Netanyahu, el “mago de la política israelí”

Netanyahu, el “mago de la política israelí”, encabezará nuevamente el gobierno tras las últimas elecciones.

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Netanyahu venció a una nueva coalición opositora. (Foto: EFE)

Por Eduardo Zalovich Mokobocki*

(Jerusalén). El pasado martes 9, Israel votó entre renovación y continuidad. El primer ministro Benjamín «Bibi» Netanyahu enfrentó una nueva coalición opositora, liderada por el comandante del Ejército (reitrado) Beny Gantz, que prometió un gobierno más “eficiente y ético”. Sin diferencias de fondo con el gobernante Likud, se apuntó al desgaste de Netanyahu y las acusaciones judiciales que enfrenta. El resultado fue positivo para Gantz, pues logró igualar las bancas del oficialismo, pero el mosaico político emergente tras los comicios permite asegurar que será el actual primer ministro quien encabezará la futura coalición de gobierno.

Datos clave del Estado hebreo

Si nos basáramos en el tiempo y espacio que los medios dedican a Israel, podríamos imaginar que se trata de un Estado territorialmente enorme y con decenas de millones de habitantes. No es así, en lo más mínimo. Los motivos del interés que despierta se basan en la historia y su enorme influencia religiosa para Europa y América, a partir de la Biblia.

El país tiene nueve millones de ciudadanos. La religión oficial es el judaísmo (75 %); el 17 % practica el islamismo, el 2 % adhiere al cristianismo y el 1,7 % son drusos. En Haifa, se encuentra la sede mundial de la fe bahai. La ley israelí garantiza iguales derechos a todos los ciudadanos, con independencia de su religión o grupo étnico. Unas 300 000 personas hablan español, entre ellas 25 000 uruguayos, número similar al de la comunidad judía nacional, con la que mantienen fuertes lazos, al igual que con el país. Un ejemplo fue el recital organizado por el exembajador Néstor Rosa para ayudar a la ciudad de Dolores tras el tornado, donde se recaudaron unos 5000 dólares.

La capital israelí es Jerusalén, aunque la zona oriental y la ciudad vieja amurallada se encuentran en disputa con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que las reclama como capital de su futuro Estado. Esta última controla de modo independiente dos áreas de Cisjordania, en las cuales vive el 90 % de la población musulmana de la misma, calculada en tres millones de personas. Otro millón y medio de palestinos vive en Gaza, una franja costera de 360 kilómetros cuadrados (km2) que limita con Israel, Egipto y el mar Mediterráneo, gobernada por Hamás, una organización islámica extremista. Fue evacuada totalmente por Israel en 2005.

El territorio hebreo abarca 25510 km2, si se incluyen las colinas del Golán (1200 km2) y la zona C de Cisjordania (3440 km2). Similar a la superficie sumada de Montevideo, Canelones, San José, Maldonado y Rocha.

La región de Cisjordania (la bíblica Judea y Samaria) tiene una superficie de 5640 km2 (similar al departamento de Colonia). La ANP, con capital en Ramallah, gobierna —tras los acuerdos de Oslo en 1993— unos 2200 km2, e Israel controla 3440 km2 (donde viven 350 000 israelíes y 60 000 árabes), incluyendo el estratégico valle del Jordán. Luego de múltiples atentados terroristas, Israel construyó una “cerca de seguridad” basada en la “línea verde” de 1967, aunque también se adentra más allá de ella.

Israel es una democracia parlamentaria. La jefatura del Poder Ejecutivo está en manos del gabinete encabezado por un primer ministro, actualmente Biniamín Netaniahu. El Poder Legislativo está representado por un Parlamento (Knesset) unicameral, de 120 legisladores electos por cuatro años mediante el sistema de representación proporcional, aunque para ingresar al mismo se requiere superar el 3,25 % de los votantes.

El presidente —un cargo protocolar— encomienda al líder del partido político más votado la misión de formar gobierno. Una vez aprobado el gabinete por el Parlamento, los ministros son responsables ante el primer ministro.

En el marco del Poder Judicial, existen tribunales religiosos con jurisdicción en materia familiar (matrimonio, divorcio, manutención, tutoría, adopción) sobre sus respectivas comunidades: tribunales rabínicos para judíos, consejos Shaaría para musulmanes y cortes eclesiásticas cristianas.

El laberinto político

La ideología fundacional de país es el sionismo, movimiento nacionalista que condujo a la creación del moderno Israel. Su idea fundamental es el derecho del pueblo judío a una patria en la Tierra Prometida. Aunque sus orígenes son bíblicos, el movimiento político fue creado por el periodista Theodor Hertzel a fines del siglo XIX. No puede ser definido como un movimiento de izquierda o derecha, ni laico o religioso, pues alberga diferentes corrientes, atravesando horizontalmente el espectro político. Todos los partidos judeoisraelíes son sionistas. Existen matices en los partidos religiosos más ortodoxos, pero solo los partidos étnicos árabes no lo son. En consecuencia, el antisionismo no se opone a un gobierno concreto, sino que niega la legitimidad de Israel y su derecho a existir como Estado.

