La guerra mediática ignora el hambre de los venezolanos

La guerra ideológica que desatan los medios internacionales echa por tierra la legitimidad del presidente interino Juan Guaidó, falta que agrava la catastrófica situación de los venezolanos.

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Los venezolanos no somos ni pro ni anti Trump: queremos paz y libertad.
(Foto: Flickr)

Por Emmanuel Rincón*

Ya se ha hecho repetitivo, tedioso, contumaz, el empeño de diferentes agencias de noticias internacionales en ignorar la complejidad social y política del pueblo venezolano, basados en una apología ideológica, en una reducción acomodaticia del hambre, la muerte y la crisis en general.

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El «autoproclamado», el «líder opositor», el «opositor», o a secas “el venezolano Juan Guaidó”, es uno de los motes utilizados por la BBC, AFP, Reuters, CNN, DW (entre otros medios) para designar al presidente interino Juan Guaidó, quien basado en los artículos 233, 333, y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ha asumido la presidencia interina de la República, en su carácter de Presidente de la Asamblea Nacional, al presentarse una ausencia absoluta en el poder ejecutivo, motivado por la falta de condiciones democráticas en las “elecciones” adelantadas por Nicolás Maduro y su maquinaría política a mediados del año pasado.

Las razones por las cuales más de medio centenar de países desconocieron esta elección han sido repetidas hasta el cansancio: no ha sido solo la manipulación y el claro ventajismo del CNE lo que ha motivado esta decisión, son las pruebas evidentes de chantaje político, el uso de la maquinaria del Estado para hacer proselitismo, la eliminación de partidos y candidatos opositores por diferentes mecanismos, y el continuado amedrentamiento a la sociedad civil y medios de comunicación contrarios al gobierno.

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Actualmente, al presidente interino Juan Guaidó lo reconocen más de 60 naciones, entre las cuales se incluyen tres de las cinco que forman parte del Consejo de Seguridad permanente de las Naciones Unidas. Su mandato, además, es avalado por la Organización de Estados Americanos, y aun así hay medios que se atreven a seguirlo llamando «autoproclamado». Esto ya no es estupidez, falta de contexto, imparcialidad, o ejercicio profesional, es tan solo una burla atenuada a la lucha por la libertad, es un claro desvarío partidista que nada tiene que ver con los derechos humanos que urgentemente reclaman y necesitan los venezolanos.

La guerra ideológica actual tiene un máximo adversario: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Desde Washington, el mandatario lanzó una campaña contra los medios, tildándolos de promover «fake news» y de desinformar al pueblo americano. Las represalias en su contra han sido claras, y por ende, han tratado de desvirtuar o destruir cualquier iniciativa por parte de la administración Trump. Cabe acotar que los venezolanos no estamos a favor o en contra de Trump, no estamos siguiendo una línea ideológica, no estamos en una lucha de izquierda contra de derecha. Los venezolanos solo anhelamos es libertad, condiciones de vida dignas, consolidar un Estado que proteja los intereses de todos, poder reunir nuevamente a nuestras familias y darles de comer, nada más.

Desde los medios internacionales se ha instalado una campaña para dar a entender que todo lo que ocurre en Venezuela es una crisis provocada por los Estados Unidos para apoderarse del petróleo venezolano. l parecer, los venezolanos lo secundan “porque somos demasiado ignorantes y no comprendemos lo que pasa en nuestro propio país, por ende necesitamos que extranjeros y cadenas internacionales nos lo digan”.

Para que se pongan en contexto, los venezolanos llevamos 20 años sobreviviendo a un gobierno comunista, que ha llevado los márgenes de pobreza extrema a márgenes nunca antes vistos en la región, percibiendo un salario mínimo inferior a 6 dólares americanos al mes (sí, no a la hora, no al día, al mes). Todo esto, junto a la grave corrupción, a la tortura, al asesinato por parte de fuerzas del Estado. Eso es lo que combatimos, no si Donald Trump es o no un buen presidente.

Los medios han querido dar a entender que los venezolanos no tenemos capacidad de análisis, que no sabemos lo que nos conviene, que nuestra realidad no es tan compleja como pensamos (todo es tan solo un producto de nuestras pervertidas mentes engañadas), y una vez más son insistentes: todo ha sido tramado desde Washington, y nosotros somos unos simples lacayos del imperialismo.

¿Sabían esos medios u “opinadores” que Estados Unidos ha sido el mayor socio comercial de Venezuela desde hace varias décadas? ¿Sabían que es el único país que paga el petróleo de Venezuela a los precios acordados por la OPEP? ¿Sabían que Cuba, Rusia, China, Turquía, Bolivia, Nicaragua, entre otros países, reciben y han recibido por parte de Venezuela en los últimos años, minerales y petróleo, a precios irrisorios, o cuando no, regalado? Los regalos y acuerdos comerciales basados en ideologías es lo que ha propiciado la destrucción de la empresa petrolera venezolana, y a su vez la del país, no los malignos dólares que el gobierno estadounidense ha pagado por años al Estado venezolano.

