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Conozca las aplicaciones que están “Uber-izando” la seguridad ciudadana

By: Escritor Invitado - Jun 14, 2016, 2:44 pm
(Wikimedia) policía uber
La aplicación French Quarter Task Force les permite a habitantes de Nueva Orleans reportar delitos a la policía.(Wikimedia)

Por Juan Sebastián de Zubiria Ragó

Tengo la fortuna de viajar constantemente fuera de mi ciudad, razón por la que con frecuencia deposito mi confianza en aplicaciones como Google Maps, Waze o Mapas para llegar a destinos desconocidos y evitar dar vueltas innecesarias o perderme durante mis trayectos a pie.

Hace unos días, sin embargo, guiado por el sistema de referencia de Google, terminé en una de esas calles en las que uno siente que debe guardar de inmediato el teléfono celular, encender los ojos como linternas y fingir toda la naturalidad posible en medio de la aprensión, rogando mentalmente que no se note el susto y que por favor haya un policía cerca. ¡Fue ahí cuando caí en cuenta de que estaba poniendo no solo mi confianza en manos de la aplicación equivocada, sino más que eso: mi seguridad y mi vida!

Me dediqué, entonces, a la tarea de investigar sobre el tema y encontré que existen aplicaciones que además de geolocalizar a sus usuarios, les permite informar directamente a la policía sobre situaciones peligrosas de forma tan sencilla como pedir un Uber o una pizza.

French Quarter Task Force, por ejemplo, es una aplicación que permite que los vecinos del barrio francés de Nueva Orleans puedan reportar confidencialmente delitos y comportamientos sospechosos a la policía local. El usuario genera el reporte sobre la situación de riesgo (al que puede adjuntar fotografías) y señala su ubicación, y el sistema contacta de forma inmediata al oficial de policía más cercano y lo guía hasta el lugar.

Otra aplicación, Street Safe, se vale de la tecnología GPS para prevenir agresiones sexuales y otros delitos. Aunque está dirigida principalmente a mujeres, resulta útil para toda clase de personas: adultos mayores, personas que trabajan visitando permanentemente lugares desconocidos o zonas marginales, aquellos han sido víctimas de ataques callejeros o trabajadores que salen a altas horas de la noche, por ejemplo. Se trata de una especie de servicio de seguridad personal que permite activar una alarma silenciosa que alerta a la policía en caso de que el usuario perciba estar en riesgo de un ataque y que, además, lo guía durante sus trayectos callejeros.

Street Safe cuenta con operadores entrenados que permanecen al teléfono durante todo el recorrido que deba hacer el usuario por zonas extrañas o potencialmente peligrosas, indicándole cuáles calles debería tomar para llegar a su destino (para lo cual se vale de la tecnología de geolocalización, así como de un complejo sistema que identifica y califica la peligrosidad de las vías con base en datos reales). De esta forma, el usuario puede transitar con menos aprensión por lugares desconocidos y llegar de forma más segura a su destino.

Pero en caso de que tenga la mala fortuna de encontrarse con un agresor ya sea en la calle o al interior de algún recinto, el usuario de Street Safe, mientras está en comunicación con el operador, puede activar un sistema de alarma de pánico que le permite tomar una fotografía o video instantáneo del agresor y notifica inmediatamente a la policía de la situación, indicándole el nombre del usuario, su apariencia y ubicación exacta.

Otra aplicación que ofrece servicios de seguridad es Watch Over Me, la cual les permite a sus usuarios encontrar la ruta más segura para sus trayectos y, a la vez, activar un sistema de vigilancia en tiempo real por geolocalización que envía una alarma silenciosa a la policía. También les ofrece a sus clientes tres servicios adicionales que han hecho furor entre los padres:

  1. Convertir a alguien cercano en sus “ojos extra”, de forma que pueda custodiar su recorrido en su propio celular.
  1. Tomar y subir notas, fotografías y vídeos (vía Internet o SMS, a falta de datos o wifi) sobre las novedades durante la ruta.
  1. Informar a familiares y amigos (su red de seguridad) acerca del trayecto que van a realizar y del tiempo que estiman que tardarán, de forma que si transcurrido el tiempo calculado no notifican haber llegado a su destino, la aplicación les enviará a estos una alerta indicando su ubicación exacta y activará la cámara de su teléfono para que puedan saber en tiempo real qué está ocurriendo (dándoles también acceso a las notas, fotos o videos que hayan subido durante el recorrido). Todo esto con el propósito de dar pronta respuesta a una situación potencialmente peligrosa, aún cuando la persona en riesgo esté inconsciente, reducida, o lejos de su celular.

Finalmente me gustaría hablarles de SketchFactor, una aplicación que, emulando a Waze –pero para viandantes–, mapea las ciudades y, con información de los propios usuarios, señala las ‘calles problemáticas’, es decir aquellas en las que se han producido asaltos, en las que se venden drogas o en las que hay presencia de pandillas, por ejemplo (lo que muchas personas consideran que puede promover marginación y racismo).