El sistema político israelí está sumamente fragmentado, lo cual complica la obtención de una mayoría mínima de 61 legisladores. Los principales partidos que obtuvieron representación parlamentaria el martes último son:

Likud, que obtuvo 35 legisladores, es un partido nacionalista, de centroderecha. Vale destacar que los términos izquierda y derecha, tan difusos hoy, se refieren en Israel a la mayor o menor disposición a realizar concesiones territoriales a los palestinos. Las raíces del Likud provienen del movimiento juvenil Betar, fundado por Zeev Jabotinsky. Su primer líder electo primer ministro fue Menájem Beguin (1977), quien firmó el histórico tratado de paz con Egipto (1979). El partido aceptaría un Estado árabe-palestino manteniendo regiones estratégicas de la zona, en particular el valle del Jordán y Jerusalén.

Cajol-Laban (Azul y Blanco), logró 35 escaños. Es la nueva coalición opositora encabezada por el comandante Beny Gantz, un militar prestigioso. Su ideología tiende al centro, aunque no planteó definiciones claras. Apoya un acuerdo de paz con los palestinos basado en el concepto dos pueblos, dos Estados, a la vez que defiende conservar las principales poblaciones (“asentamientos”) israelíes en Judea y Samaria. Se opone a la influencia de los partidos religiosos ortodoxos en el gobierno y reclama una ley que establezca el matrimonio civil, hoy inexistente.

Partidos haredim (ultraortodoxos): Shas, logró ocho legisladores. Es un movimiento religioso sefaradí (descendientes de judíos provenientes de países árabes). Iahadut Torá (judaísmo bíblico), también con ocho bancas, es un partido ashkenasí­ (descendientes de judíos occidentales). Ambos partidos se presentan como defensores de los mandamientos bíblicos e impulsan la difusión de los valores judíos. En especial, defienden el sistema de las yeshivot (centros de estudio religioso), pues en su opinión la observancia estricta constituye la fuerza espiritual que garantiza la protección de Dios.

Avodá (Trabajo), de ideología socialdemócrata, obtuvo seis bancas. Continuador de líderes como David Ben Gurión, Golda Meir, Moshé Dayan, Itzjak Rabin y Shimón Peres. Hasta 1977 dominó la vida política nacional. En 1994 el primer ministro Rabin firmó la paz con el rey Hussein de Jordania. Acepta la creación de un Estado palestino, que incluya Jerusalén oriental como su capital, conservando Israel el valle del Jordán y la ciudad antigua de Jerusalén. Propone intercambios territoriales en Cisjordania y áreas cercanas a Gaza.

Israel Beiteinu (Israel nuestro hogar) alcanzó cinco mandatos. Es un grupo nacionalista laico. Su líder, Avigdor Liberman, se sumó en 2016 a la coalición oficial y ocupó el Ministerio de Defensa. Su renuncia provocó el adelanto electoral. Entre sus propuestas se destaca realizar un intercambio de territorios y población con los palestinos.

Unión, logró cinco legisladores. Es un partido nacionalista-religioso que se opone a un Estado árabe y a las concesiones territoriales.

Meretz, con cuatro bancas. Es un partido de izquierda, laico y pacifista. Apoya la solución de dos Estados y plantea retornar con pequeños ajustes a las fronteras de 1967.

Kulanu (Todos), alcanzó cuatro legisladores, con una ideología centrista pero con gran hincapié en las políticas sociales. Su líder, Moshé Cajlón, se hizo popular cuando obligó a las empresas de telefonía celular a bajar sus precios y permitir a cualquier usuario cambiar de empresa conservando su número.

Partidos étnicos árabes (10 escaños). Son dos agrupaciones, Hadash-Taal y Balad. Defienden los derechos de los ciudadanos musulmanes y apoyan en líneas generales los reclamos palestinos.

Ante este panorama, únicamente Netaniahu puede articular una coalición mayoritaria para gobernar. A sus 35 legisladores se agregarían los electos por Shas, Iahadut Torá, Israel Beiteinu, Unión y Kulanu, más afines al Likud que a Cajol-Labán, pudiendo de este modo formarse una coalición con 65 parlamentarios sobre los 120 existentes. Otra posibilidad, preferida por muchos, es una alianza entre los dos partidos mayores, que sumaría 70 bancas.

Para ello, Gantz y Netanyahu deberían acordar ser rotativamente primer ministro durante dos de los cuatro años de gobierno. El hecho tiene antecedentes en Israel, aunque esta instancia política es difícil que se concrete.

 

 

* Eduardo Zalovich Mokobocki es profesor de Historia uruguayo radicado en Israel. Artículo originalmente publicado en Semanario Búsqueda, Nº2016 .

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