Los jóvenes rusos protestan porque no ven futuro con Putin

Se espera una reacción muy violenta contra la oposición. Habrá un recrudecimiento de las medidas de represión policial. Habrá, detenciones, arrestos y casos penales. Argumenta un sociólogo.

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Agentes de seguridad rusos reprimen a todo el que se manifieste en desacuerdo con Putin y su mandato de casi dos décadas. EFE/ Maxim Shipenkov

Moscú, 5 ago (EFE).- Los jóvenes rusos protestan porque no tienen futuro en la Rusia de Putin, comentó a Efe el sociólogo Lev Gudkov, director del prestigioso Centro Levada, quien considera que el sistema político personalista vigente en este país se encuentra en proceso de degradación.

“La nueva ola de protestas antigubernamentales no tiene una motivación económica. Los jóvenes protestan porque no tienen futuro en la Rusia de Putin”, comentó Gudkov a Efe en su oficina, situada en las inmediaciones de la Plaza Roja.

Gudkov destaca que, a diferencia de lo ocurrido en 2011-12 en las mayores protestas desde la caída de la Unión Soviética, el actual movimiento opositor tiene una “carga moral” que hará que las autoridades tengan muchas más dificultades para sofocarla.

“Hablamos de manifestantes de entre 25 y 35 años. Es un movimiento moral, no económico, y por eso su fuerza irá en aumento. Puede ser que su ímpetu disminuya por la represión, pero las autoridades no lograrán acallar totalmente sus ánimos de protesta”, pronostica.

Insiste en que “el descontento social tiene un carácter crónico” y que los “errores” cometidos por las autoridades desde la reelección en marzo de 2018 del presidente ruso, Vladímir Putin, como la impopular reforma de pensiones o el hecho de que “los ingresos hayan caído y los precios no dejen de subir” son “catalizadores”, pero no la causa de las protestas.

“Que no dejen acceder a ningún candidato que no sea cercano al Kremlin demuestra que el sistema es cada vez más esclerótico”, subraya el director del afamado centro de estudios demoscópicos.

Cree que el Kremlin no conoce otra táctica para hacer frente a la actual ola de descontento que la “policial”, por lo que reprimirá en los próximos meses por todos los medios las protestas en Moscú.

“Nos espera una reacción muy violenta contra la oposición. Habrá un recrudecimiento de las medidas de represión policial. Habrá, detenciones, arrestos y casos penales. Algunos opositores recibirán largas penas de cárcel”, explica, en relación al caso por “disturbios masivos” incoado por las autoridades.

Aunque ve “irreal” un posible Maidán -revuelta en la que fue derrocado el presidente ucraniano Víktor Yanukóvich- en Rusia con Putin en el Kremlin, cree que la represión policial actual está dictada por el “miedo” a una revolución.

“Hay que esperar más mano dura. Es la lógica del régimen. Una vez comienza la represión, ya no puede parar. Tenga en cuenta la mentalidad y cultura de los miembros de las fuerzas de seguridad, que son los cuadros base en casi todas las esferas”, afirma.

El sociólogo coge un gráfico para demostrar la “degradación” de la Rusia de Putin desde su llegada al poder hace casi 20 años, que despertó muchas esperanzas de “mano dura” tras la errática gestión de Boris Yeltsin, hasta el “anquilosamiento” actual.

“Ahora mismo nos encontramos en medio de largo y gradual proceso de degradación del sistema”, asevera.

Admite que “los rusos nunca vivieron tan bien” como durante los primeros dos mandatos de Putin (2000-2008), período en el que los ingresos reales de la población aumentaron un 6-8 %.

“Fue una época de prosperidad. Pero después estalló la guerra de Osetia del Sur (agosto de 2008) y la crisis económica mundial, y comenzó la caída. Entonces, pensé que el proceso era irreversible”, asegura Gudkov.

Tenía motivos para ello, ya que finales de 2011 tuvieron lugar las multitudinarias protestas contra el fraude electoral y en 2013 un 47 por ciento de los rusos ya no quería ver a Putin en el Kremlin.

No obstante, el Kremlin le dio la vuelta a lo que parecía un funesto cardiograma para sus intereses con el Maidán (2014), tras lo que el Kremlin lanzó una campaña de «movilización patriótica» y de propaganda contra el nuevo Gobierno ucraniano y la oposición rusa que le apoyaba.

«Ese auge de los ánimos patrióticos se agotó en 2017. Desde entonces, el descontento se ha acumulado con el hartazgo de la confrontación con Occidente, el temor a una gran guerra, la sensación de falta de perspectivas, la corrupción del régimen y la caída de los ingresos en un 10-13 %», indicó.

Gudkov considera que el régimen de Putin está estancado económicamente desde 2012, a lo que contribuyeron los ingentes gastos en el rearme militar y en el aparato estatal, y cree que es políticamente «irreformable», pero cree que el régimen aún tiene «suficientes recursos» para «bloquear» a corto plazo una ofensiva opositora.

Eso sí, advierte de que, si se produce una nueva crisis mundial y los precios del petróleo caen «la economía rusa no lo resistirá», a no ser que Putin se saque de la manga una nueva «aventura militar» como las de Osetia, Ucrania o Siria.

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