Necesita quienes inspiren, no quienes atemoricen. Necesita quienes den el ejemplo, no quienes sean los antiejemplos. Necesita quienes nos inserten en el siglo XXI, no quienes para encontrar sus glorias deben remitirse a las que protagonizaron sus antecesores en el siglo XIX. Necesita quienes construyan, no quienes destruyan.

¿Por qué en vez de aumentar la partida de los gastos de los funcionarios de alto rango, empezando por Maduro, no les aumentan el sueldo a los docentes? A fin de cuentas, si este es un gobierno socialista, con un par de fluxes, cuatro camisas, dos pares de zapatos y tres corbatas para cuando venga un invitado de fuera, es más que suficiente. Ahí está Pepe Mujica, el presidente de Uruguay, coherente con su pensamiento y su acción socialista. Aquí los más ñángaras son los más ricos y ostentosos.

¿Por qué en vez de gastar en vallas gigantescas y de pésimo gusto donde sale todo el mundo vestido de rojo contando proezas que solo existen en la imaginación febril de los propagandistas, no les aumentan el sueldo a los docentes?

¿Por qué no se designa un contralor que haga su trabajo y acabe con los negocios multimillonarios en billetes verdes y así les aumentan el sueldo a los docentes?

Los docentes son los más ninguneados en esta revolución. ¿Será porque las autoridades quieren eternizar la ignorancia como única forma de eternizarse en el poder? La gente ignorante es fácilmente impresionable y manipulable.

Ya en febrero de este año, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, aseguró que “no es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos”. Aunque luego salió, como siempre, con que “la derecha había sacado de contexto sus declaraciones”.

¿Y entonces?…

Artículo publicado originalmente en El Universal.