Periodismo de América Latina, amenazado por Gobiernos autoritarios

Cuba y Venezuela siguen siendo territorios “vedados” para la libertad de prensa

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Periodistas cubren las incidencias que ocurren al interior del hospital Las Américas y los casos de coronavirus en este lugar, este 2 de mayo, en el municipio de Ecatepec, México (EFE)

3 may (EFE).- Los asesinatos, la cárcel, las amenazas, las hostigaciones desde todos los poderes y la propia pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 son los riesgos que a diario tienen que afrontar los periodistas en gran parte de América, donde la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa se convierte en una ocasión para denunciar las condiciones en las que trabajan los comunicadores en el continente.

Las mafias de todo tipo, los Gobiernos autoritarios, e incluso algunos estamentos oficiales son, según asociaciones, agremiaciones y ONG, verdaderos obstáculos para la libertad de información, en una época agravada por la cuarentena del COVID-19, en la que, vistos ciertos casos, se restringe el acceso a información de crucial importancia.

ASESINATO, PRINCIPAL FLAGELO

El asesinato sigue siendo el principal flagelo contra los periodistas. En México, por ejemplo, han sido asesinados 132 periodistas desde el año 2000, 12 de ellos en el actual Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, además de registrarse 609 agresiones a la prensa en el año 2019, según la organización Artículo 19.

El 7 de abril, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lamentó la pérdida violenta de las vidas de nueve periodistas desde octubre de 2019, entre ellos los mexicanos María Elena Ferral, Fidel Ávila Gómez y Álvaro Ruiz.

Así también llamó la atención sobre los ataques que les costaron la vida al colombiano Javier Córdoba Chaguendo; a los hondureños José Arita y Buenaventura Calderón; al guatemalteco Bryan Leonel Guerra; al haitiano Néhémie Joseph y al brasileño-paraguayo Lourenço «Leo» Veras.

Además, la periodista peruana Daysi Mina Huamán, reportera del canal de cable VRAEM de la ciudad de Ayacucho, continúa desaparecida desde el pasado 26 de enero.

EL AUTORITARISMO, EL ACOSO Y EL DESPRESTIGIO

Cuba y Venezuela siguen siendo territorios “vedados” para la libertad de prensa. Con respecto a la isla, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) junto con Amnistía Internacional y Artículo 19, le escribieron al mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, para pedir la liberación inmediata de Roberto Quiñones, encarcelado desde septiembre por desobediencia y resistencia a las autoridades.

En la carta, las ONG le recuerdan a Díaz-Canel que Quiñones, abogado y periodista, ha cumplido más de la mitad de su pena, ha sufrido problemas de salud en la cárcel y ha descrito en notas publicadas por el medio CubaNet el hacinamiento, la mala calidad de agua y alimentos y la falta de atención sanitaria en la prisión, ante la preocupación por un contagio del coronavirus.

En Venezuela, el COVID-19 ha servido como pretexto para atropellar los derechos de los comunicadores. El 21 de marzo, el periodista Darvinson Rojas fue detenido por la Policía Nacional Bolivariana. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció que la detención tendría relación con las publicaciones de Rojas sobre el comportamiento de la COVID-19 en Venezuela. Rojas fue liberado el 2 de abril con medidas cautelares tras doce días de privación de la libertad.

La SIP hace especial hincapié en el tratamiento a los informadores en medio de la coyuntura de la pandemia. En su pronunciamiento en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, su presidente, Christopher Barnes, apreció «la determinación de los medios y periodistas para operar en esta época en que se han agudizado las restricciones de acceso a las fuentes con motivo de los estados de excepción, como quedó expuesto en Aruba, Chile, El Salvador y Trinidad y Tobago, entre otros países».

Otro país en el que se nota un fuerte dejo de autoritarismo en esta coyuntura del coronavirus es El Salvador, donde a mediados de abril la Mesa de Protección al Periodista denunció una serie de «vulneraciones» a la libertad de prensa y una «serie de ataques contra periodistas y medios de comunicación».

En los ataques «se han identificado como principales agresores a representantes del Gobierno empleados públicos, PNC (Policía) y Fuerza Armada». A su vez, la Mesa lamenta la práctica del presidente del país, Nayib Bukele, de «eliminar de su cuenta de Twitter a personas que lo critican o cuestionan».

La libertad de información también ha sufrido un grave retroceso en Brasil, donde el presidente de la Asociación Brasileña de la Prensa, Paulo Jerónimo de Sousa, alertó en una carta abierta que, salvo en tiempos dictatoriales, el país «nunca había sufrido tantos ataques a la libertad de prensa» como ahora.

De Sousa afirmó que «el hecho de alguien haber sido elegido por el voto popular no le otorga el derecho de atropellar a la prensa o las libertades democráticas», completó.

Este domingo se registraron agresiones físicas y verbales a reporteros y fotógrafos que cubrían un acto de simpatizantes de Bolsonaro celebrado en el Palacio de Planalto, en Brasilia, y en el que participó el propio mandatario.

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