¿Cómo hacerse rico en tiempo récord en Argentina?

El descontento generalizado bautizó al nuevo tipo de cambio como “dólar terrorista” o “dólar desaparecidos” porque sólo ellos son los beneficiarios.

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Obelisco de Buenos Aires (Foto: Emmanuel Rincón)

Por: Agustina Blanco 

El único requisito es ser terrorista o familiar de uno. La fórmula que tiene el elefantiásico Estado argentino para hacer vivir -casi por arte de magia- en la opulencia a quienes intentaron instaurar el régimen marxista cubano en la década del 70’, es demencial.

Generar valor en Argentina es complejo debido a las medidas intervencionistas a las cuales estamos sometidos desde la época de Hipólito Yrigoyen hasta la fecha. El nivel de libertad económica es muy bajo, Argentina se encuentra ubicada en el puesto 149 de un total de 180 países según la lista que realizó la Fundación Heritage de EE.UU.

Debido a esto –junto a los altos índices de inflación y a las reiteradas crisis económicas- el argentino, como sabe que su peso no es una moneda fuerte, sino todo lo contrario, opta por ahorrar o hacer transacciones de aquellos bienes más dispendiosos mediante la moneda norteamericana. El intervencionismo controla cuanto puede, lo que implica un elevado índice de presión tributaria, además de la emisión descontrolada que genera más inflación y a su vez varios “tipos” de dólares y cada uno de ellos tiene una función.

El dólar oficial: es el que gobierno del presidente Alberto Fernández establece. Es el más económico. 1 dólar es igual a 73,50 centavos (tomaremos como referencia oficial al dólar billete del Banco Nación).
El “dólar solidario”, es aquel al que cualquier ciudadano argentino puede acceder en tanto y en cuanto no supere la compra mensual de USD 200, pero, además, tiene una retención de un 30 % debido al Impuesto PAÍS. (Un Impuesto a la compra de moneda extranjera para la promoción y financiamiento de la inclusión social, creado hace sólo algunos meses). Su valor es el dólar oficial sumado el 30 % del impuesto PAÍS, entonces 1 dólar es igual a 94,23 pesos argentinos.

El “dólar blue” o “dólar paralelo”, es aquel que se puede adquirir a un precio mayor al dólar ahorro o tarjeta, porque es la divisa que se puede comprar sin control estatal en el mercado informal. Supongamos que uno ya compró su cuota mensual de USD 200 pero quisiera comprar más, es aquí donde podría hacer la transacción. 1 dólar equivale a 129 pesos argentinos.

El “dólar contado con liqui”, se utiliza para la compra y venta de títulos o acciones argentinas. Las acciones se compran en pesos argentinos y en el exterior se venden en la divisa norteamericana. 1 dólar equivale a 106 pesos argentinos.

“El dólar Bolsa” o “dólar MEP”, es el que se utiliza para la compra venta de dólares realizada a partir de la operatoria de bonos. 1 dólar equivale a 104 pesos argentinos. El Gobierno de Alberto Fernández, para frenar esta operatoria instauró el denominado “parking”: obliga al interesado a tener los títulos en su poder al menos 5 días hábiles (así asume todo tipo de riesgo y el comprador tendrá de regalo esos días de incertidumbre, y en Argentina en 5 días puede pasar cualquier cosa), tanto para comprar como para vender.

Ahora, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó un comunicado oficial la “circular A 7052” donde exime de pagar el impuesto PAÍS (el 30%) a la compra de divisas a los terroristas y sus familiares, bajo el manto casi providencial de los “Derechos Humanos” (DD.HH), cual selecta comunidad en detrimento del ciudadano de a pie.

La circular en su último artículo señala que “beneficiarios de indemnizaciones emanadas de las leyes de reparación a víctimas de la dictadura militar 1976-1983 podrán acceder al mercado cambiario al tipo de cambio oficial”. Además, no sólo de gozar con la libérrima libertad de poder girar dichas divisas al exterior (algo que el ciudadano común y corriente como quien suscribe jamás podría hacer porque es considerado por el Estado argentino como “fuga de capitales”) sino que también es una medida ilimitada.

La sociedad civil en su conjunto, no goza con ningún beneficio y lidia constantemente para poder ahorrar y hacer cuanto esté a su alcance para comprar dólares. De esta forma, el descontento generalizado bautizó al nuevo tipo de cambio como “dólar terrorista” o “dólar desaparecidos” porque sólo ellos son los beneficiarios.

Así, pues, mientras a unos desde el Estado se les pone todo tipos de trabas impositivas para evitar la compra de la divisa extranjera, a otros, a la selecta comunidad se les otorga cuantas comodidades haya. No sólo no imponiendo el impuesto del que hablamos recién, sino también, la posibilidad de girar las divisas al exterior. Lo cual implica dócilmente lo siguiente: la posibilidad de trasformar “x” cantidad de pesos argentinos a dólares al precio del cambio oficial (el que es sin el 30%), de allí tiene la posibilidad de ir al mercado paralelo y venderlos generando esta forma una significativa ganancia debido a que la misma no es más que el ahorro del 30% del impuesto por cada dólar.

Para simplificarlo sería así: pueden comprar a un precio menor (cambio oficial) y vender a uno mayor (mercado paralelo) y además girar al exterior sin que tampoco aplique ningún otro impuesto ni que los beneficiarios den mayores explicaciones. Y, como ya dijimos que es una medida ilimitada, podrá llevar a cabo esta operación hasta que esté satisfecho con los números en su cuenta bancaria.

Además, no debemos olvidar que gozan de privilegiadas pensiones por miles de dólares, sin mencionar que los terroristas que viven en el exterior, con una tarjeta de crédito o débito argentina, pueden hacer sus compras habituales en el extranjero a valor de dólar solidario, sin tener limitado el monto de compra.

Ahora bien, comprar a un precio y vender a otro en beneficio propio, no es más que una simple operación de mercado que es completamente válida, pero el problema radica en que no es aplicable a todos. Es exquisitamente preferencial. Si quien suscribe quisiera hacer ese negocio, no podría de ninguna manera porque no es terrorista, ni familiar directo de uno. Quien suscribe sólo puede comprar USD 200 por mes con un 30% del impuesto PAIS, y si deseara adquirir más sólo podría hacerlo por fuera del sistema a los precios establecidos por la oferta y demanda. Como así tampoco podría girar esos dólares con facilidad al exterior.


Agustina Blanco es periodista por el Colegio Universitario de Periodismo. Lic. En Comunicación Social por la Universidad Católica de Santiago del Estero. Investigadora Fundación Centro de Estudios LIBRE. Twitter: @AgusBlanco1992

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