El imparable ascenso de la deuda pública paraguaya

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El ministro de Hacienda paraguayo asegura que la deuda pública paraguaya aún es manejable. (Hacienda)
El ministro de Hacienda Santiago Peña asegura que la deuda pública paraguaya aún es manejable. (Hacienda)

Por Javier Alonso

El Gobierno de Horacio Cartes (2013-2018) se ha caracterizado por un no muy prudente manejo de la política fiscal. El Ministerio de Hacienda se encargó de que la deuda total del sector público del Paraguay pasara de 14,4% del PIB en el 2013 a un 23,1% en el 2016.

Del período 2013 al 2016, el saldo de la deuda pública se incrementó en US$1.880 millones, lo que al año 2016 representa el 8,73% del PIB sólo en los bonos emitidos del período 2013–2016.

Podría parecer una cifra relativamente baja, ya que los bonos internacionales por sí solos en comparación a la deuda total del sector público representan el 36,52% de este. De no haber emitido bonos en el período 2013–2016, Paraguay hoy tendría un 14,37% de su PIB en concepto de deuda pública total, lo que sería ligeramente menor a lo que estaba en el 2013 (14,4% del PIB) y en el 2012 (14,5% del PIB).

Así, solo en el período 2013–2016 la razón de la deuda pública total sobre el PIB se incrementó en un 60,41%, siendo la deuda externa la que sufrió un incremento del 80%. Considerando solo la deuda externa, en 2013 se emitieron US$500 millones en bonos internacionales y en 2016 unos US$2.380 millones. Es decir, la deuda en ese tipo de instrumento se incrementó en tres años casi cinco veces.

Mientras tanto, en el mismo período, la deuda con los organismos multilaterales y bilaterales se incrementó en un 17,3% (US$349,2 millones). En cuanto a los bonos Chinatrust, estos decrecieron en un 58,3% (US$90,3 millones).

Si tenemos en cuenta el período 2009–2012 en comparación al período 2013–2016, el promedio de la deuda pública total/PIB subió de 14,15% en el primer período a un 18,78% en el segundo período. Es decir, aumentó el promedio de deuda pública total/PIB en un 32,72% en dicho período.

Habiendo experimentado una caída del crecimiento promedio del PIB entre los períodos 2005–2008 al 2009–2012, hubo una caída del promedio de la razón deuda pública total/PIB entre los dos períodos.

 

Sin embargo, entre los períodos 2009–2012 y 2013–2016, donde se duplicó el promedio del crecimiento del PIB, se incrementó la deuda pública total/PIB. Es decir, fue mucho más prudente el manejo de la deuda pública en períodos anteriores con relación al manejo actual de dicha deuda.

A todo esto, se debe tener en cuenta que durante los últimos meses la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) busca mediante decretos anticonstitucionales modificar el Impuesto a la Renta Personal, generando roces entre empresarios, abogados expertos en tributación y la titular del ente en cuestión.

Demás está decir que medidas arbitrarias como las que toma la SET no llevarán más que a la desconfianza del sector privado para contribuir con el desarrollo económico de la nación. Con esto se puede ver los problemas que está ocasionando no sólo la capacidad para sostener el nivel de endeudamiento de los últimos años sino también la mala gestión del erario público.

La angurria de querer recaudar más impuestos está llevando a que se tomen medidas desesperadas que van en contra de leyes ya establecidas.

La indisciplina fiscal del gobierno colorado de Horacio Cartes deja mucho que desear, teniendo en cuenta que podía haber fomentado otras alternativas de financiación para las obras públicas sin forzar el bolsillo del contribuyente.

Hubiera sido mucho más provechoso emprender obras de privatización en lugar de simplemente emitir deuda con el propósito de cerrar las brechas en infraestructura.

Ya los bonos Chinatrust demostraron ser un gran fracaso en su momento durante el gobierno del también colorado Luis Ángel González Macchi (1999-2003), en donde se emprendieron varias obras de infraestructura para reactivar la economía, con groseros sobrecostos y múltiples problemas para amortizar tal deuda.

Una de los más visibles fue la construcción de caminos vecinales a precios seis veces mayores a los que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones venían pagando.

El ministro de Hacienda podría impulsar una reforma significativa para mejorar la calidad del gasto en lo que resta del gobierno de Horacio Cartes. Pero de querer continuar con las intenciones de seguir acumulando deuda pública y modificaciones arbitrariamente los tributos como pretende hacer la SET, no logrará más que una profunda decadencia en el manejo fiscal, algo que con todas sus sombras se veían lánguidas mejoras en administraciones anteriores.

Javier Alonso es economista y excoordinador (y actual alumnus) de Estudiantes por la Libertad Paraguay.

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