Hija de Aída Merlano: ¿capturada o secuestrada por la justicia colombiana?

Al llegar a Bogotá le preguntaron qué opinaba de lo que le estaba pasando y con toda claridad dijo: “la Fiscalía me está instrumentalizando”

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“Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo o contra su cónyuge, compañero permanente o parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil”. (Fotomontaje PanAm Post)

Por D’mar Córdoba Salamanca

Decía el filósofo y jurista francés Montesquieu “Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”, y con toda razón. Hoy, lo que está pasando en Colombia es una crisis de valores y derecho, donde las normas sirven para todo menos para aplicar justicia.

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La semana empieza con el circo protagonizado por esta precaria justicia en Colombia, que al dejar escapar a la excongresista Aída Merlano, tuvo la “brillante” idea de capturar a su hija, Aida Victoria Merlano, de manera espectacular y sin delito que le pueda ser imputable.

Bien conocemos en el mundo jurídico el principio universal del derecho que dice “Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege” que significa que no puede haber delito sin ley previa que así lo estipule, y este es el caso pues no existe un tipo penal que pueda encuadrar en el caso de la hija de Merlano y de su odontólogo.

El único tipo que trae el Código Penal es uno que, aunque se parezca, no sirve para mantener privados de la libertad a Aida Victoria y al odontólogo Javier Cely. El mencionado tipo está en el artículo 449 -Favorecimiento de la fuga, que dice: “El servidor público o el particular encargado de la vigilancia, custodia o conducción de un detenido, capturado o condenado que procure o facilite su fuga, incurrirá en prisión de ochenta (80) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas hasta por el mismo término”.

Esto que transcribo es absolutamente claro. Habría responsabilidad en el caso del odontólogo y la hija de Merlano, solo en la medida en que ellos fueran los responsables de mantener la vigilancia y custodia de la excongresista. Ellos dos, hija y odontólogo, no son sujetos imputables, según lo que podemos leer en el artículo 449 del Código Penal.

A la señorita Merlano le han violado todo derecho. Su captura se produjo el día jueves sobre la medianoche, en un operativo que más que espectacular nos da vergüenza… Llegaron en un vehículo particular agentes de la Dijín, vestidos de civil y con armas en la mano. Una señora fue la encargada de parase frente a la camioneta de Aida Victoria, apuntando con su arma en momentos en que ingresaba al parqueadero del edificio donde está su apartamento, aun cuando ella misma había dicho en una carta, que fue de público conocimiento, que asistiría ante la Fiscalía cuando lo requirieran, por lo que esa captura era innecesaria y desproporcionada.

En voces de importantes juristas como el exministro Fernando Londoño, “No sabemos qué vaya a pasar, no sabemos si la señora Merlano viendo a su hija en semejante circunstancia diga:  me sacrifico por mi hija, pero suéltenla. Es decir, si se produce el resultado de un secuestro y de una extorsión vulgar, pero tenemos que decir que ese no es un tratamiento decente para una persona que no ofrecía ningún peligro para la sociedad colombiana”.

Dijo al respecto el abogado penalista Abelardo De La Espriella: “Señores Fiscalía, dejen tranquila a la hija de Aída Merlano, la cosa no es por ahí. A la luz de la ley penal y la jurisprudencia, el delito que pretenden imputarle, Favorecimiento de Fuga de Preso, no se configura. Es más fácil que Santrich se entregue”.

Pero siguiendo con esta novela, luego de la captura de Aída Victoria, todo fue luces y cámaras para esta señorita, que prácticamente quedó secuestrada en un procedimiento que, a mi juicio, es irregular. Al llegar a Bogotá le preguntaron qué opinaba de lo que le estaba pasando y con toda claridad dijo algo en lo que coincidimos: “la Fiscalía me está instrumentalizando”.

En nuestra Constitución Política, en el artículo 33, se dice: “Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo o contra su cónyuge, compañero permanente o parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil”; entonces qué objeto persigue la “justicia” al privar de la libertad a Aída Victoria, si no está obligada a declarar en contra de sí misma o en contra de su mamá, la señora Aída Merlano.

Llama la atención que en medio de la audiencia en la que se legalizó su captura, la juez reclamara a la Fiscalía en varios aspectos; entre otros que los miembros de la Dijín estuvieran de civil y que se incautara su bolso. Temas que dejan ver lo irregular de la captura.

En la misma audiencia desconcertó el argumento de uno de los Fiscales que, para justificar el proceso contra Merlano, dijo que el escape de la excongresista era como el que se veía en las películas, porque se había planeado con mucho tiempo. Argumento pobre e innecesario.

No estoy defendiendo a la señora Merlano, que debería estar en una cárcel pagando por el delito de comprar votos para elegirse la última vez como senadora de la República, pero sí estamos en la obligación de poner de presente que lo que han hecho con la señorita Aida Victoria es sencillamente aterrador y vergonzoso, porque no existe el tipo penal, pero la mantienen privada de la libertad.

D’mar Córdoba Salamanca es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo.

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