Las sanciones, en las cuales tanto se excusan “analistas políticos”, y algunas cadenas informativas para justificar la crisis venezolana tienen tan solo un par de meses. Las sanciones que se arrastran desde el 2015 han sido dirigidas exclusivamente a operadores del régimen, a título personal, no involucraban al Estado. Y la crisis venezolana comenzó hace mucho, desde hace más de doce años, cuando empezó a desaparecer de los supermercados la carne y la leche, porque Hugo Chávez decidió que era mejor expropiarle “a los terratenientes” sus tierras y dejarla en manos del Estado; o cuando decidió de manera arbitraria comenzar a “regular precios” a su antojo, para que “la gente pudiera comprar”, sin comprender que toda empresa tiene una estructura de costos que debe respetar para su correcto funcionamiento, o cuando empezaron a imprimir billetes de forma desesperada para soportar un gasto público con notorios intereses políticos y electorales, provocando una de las hiperinflaciones más abultadas de la historia de la humanidad. Allí fue que empezó la crisis, con el quiebre y la expropiación de empresas, con la inmensa corrupción que permitió el robo de una cantidad innombrable y desconocida de millones de dólares entre allegados del gobierno, con la anulación de seguridad jurídica para empresarios, con las limitaciones de obtención de divisas, con la fallida legislación laboral que eximia de culpas siempre al empleado y le permitía abofetear a su patrono y no trabajar si le daba la gana, incapacitando a su jefe de despedirlo; eso fue lo que generó el desabastecimiento y empobrecimiento de los venezolanos, eso fue lo que provocó los apagones, la desidia y el éxodo, no una sanción individual a un jerarca del gobierno.

Recientemente, el periodista Will Grant de la BBC le realizó una entrevista al presidente interino Juan Guaidó, dando un claro ejemplo de su intento por encubrir las políticas fallidas por parte del régimen venezolano, e intentando dar a entender que el clamor de 90% de los venezolanos, es tan solo una falacia inventada en Washington para intervenir Venezuela. A continuación, algunas de sus preguntas:

  1. El gobierno ha abierto una investigación en su contra por sabotaje contra el sistema eléctrico del país. ¿Estuvo usted o alguno de sus simpatizantes involucrados en este apagón?
  2. Pero debe admitir que hay una extraña coincidencia temporal, bastante sospechosa: usted regresa de una gira regional y de pronto se va la luz, días después de su regreso. Y, por supuesto, Estados Unidos ha hecho cosas así en el pasado: en Guatemala, en el Chile de Allende, en Cuba, en Panamá. ¿Está Washington detrás de esto?
  3. Dicho esto, Washington tiene como objetivo claro la salida de Nicolás Maduro del poder, ese es el objetivo, y lo están apoyando a u sted en ese esfuerzo. Y nada los va a detener en su esfuerzo por conseguirlo.

A todo esto, Guaidó respondió «no es un intento. Yo soy presidente encargado de Venezuela porque así lo dice la Constitución. Y el principal respaldo que tengo es el de la gente en Venezuela».
No obstante, ese no fue no el final. Will Grant prosiguió:

  1. Pero todavía no (es el mandatario legítimo) completamente. Usted seguramente reconocerá que no lo han votado como presidente..
  2. Usted utiliza el término usurpar, los llama usurpadores. Pero ellos dicen exactamente lo mismo de usted, que usted reclama la presidencia, que se autoproclamó presidente. Y si quiere poner de su lado a los simpatizantes de Maduro eso es un problema, le causa un problema de legitimidad, ¿no?
  3. Nosotros hemos visto los problemas en Venezuela durante los últimos días: la falta de electricidad, de agua. ¿Pero cómo ayudaría a solucionarlos una intervención militar? ¿No cree que empeoraría las cosas, que sería como echarle gasolina al fuego?
  4. Asumo que usted vio el reporte en The New York Times que sugiere que la quema no fue culpa de Maduro y los suyos, sino el resultado de manifestantes que lanzaban cocteles molotov.
  5. Si vemos a alguna de la gente que lo apoya ahí están el presidente Duque, de Colombia, el presidente Bolsonaro, de Brasil, y obviamente el presidente Trump. ¿Qué tipo de presidente sería usted si llegara a Miraflores? ¿Es justo juzgarlo por ese tipo de amigos? ¿Se parecería a ellos?

¿Ese tipo de amigos? ¿A qué se refiere Will Grant con esta pregunta? ¿Es esto un tema de ideologías o realidades? ¿Es un asunto de política o Derechos Humanos? ¿Es que acaso las necesidades de los venezolanos son ideológicas? ¿Es que el hambre, la corrupción y la muerte solo es perjudicial si la causa un gobierno de derecha? ¿Es que no es suficiente con que hayan muerto más de 300 000 venezolanos asesinados por el hampa bajo la administración chavista? ¿Es que no es prueba irrefutable que más de tres millones de venezolanos hayan tenido que abandonar el país? ¿Es que todos sus testimonios son truncados? ¿Es que todas nuestras mentes están dañadas? ¿Es que nosotros no somos lo suficientemente virtuosos para comprender las “bondades del chavismo” y ellos sí? ¿Es que todo nuestro padecimiento ha sido un producto de nuestra imaginación?

Al parecer, los venezolanos vivimos en el Matrix, uno creado por el imperialismo con el fin de hacernos creer que nuestras vidas bajo el comunismo son miserables. Sí, claro. A lo mejor hemos sido tan tontos que no lo habíamos notado, sí, eso es, nosotros vivimos en Matrix, ellos son los que saben en realidad lo que es vivir en Venezuela, ellos son los que saben qué es ser venezolano, ahora todo tiene sentido.

Pido perdón por este exabrupto y hacerles perder el tiempo leyendo este artículo; claramente, mi mente ha estado manipulada todo este tiempo.“¡Patria, socialismo o muerte! ¡Viviremos y venceremos!”

*Emmanuel Rincón es abogado y escritor venezolano, autor de cinco novelas, con un grado en Modern Masterpieces of World Literature de Harvard University.

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