El manejo de Chile con la pandemia y la irracionalidad de la izquierda

Chile, a pesar de que el desempleo ha aumentado y al coronavirus, está más preparado que el resto de la región para volver a tener una economía fuerte

Chile
Sebastián Piñera, presidente de Chile. (Foto: Flickr)

Por Esteban Zapata

A dos meses de comenzada la pandemia del coronavirus en Latinoamérica, muy pocos países han podido controlar el virus y uno de ellos es Chile, que ha sido eficaz a la hora de testear y controlar la pandemia. Lamentablemente sin la ayuda de la oposición que se ha dedicado a criticar el manejo del gobierno de derecha y no ha sido capaz de ser aporte en esta situación.

Chile sigue siendo exitoso en el manejo de la pandemia

Los estudios epidemiológicos han establecido que con este tipo de virus respiratorio, con una tasa de contagio (R0) sobre 2, se debe hacer lo siguiente: testear a un gran segmento de la población, rastrear a las personas contagiadas y a cualquier persona que tuvo contacto con ellos, aislar en cuarentena a los enfermos y asintomáticos y, por último, proteger a la población de contagiarse. Así se evita la cuarentena total y el cierre de la economía.

Chile es el país con más pruebas de COVID-9 realizadas en proporción a su población en Latinoamérica. Con poco más de 19 millones de habitantes, el 15 de mayo la cifra total de exámenes PCR ya era de 325 417. Hasta el 1 de abril había 38 040 test de PCR. Con lo cual la tendencía muestra un aumento enorme. Solo el 11 de mayo Chile realizó 13 373 test, el mayor número de exámenes por día. De estos 13373, 5511 se realizaron en hospitales públicos y 7279 en recintos privados. En comparación, Argentina ha hecho menos pruebas que Chile: 93673, equivalente a 2075 X millón de habitantes.

Además, desde el 29 de abril, Chile comenzó a testear a los pacientes asintomáticos (algo que en muchos países no solo no es posible sin que no es permitido por la falta de acceso) y también a los pacientes que presentan síntomas como fiebre, cefalea y perdida de olfato (uno de los síntomas más comunes en este país). Esa es una de las razones del aumento del número de contagiados (más de 30 000 pacientes, 1600 de ellos activos).

La otra razón es la falta de responsabilidad individual y el evidente relajo de la población a la hora de cuidarse: realización de fiestas clandestinas y, por supuesto, protestas que hubo a fines de abril. Debido a esto el 80 % de los contagios y hospitalizados se concentran en Santiago, la capital de Chile, lo que hizo que esta ciudad entrara en cuarentena total.

Lo positivo es que los chilenos asumen que la enfermedad es peligrosa que han frenado toda actividad, en contraste con otros países, como por ejemplo en EEUU o en Argentina, donde el negacionismo se instaló fuertemente en círculos conservadores y libertarios. Ellos subestiman el impacto de la pandemia por su indignación a las medidas tomadas para controlarla y perdieron toda noción de racionalidad. En Chile es más fácil conservar la objetividad porque es la izquierda la que entró en modo conspirativo.

A pesar del aumento de contagiados, Chile tiene la tasa de letalidad más baja de Sudamérica, la segunda más baja de Latinoamérica, superada por Costa Rica y la segunda tasa más baja de la OCDE, superada por Islandia, país con menor población (la tasa de letalidad mundial es cercana al 7 %). La tasa de letalidad de Chile es de 1,07 %. Es baja a nivel mundial e incluso regional. Perú tiene 2,84 % , Argentina 5 %, Brasil 6,85 %) y México 9,89 % y la mayoría de contagiados están en el grupo de menores de 40 años y el 86 % de los muertos es el grupo etario de mayores 65 años. De los 37 040 contagiados en Chile, cerca de la mitad (15 655) se han recuperado y apenas 368 han fallecido.

Todo indica que las cuarentenas dinámicas en regiones funcionan bien. Santiago, en tanto, tiene mayor densidad poblacional y por ello es más difícil controlar la situación: aglomeraciones masivas en el transporte y gente con COVID-19 yendo a supermercados es la tónica diaria de esa ciudad. De todas maneras, la situación de la capital de Chile no es catastrófica como en otras ciudades grandes de la región como Guayaquil o Manaus.

