China y su totalitarismo busca expandir su territorio por medio del conflicto

China sigue construyendo islas artificiales y llevando barcos a navegar por la zona para afianzar sus reclamaciones territoriales

Propaganda de la ley de seguridad nacional en Hong Kong (EFE)

Redacción Internacional, 15 jul (EFE).- La confrontación entre China y EEUU polariza a numerosos actores internacionales, desde Europa al Sudeste Asiático, en un contexto en el que se mezclan intereses comerciales, militares y diplomáticos.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este martes que ha firmado un decreto que acaba con el trato económico y comercial especial que su Gobierno daba a Hong Kong, además de una ley por la que impondrá nuevas sanciones a China por haber «extinguido la libertad» de esa ciudad semiautónoma.

El relacionado con la antigua colonia británica es el más reciente choque entre ambas potencias, enfrentadas también en otros terrenos, desde el papel de Huawei y el desarrollo de las redes 5G hasta la influencia geoestratégica en el Mar de China, el estatus de Taiwán, los aranceles comerciales y el origen de la pandemia del coronavirus.

La evolución de Hong Kong es motivo de preocupación para la Unión Europea, que entiende que la propuesta de Ley de Seguridad Nacional de Pekín pone en peligro la autonomía de ese territorio. La antigua potencia colonial, el Reino Unido, rechaza lo que considera restricciones de libertades, hasta el punto de que Londres ha anunciado que concederá permisos de residencia y nacionalidad británica a los habitantes de la excolonia que cumplan los requisitos para ello. China ha replicado que tomará represalias contra los británicos.

DESCONFIANZA ANTE LA TECNOLOGÍA CHINA

Además, el Reino Unido anunció este martes que en 2021 impondrá a los operadores de telecomunicaciones requisitos para que no puedan adquirir tecnología 5G de Huawei a fin de garantizar la seguridad. De ese modo ese país se une a otros que han adoptado medidas similares, en especial EE.UU., el más beligerante.

La desconfianza occidental por el uso que Pekín puede hacer de su creciente fortaleza tecnológica ha llevado a varios países a rechazar aplicaciones para móviles de origen chino. Es el caso de la India, que a finales de junio bloqueó decenas de esas aplicaciones móviles, entre ellas la popular TikTok, al considerarlas «perjudiciales para la soberanía y la integridad» del país. Estados Unidos también se está planteando hacerlo.

Ello en medio de la reciente tensión fronteriza entre Pekín y Nueva Delhi, después de que poco antes veinte soldados indios murieran en un choque fronterizo en el valle de Galwan, en el Himalaya occidental. Estas dos potencias nucleares se disputan varias regiones del Himalaya, al reclamar Pekín el Arunachal Pradesh controlado por Nueva Delhi (que los enfrentó en una guerra en 1962), que reivindica a su vez el Aksai Chin administrado por el país vecino.

En el Sudeste Asiático China cuenta con aliados, como Camboya y Laos, a base de créditos e inversión en los países y que le permiten obstaculizar de manera indirecta una férrea respuesta conjunta de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) frente a las disputas soberanistas por el mar China Meridional.

Vietnam y Filipinas son los países de la región más beligerantes ante la postura de Pekín, que reclama para si todo el control del citado mar, y que también chocan parcialmente con Brunéi y Malasia.

LAS ISLAS DEL MAR DE CHINA

En el Mar de China Meridional Pekín sigue construyendo islas artificiales y llevando barcos a navegar por la zona para afianzar sus reclamaciones territoriales, pese a las protestas de países como Vietnam o Filipinas.

La ASEAN lleva varios años trabajando en un código de conducta sobre el Mar de China Meridional que tiene como objetivo evitar que una posible escalada de tensión derive en un conflicto armado, pero la redacción del texto no termina de concluir.

Varios países implicados en el conflicto cuentan con el apoyo de Estados Unidos, que recientemente ha vuelto a elevar el tono por la actuación de China en este enclave estratégico, por el que circula el 30 % del comercio global y que alberga el 12 % de los caladeros mundiales, además de yacimientos de petróleo y gas.

China cuenta como aliado con Pakistán, rival de la India y donde se está llevando a cabo la construcción del Corredor Económico China-Pakistán, un proyecto de infraestructuras con el que Pekín busca obtener una puerta al mar Arábigo y en el que ha invertido 60.000 millones de dólares.

El desequilibrio entre las relaciones comerciales, la preocupación por la situación de los derechos humanos y los roces por las campañas de desinformación que consideran alimentadas desde China han copado últimamente las críticas de la Unión Europea hacia Pekín.

La UE subrayó a finales del pasado junio, en una cumbre virtual entre las partes, que China no ha hecho los progresos esperados para limitar las barreras en el acceso a su mercado, algo que afecta fuertemente a Europa en tanto que es el primer inversor extranjero y primer socio comercial del país.

Pekín suele responder a algunas de las críticas que recibe sobre estos temas con el argumento de que son interferencia en los asuntos internos de su país. La respuesta suele ir dirigida en especial a EE.UU. y la medida anunciada este martes por Trump en relación con Hong Kong ha ido en esa línea: «para salvaguardar sus propios y legítimos intereses, China dará la respuesta adecuada e impondrá sanciones al personal y las autoridades estadounidenses competentes», según el Ministerio de Exteriores chino.

EL ESTATUS DE TAIWAN, OTRO PROBLEMA EN LAS FRÁGILES RELACIONES

Estados Unidos tampoco ve con buenos ojos la actitud del régimen dirigido por Xi Jinping hacia Taiwán: la reunificación con la China continental de esa isla, protegida extraoficialmente por Washington, es una vieja aspiración de la República Popular, pero el presidente chino ha renovado sus amenazas de una intervención militar si Taipéi no acepta unirse como región autónoma y sigue tratando de erigirse en un ente independiente reconocido a nivel internacional.

Asimismo, entre Washington y Pekín hay otro foco de tensión: el coronavirus. Donald Trump, sigue acusando a China de ocultar el origen del brote y ha llegado al punto de iniciar los trámites para retirar a su país de la Organización Mundial de la Salud, al considerar que ayudó a Pekín a minimizar la alerta sobre el SARS-CoV-2 en las primeras semanas.

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