Como estas, encontré decenas de aplicaciones que ponen la tecnología móvil al servicio de la seguridad de sus usuarios, ninguna de ellas con cobertura en Colombia.

No hace falta que revise nuestras cifras de criminalidad para asegurar que es más que urgente para el país que empecemos a revisar estas experiencias y a desarrollar aplicaciones que resulten verdaderamente eficientes en la prevención y reducción del crimen.

En general, los Estados son altamente ineficientes para solucionar los diversos problemas de sus ciudadanos. La inseguridad es uno de ellos, motivo por el cual es indispensable que desarrollemos sistemas que aumenten la eficiencia de estos sistemas mediante la colaboración de la ciudadanía.

En lo personal, creo que un buen punto de partida sería crear un sistema de reputación integral en el que las personas permitiésemos voluntariamente ser reputadas por nuestros jefes, empleados, amigos, socios, clientes, etc. –de la misma forma en que hoy calificamos a un vendedor en mercadolibre.com–, tal que, con el tiempo, tengamos mecanismos fiables de control social que nos permitan tomar decisiones informadas sobre a quién estamos contratando, con quién nos asociamos, a casa de quién nos dirigimos, quién ingresa a nuestras viviendas…e incluso, hasta con quién nos ennoviamos.

Juan Sebastián de Zubiria Ragó es Director General de la Fundación Alberto Merani, en Unidad de Proyectos Especiales.

¿Por qué es tan difícil invertir en Colombia?

By: Julián Villabona Galarza - @julianvillabona - Jun 14, 2016, 2:44 pm
Economia final

Desde hace varios años, la economía colombiana ha crecido a un paso acelerado. Varios factores como el precio del petróleo, la posibilidad de firmar un acuerdo de paz y las buenas relaciones con otros países traducidas en varios tratados de libre comercio hicieron que, en años pasados, la confianza inversionista creciera y que se lograra un crecimiento en las exportaciones. Estas han incrementado de USD $12.000 millones en 2012 a un nivel actual de USD $50.ooo millones anuales. Pero estas cifras esconden las enormes dificultades que aún enfrentan los economistas en el país. Lea más: Economía colombiana no crecerá con gasto público Lea más: Hay que Uber-izar la economía colombiana lo más pronto posible Mientras se frena el crecimiento económico, los inversionistas locales y extranjeros deben superar más y más obstáculos para constituir empresas y hacer negocios. Esto se debe principalmente a las altas cargas tributarias y al ineficiente aparato estatal que administra permisos, registros, etc. Hay algunas obras importantes del país cuyo adelanto es hoy un misterio. La explotación petrolera de los Llanos Orientales colombianos fue saboteada, la construcción de la Ruta del Sol -vía que conectará el centro del país con la costa Atlántica- tiene algunos problemas ambientales que no le han permitido avanzar, y la operación de Ferrocarriles del Norte en la costa Atlántica fue suspendida, afectando la exportación de carbón en el país, ya que sin ferrocarril la materia prima no se puede transportar a los puertos. Cabe resaltar que la economía colombiana depende mucho de las materias primas, especialmente del carbón y el petróleo. Sin embargo, existe un gran rechazo hacia la explotación minera en el territorio nacional, lo que ha hecho que muchos de los proyectos de explotación y exportación de petróleo se hayan ido truncando. Esto, sumado a los precios del petróleo, hace que la economía colombiana esté decreciendo considerablemente. googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1459522593195-0'); }); Este escenario constituye un reto para Colombia, ya que supone la necesidad de armonizar las expectativas de tres grupos diferentes. Por un lado, los intereses del Gobierno, que se traducen en la necesidad de producir ingresos para el país y lograr crecimiento económico. Por otro lado están los objetivos de los empresarios, que quieren generar riqueza y que pueden ser de mucha ayuda a la hora de mejorar las condiciones de empleo en el país. Finalmente, se debe poner atención a las demandas de las comunidades que se ven afectadas por la explotación minera. Lea más: El Estado colombiano frena la economía del país Sin embargo, es necesario que en Colombia se empiece a buscar nuevas formas de generar ingresos para el país. Los productos del sector primario generan poco valor agregado. La dificultad de realizar explotación de recursos primarios en Colombia, sobre todo por los obstáculos burocráticos, hace que ese tipo de esfuerzo industrial sea cada día menos viable. Finalmente, el gobierno de Colombia está próximo a firmar un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, que, según la alta burocracia del país, implica la necesidad de una gran cantidad de dinero. Esto solo traerá cargas adicionales sobre los hombros de los pocos contribuyentes al fisco, y dificultará más la creación de riqueza real por parte de los emprendedores. Fuente: Revista Semana

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