La irracionalidad de la izquierda chilena

Lamentablemente en estos tiempos de polarización política, la posibilidad de poder controlar efectivamente la pandemia es imposible si todo se mira desde el punto de vista político. En el caso de Chile, la izquierda progresista prefirió tomar el camino más irracional antes que ayudar al gobierno de derecha en detener el contagio por coronavirus.

Mientras, la derecha conservadora y libertaria defiende las cuarentenas dinámicas establecidas desde fines de marzo, que han ayudado a bajar la cantidad de contagios en ciudades como Temuco y Chillán y las regiones de Aysen y Atacama. La izquierda chilena, en cambio, establece que en realidad nada está funcionando y que se debe escuchar a personas que, por ejemplo piden cuarentena total o que se exporte el Interferón cubano, un medicamento de dudosa reputación.

Se tiene entonces a personas que inventan conspiraciones como por ejemplo que la cifra de muertos es más alta que la publicada y que se está ocultando los cuerpos (Chile no presenta un aumento del número de muertos, en contraste con otros países como Ecuador), que los hospitales están al borde del colapso hospitalario (Chile tiene 574 pacientes hospitalizados en la UCI y la gran mayoría está en Santiago. Constantemente llegan nuevos ventiladores y se aumenta el cupo de camas UCI) y que los ventiladores mecánicos están todos ocupados (636 ventiladores están sin ocupar).

La idea de la izquierda es obvia: un sector busca nuevamente reiniciar el “estallido social” tratando de enlodar el manejo de la crisis sanitaria por parte del gobierno de centro-derecha de Sebastián Piñera que ha sido considerado como un manejo exitoso por parte de organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud. Y otros buscan implementar la cuarentena total porque comparan el número de contagiados de Chile con Argentina, haciéndole creer a la gente que se ha fracasado con el manejo de la cuarentena.

Con respecto a lo primero, constantemente aparecen operarios políticos disfrazados de funcionarios de salud que intentan crear una sensación de un mal manejo por parte del ministro de salud, Jaime Mañalich. Lo cierto es que muchos de ellos pertenecen a movimientos o partidos de extrema izquierda y la propia prensa les da pantalla, tal como pasó durante las protestas de octubre. Incluso el expresidente del Colegio Médico de Chile fue enfático en decir que las críticas de la izquierda eran para hacer caer al Gobierno de Sebastián Piñera, ya que no se pudo hacerlo durante el falso estallido.

Y con respecto a la cuarentena total, esta es poco práctica si se mantiene en el tiempo. Países como Nueva Zelanda y Dinamarca hicieron un mes de cuarentena y han vuelto de a poco a abrir su economía, debido a la baja de contagios. Pero, en contraste, la cuarentena total en los países latinoamericanos como Argentina y Perú no ha funcionado como se esperaba, donde este último país ha aumentado la cantidad de contagiados y están al borde del colapso sanitario. En Argentina no realizan el suficiente testeo y están entrando en una crisis económica grave debido a que se sobre extendió la cuarentena.

Para hacer más irracional el actuar de la izquierda, el medio Interferencia decide publicar la base de datos del Ministerio de Salud con respecto al mapa de contagio del COVID-19, violando la ley de derechos y deberes del paciente al revelar información confidencial del paradero de personas contagiadas por la enfermedad, una clara violación a la ética periodística. Además esto podría aumentar la discriminación en contra de estas personas e incluso provocaría hasta linchamientos.

Gracias a planes de emergencias y leyes que protegen el empleo, Chile, a pesar de que el desempleo ha aumentado debido al “estallido” y al coronavirus, está más preparado que el resto de la región para volver a tener una economía fuerte. Y el relato que hace la izquierda de un supuesto país en debacle no tiene sentido. Todo lo contario, se ha demostrado que el relato que impuso la izquierda es falso.


Esteban Zapata es liberal clásico egresado de la Universidad de la Frontera de Chile como biomédico.

 

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento