La muy leal oposición oficialista venezolana

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MUD
Con su complicidad pasiva, la MUD ha ayudado a que la dictadura de Nicolás Maduro tome un nuevo aire “legitimando” las elecciones regionales y a los 8 gobernadores electos de PSUV. (Unidad Venezuela)

Por Gian De Biase*

Era un 5 de enero de 2016 cuando la oposición venezolana debutaba con una victoria. ¡Por fin! Después de largos años, amargos intentos, golpes y fraudes, lograba una victoria electoral, conseguir la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional de Venezuela.

El día transcurrió con la anormalidad muy normalizada de Venezuela. Una gran Caracas detenida y militarizada instalaba un parlamento contrario al régimen socialista.

El chavismo llegó tarde, escoltado y en camionetas negras, lo cual daba inicio la sesión de instalación. Con intentos de saboteos, gritos y amenazas, transcurrió el debate que finalizó con la directiva de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Esa misma noche, en un hotel rimbombante de Caracas, se reunía la plana mayor de la MUD, alegre y con aire victorioso, entre diplomáticos, diputados y exmandatarios celebraban juntado sus copas y haciéndose cumplidos. En ese momento yo me decía “Venezuela no tiene salvación”.

Este domingo 15 de octubre, pasado más de un año de esa gran “victoria”, se cometía el más descarado fraude electoral en la historia contemporánea de Venezuela, con la complicidad pasiva de la MUD.

Es así que, por la terquedad de una clase política irresponsable, la cual decidió participar nuevamente en unas elecciones fraudulentas, el Partido Socialista Unido de Venezuela es “legitimado” electoralmente con 18 gobernaciones frente a 5 opositoras (los electos deben jurar ante la Asamblea Nacional Constituyente, órgano superior y perenne que impuso el dictador Maduro). Aun sabiendo al riesgo que estaban expuestos, decidieron participar, y ahora culpan de su rotundo fracaso al votante opositor o a cualquier otro.

Es por esto que nos encontramos con las vergonzosas declaraciones de Henry Ramos Allup, dirigente de la MUD, expresidente de la Asamblea Nacional y secretario general del partido Acción Democrática, donde le dice al secretario general de la OEA, Luis Almagro, luego de su pronunciamiento sobre Venezuela, lo siguiente: “que no nos esté dando (Almagro) tantas lecciones desde afuera porque nosotros estamos librando la pelea no desde la OEA, sino aquí, in situ, y expuestos a un sinfín de riesgos que no son de poca monta”.

 

Entonces, uno se pregunta ¿cuál es el objetivo de la oposición venezolana?: ¿Percibir una renta desde una gobernación sin ningún poder real o desplazar al régimen socialista del dictador Maduro y reemplazarlo por una república? ¿Tener de aliados a los países demócratas del continente y el mundo o aislarse porque estos no comprenden sus acciones, las cuales no tienen triunfos políticos efectivos?

Ambas opciones parecen apuntar a la segunda respuesta. Es por esto que, como venezolano, politólogo y demócrata, señalo que la MUD, bajo esa dirigencia política que la domina, parece más una muy leal oposición oficial al régimen de Nicolás Maduro que un grupo de políticos que de verdad desea la libertad y la prosperidad para su país.

En el pasado, muchos advirtieron sobre el actuar de la dirigencia supuestamente opositora, que en su política de “doblarse para no partirse” decidieron amoldarse a lo que una de las dictaduras más recientes del siglo XXI necesitaba, una oposición a su medida.

Al final, continúa la interrogante, ¿qué le depara el futuro a Venezuela? ¿Será una consolidada dictadura socialista al más puro estilo cubano?, o, por el contrario, ¿surgirá una verdadera oposición representada en una resistencia que pondrá freno y fin a este experimento socialista?

Hasta el momento, todo apunta a lo primero, el daño al ciudadano contrario al régimen está hecho, la oposición oficial parece no ser más una alternativa política alcanzable y no queda más que la resignación. Pero, a su vez, esto solo puede significar el nacimiento o el fin de la lucha por la república y la democracia en Venezuela.

Gian De Biase es politólogo de la Universidad Rafael Urdaneta. Trabajó en la Asamblea Nacional de Venezuela. Fue coordinador de formación de la juventud de Vente Venezuela, coordinador local de EsLibertad y colaborador de CEDICE Libertad en Maracaibo. Actualmente es miembro del Movimiento Libertario de Colombia.

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