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Nos vienen a extorsio… perdón, a cobrar impuestos

Por: Elena Toledo - @NenaToledo - Dic 15, 2015, 12:14 pm
Alcalde de la isla de Roatán, Dorn Ebanks, reabrió negocios que habían sido clausurados por la recaudadora de impuestos. (La Nueva Roatán)
Alcalde de la isla de Roatán, Dorn Ebanks, reabrió negocios que habían sido clausurados por la recaudadora de impuestos. (La Nueva Roatán)

El cobro de impuestos siempre ha creado fricciones entre el sector productivo y el Estado, comenzando por el nombre de esta actividad que denota una obligación dada por un ente superior, sin derecho a ser juzgada y mucho menos evadida.

Son los impuestos los que alimentan el aparato estatal, los que financian desde el gasto corriente de Casa Presidencial hasta obras en materias de seguridad, educación, salud y demás creaciones de las mentes burocráticas que se esmeran cada día en complicarnos más la vida.

Durante la administración del presidente Juan Orlando Hernández, la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) se ha enfocado en poner orden en la recaudación fiscal. Al inicio esto no se veía del todo mal; el problema comenzó cuando el tiempo y la forma de este ordenamiento parecía más tener intención de asfixiar que de crear un ambiente ganar-ganar para Estado y las empresas privadas, como es el ideal.

El proceso ha ido creando un distanciamiento del Gobierno que llega a ser preocupante, pues parece que se ha marcado una persecución sin tregua contra quienes generan riqueza en micro, menor y gran escala; desde quienes pretenden emprender, quienes con esfuerzo de generaciones han establecido un negocio, hasta con grandes transnacionales. El terrorismo fiscal en Honduras no discrimina.

No se puede castigar a quien produce el capital con el que se mueve un país, porque pareciera que el Gobierno no ha comprendido que sus bases económicas se sostienen de lo que cada día los hondureños producimos, y que le damos al Estado, con los múltiples impuestos creados, para seguir alimentando un aparato que parece cada día más ineficaz.

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En redes sociales la ciudadanía ha expresado su malestar por el uso intimidatorio de las fuerzas del orden por parte de la oficina recaudadora de impuestos (Facebook)

El presidente Hernández, ha cometido un craso error, en mi opinión, al dar declaraciones en las cuales defiende a la figura de la directora de la oficina recaudadora, Miriam Guzmán, y llamando “pícaros” a quienes le critican, cuando el conflicto va más allá de una persona; es respecto a las formas en que toda una institución está actuando, con el apoyo del Gobierno central, es todo un sistema de recolección de impuestos que sólo ve en el enriquecimiento del receptor, no el desarrollo de quienes generan.

¿Es esto un procedimiento de cobrar impuestos o de demostrar quién tiene más poder? ¿Qué justifica que los escuadrones de policía militar, con los rostros cubiertos, y fuertemente armados irrumpan en negocios y tomen posesión de establecimientos que olvidaron colocar una letra en una factura? ¿Qué mensaje, más allá del fiscal, está queriendo dar esta administración?
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Ningún país avanza cuando se castiga, intimida, y casi se extorsiona a ciudadanos que con esfuerzo producen para sostener sus hogares, para expandir sus ideas, porque han decidido que Honduras es un país donde pueden realizar sus sueños como emprendedores.

El terrorismo fiscal implementado por la actual administración de la DEI no tiene comparación, pues no se está creando un ambiente amigable para el inversor nacional, y ni mencionar el extranjero, quien luego de enfrentarse a una burocracia insufrible, tiene que mes a mes bregar con una recaudadora de impuestos que ahora hasta hace uso de los aparatos de seguridad del Estado para clausurar negocios que aunque pierdan cinco días de labores, deberán pagar igual cantidad de dinero a su verdugo.

Queremos un país en el que todos nos sintamos contribuyentes a su desarrollo, en el que la buena voluntad y el orden vayan de la mano sin intimidaciones y mucho menos, frenos a la generación de empleo que tan necesaria es, si queremos ver una Honduras próspera.

La empresa privada hondureña clama libertad, estabilidad y leyes claras.

Elena Toledo Elena Toledo

Educadora de profesión, comunicadora por vocación. Fiel creyente de la capacidad del individuo de ser libre. Síguela en Twitter @NenaToledo.