Fronteras abiertas: ¿el fin de la pobreza global?

Restringir la migración no beneficia económicamente a los países desarrollados y nos enfrenta a un dilema moral

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Las restricciones migratorias son un asunto político que prácticamente no tiene sustento económico ni ético. (Efe)

Por Sebastián Rodríguez

Imaginemos por un momento un mundo sin pasaportes, donde tuviéramos la posibilidad de movilidad sin restricciones, en el que cada uno de nosotros pudiera decidir dónde quiere vivir y dónde quiere trabajar. Tal vez suena a un mundo de ciencia ficción, pero basta retroceder a principios del siglo XX para estar en condiciones similares, o si no queremos ir tan lejos, podríamos ver un caso limitado como lo es la Unión Europea y la movilidad laboral de sus habitantes, en el que, con algunas restricciones, cada persona pude trabajar donde quiere, que por supuesto será donde sea más productivo. Pero ¿qué pasaría si existiera una política de fronteras abiertas hoy en día, migración sin restricción a escala global? Para el profesor Bryan Caplan la respuesta es simple: prosperidad global.

En su último libro Open Borders: the Science and Ethics of Inmigration, Caplan busca explicar por qué una política de libre movilidad incrementaría la productividad de Estados Unidos, y aplicada globalmente traería prosperidad para el mundo entero. Contrario al discurso común que por estos días ronda Washington, el economista enfrenta una a una las criticas comunes contra los migrantes desde los puntos de vista económico y ético. En este trabajo, el autor busca no solo mostrar por qué las fronteras abiertas y la movilidad laboral beneficiarían económica y culturalmente a una nación rica como los Estados Unidos, sino también ilustrar que las políticas migratorias rígidas y punitivas son, en gran medida, inmorales.

Explicando varios estudios y mostrando algunos ejemplos reales de los que podemos aprender, como el caso de la Unión Europea o el caso específico de Puerto Rico y otras políticas de apertura migratoria que han sido puestas en práctica en los Estados Unidos, Caplan sustenta su tesis en apoyo a la migración como detónate del crecimiento económico. Algo bastante interesante es que, si bien es usual la perspectiva de la migración calificada como generadora de crecimiento, entendida esta como la migración de personas con estudios superiores, en Open Borders hay una perspectiva general, es decir que los migrantes sin estudios también tendrían un impacto positivo. De hecho, basándose en el estudio de Michael Clements estaríamos hablando del 50 % a 150 % de incremento en el PIB global. Este incremento no solo beneficiario a Estados Unidos y a sus habitantes, sino también, en gran medida, a las personas más pobres alrededor del mundo.

Los ingresos reales de un trabajador en un país como Estados Unidos exceden el de países pobres como Bangladesh aproximadamente en 15 veces. Restringir la migración no beneficia económicamente a los países desarrollados y nos enfrenta a un dilema moral, el cual Caplan trata en el libro: condenar a una persona a comerciar, producir o trabajar en lugares donde no puede alcanzar su máxima productividad, pese a la existencia de mejores alternativas en otro lugar del mundo, como mínimo debería generarnos cuestionamientos. Las restricciones migratorias son un asunto político que prácticamente no tiene sustento económico ni ético. La libertad de fronteras sería el camino aprobado por variadas corrientes de pensamiento, como la perspectiva cristiana, utilitarista, igualitaria, meritocrática, libertaria, la perspectiva costo-beneficio, incluso desde una ética kantiana como se plantea en el libro. Sin embargo, la migración es el chivo expiatorio favorito de muchos políticos en los países más desarrollados.

También vale la pena mencionar otros dos aspectos del trabajo en Open Borders, que sin duda me llevan a recomendarlo. Por un lado, no se limita a mostrar el beneficio de la política de fronteras abiertas, sino que desmonta uno a uno muchos mitos relacionados con los migrantes y los estereotipos comunes. Más importante aún, propone políticas intermedias aplicables ahora. Caplan es consciente de la dificultad política de lograr un consenso en temas migratorios, pero también muestra que incluso con políticas más flexibles a las actuales, sin llegar necesariamente a un cien por ciento de fronteras abiertas, hay una ganancia para todos.

El otro aspecto por destacar es que este libro es gráfico, ilustrado por el caricaturista Zach Weinersmith. Trata un tema de mucha importancia, explicado con alta rigurosidad académica a través de la caricatura. Lo que nos recuerda a los economistas la importancia de explicar y enseñar las realidades de una forma simple. Este trabajo del profesor Caplan nos recuerda una frase de Henry Simons: “La economía es principalmente útil, tanto para el estudiante como para el líder político, como profiláctico contra las falacias populares”.

Cabe aquí finalizar con una pregunta a nivel local: ¿qué impacto económico tendrá la migración venezolana en diferentes países de Latinoamérica?


 

Sebastián Rodríguez es economista y Value Investor. Fundador de InvexValue academia de inversión bursátil. Twitter: @sebasinvex.

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