Agentes del SEBIN son la herramienta clave para la represión de Maduro

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El régimen socialista de Maduro reprime a la oposición con violencia (FotoMontaje)
El régimen socialista de Maduro tiene una entidad gubernamental designada para reprimir a la oposición: el SEBIN. (FotoMontaje)

Por Ramon Collado

Los regímenes tiránicos generalmente utilizan organismos locales de inteligencia para reprimir y mantener a raya a la oposición. En Venezuela, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), que depende del Ministerio del Poder Popular para el Interior, Justicia y Paz, es la herramienta de represión preferida del presidente Nicolás Maduro.

Establecido en 1969 y conocido hasta 2009 como la Dirección Nacional de Servicios de Inteligencia y Prevención, el SEBIN, técnicamente, es para Venezuela lo que el FBI es para los Estados Unidos. Su mandato es detectar, predecir y combatir amenazas externas e internas que puedan afectar la seguridad nacional de Venezuela. Sin embargo, a diferencia del FBI, el SEBIN, con una amplia guía de hábiles oficiales de inteligencia cubanos, persigue, amenaza, arresta, tortura y elimina a los disidentes políticos.

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Los regímenes dictatoriales de América Latina han sido notorios por adoptar metodologías letales. El antiguo Servicio Militar de Inteligencia de la República Dominicana – SIM – bajo el dictador Rafael Leonidas Trujillo, asesinó oponentes políticos dentro y fuera de territorio dominicano; torturó, secuestró, amenazó y encarceló a quienes no estaban alineados con las directivas de Trujillo. Bajo la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, la policía secreta (la Dirección Nacional de Inteligencia, o DINA) fue responsable de más de 3.000 asesinatos durante esa época.

De manera similar, SEBIN toma asuntos que el gobierno venezolano ve como amenazas a su estabilidad. Espía a grupos antigubernamentales, los infiltra y los divide y, a veces, los elimina. Más de 100 personas han muerto en Venezuela desde abril de 2017, en protesta por la dictadura de Maduro.

En El Helicoide, la sede del SEBIN, hay cientos de presos políticos detenidos sin tratamiento médico o acceso a visitas. Sus celdas son lugares de tratamiento cruel, tortura, corrupción, mala ventilación, superpoblación y falta de comida y agua. El SEBIN no necesita una orden para detener a personas en El Helicoide; tiene la autoridad de mantener a la gente allí incluso si un juez falla en contra de ella. Por lo tanto, arrestos sin órdenes judiciales y enjuiciamientos de activistas pacíficos, desacatando la constitución de Venezuela, es un hábito.

Por ejemplo, el caso de las detenciones de los líderes de la oposición Antonio Ledezma y Leopoldo López en agosto de 2017. Fueron sacados de sus casas y arrojados a la cárcel por el SEBIN, sobre la base de acusaciones de difundir propaganda antigubernamental.

Asimismo, Yon Goicoechea, miembro de Voluntad Popular, fue arrestado en agosto de 2016 por individuos no identificados. El arresto de Goicoechea luego fue confirmado por un alto funcionario del gobierno, quien lo acusó de llevar explosivos. En octubre de 2016, José García, miembro de la oposición, fue detenido por miembros del SEBIN. Más tarde, su esposa reveló que el SEBIN había colocado granadas y uniformes militares en su automóvil durante su arresto. En agosto de 2017, el violinista Wuilly Arteaga fue encarcelada después de una protesta. Fue brutalmente golpeado y torturado.

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Los asesinatos políticos siguen siendo parte del statu quo de Venezuela. En febrero de 2014, Bassil Da Costa, un estudiante universitario, y Juan Montoya, coordinador de la Secretaría de la Revolución de Venezuela, fueron asesinados por un funcionario del SEBIN. En enero de 2017, Nadis Orozco murió en manos del SEBIN después de torturas extremas. En septiembre de 2017, el miembro opositor Carlos García murió debido a la falta de atención médica mientras estaba en poder del SEBIN en El Helicoide.

Desde la muerte del ex presidente Hugo Chávez en 2013, Venezuela afectada por la corrupción ha descendido rápidamente al caos. Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta, 300 mil millones de barriles, sin embargo, es una de las naciones más afectadas por la pobreza en el Hemisferio Occidental. El Chavismo sigue siendo el catalizador del tiránico narcoestado en el que se ha convertido Venezuela.

El ex oficial de operaciones de la CIA Scott Uehlinger culpa al socialismo de la crítica situación de Venezuela. El ambiente político indica que la nación está al borde de una guerra civil bárbara. Basándose en los abusos contra los derechos humanos perpetrados por el SEBIN, si los desacuerdos políticos escalan entre el gobierno y la oposición, el mundo occidental podría ver una de las guerras civiles más sangrientas de nuestro tiempo.

Es imperativo que la comunidad internacional se una en los esfuerzos por restablecer la democracia y el estado de derecho en Venezuela. El primer paso, sin embargo, es generar consenso sobre la partida del dictador Nicolás Maduro.

Ramon Collado es escritor con un grado de maestría del centro para asuntos mundiales de la Universidad de Nueva York.

Traducción por Mamela Fiallo.

Este artículo fue originalmente publicado en el Miami Herald. 

 

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