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Desaparecen los ríos y las principales lagunas en Nicaragua

Por: Elena Toledo - @NenaToledo - Mar 21, 2016, 1:12 pm
Los chinandeganos en la zona sur se resisten a creer que el río fronterizo El Guasaule esté completamente seco, que solo piedras destaquen en su cauce. (cb24)
Los chinandeganos en la zona sur de Nicaragua se resisten a creer que el río fronterizo El Guasaule esté completamente seco, que sólo piedras destaquen en su cauce. (cb24)

Lo que una vez fue un oasis en medio del Corredor Seco, ahora se avizora como una víctima más de la sequía y la negligencia humana. Moyuá ya no es lo que era. Donde antes los turistas llegaban para refrescarse y pasar el día, ahora hay maizales y tierra cuarteada de tan seca. Moyuá forma parte del sistema lagunar Las Playitas, Moyuá, Tecomapa, en el kilómetro 63 de la Carretera Panamericana Norte en Ciudad Darío, Matagalpa. Además, este sistema es un humedal de importancia internacional, reconocido por la Convención Ramsar de Humedales.

Sin embargo, ignorando la existencia de un plan de manejo y la fragilidad del ecosistema, actualmente en Moyuá se desarrollan actividades agrícolas y ganaderas, que no solo contribuyen a que los niveles de agua de este cuerpo de agua desciendan drásticamente, sino también a que la calidad del líquido se vea vulnerada por la presencia de agroquímicos.

Salvador Montenegro Guillén, experto en recursos hídricos, considera que la situación de Moyuá es reversible y también prevenible. “En Moyuá lo que vemos es la explotación del agua, que es un bien público, con fines privados. El desarrollo de la agricultura y ganadería en los alrededores de estas lagunas viola el compromiso adquirido con la Convención Ramsar, de controlar los tensores ambientales”, explicó Montenegro.

Según la Convención Ramsar, Moyuá está entre los diez humedales más importantes de Nicaragua “por su importancia hidrológica como el único reservorio de agua superficial en una de las zonas más secas del país, esto también refuerza su importancia biológica en la reproducción de mamíferos, reptiles, peces y aves”.

Sobre el actual deterioro de este cuerpo de agua, Montenegro señaló que este “es un reflejo de cómo se está fallando en la aplicación del plan de gestión creado para mantener la estabilidad en el ecosistema y a su vez proporcionar una forma de vida a los pobladores de las comunidades cercanas”.

La agonizante laguna de Moyuá es bombeada cada día para que sus aguas irriguen varias manzanas de plantíos de maíz, sembrados en sus orillas, en las mismas tierras que antes de la sequía también estaban cubiertas de agua.
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Las lagunas boaqueñas

Una situación similar a la de Moyuá se vive en la comarca Las Lagunas en Boaco. De las múltiples lagunas, que hacían famosa la comarca homónima, solo queda el recuerdo y tierra seca.

Uno a uno, estos cuerpos de agua naturales y artificiales se han ido secando. Esta situación tiene preocupada a la población ya que estas eran la fuente principal de agua para consumo humano, riego para el café y para la ganadería de la zona.

La comarca Las Lagunas es famosa por los petroglifos que se encuentran en las fincas de esta zona. Además, por las diez lagunas entre artificiales y naturales que le daban un valor agregado a la oferta turística de este poblado de aproximadamente 500 habitantes.

Según José Rugama, poblador de Las Lagunas, la sequía está “bárbara” y ha arrasado con las lagunas, ríos y los ojos de agua de la comarca. “La escasez es tan grande que todos los del caserío deben esperar para recoger uno o dos baldes de agua. La gente hace fila para poder lavar y otros caminan como dos kilómetros para traer agua”, detalló.

Rugama, aseguró que ya han expuesto esta situación a las autoridades municipales y que estas se comprometieron a hacer un pozo perforado, el cual siguen esperando.

Ríos también sufren sequías

Emblemáticos ríos como El Viejo, Posoltega y El Guasaule en Chinandega agonizan por la sequía y los años de contaminación que han vivido. A pesar de esfuerzos como el de Fundación Selva y un edil de la ciudad de El Viejo por rescatar el río homónimo, este se ha convertido en un lugar de descarga de desechos líquidos y sólidos.

“Esa agua que corre es de las casas, de las cunetas. Las vertientes en la cabecera se han secado, la poza ahí tenía su caudal pero ahora no hay nada. Son dos inviernos malos más el despale. Aquí venía Fundación Selva a reforestar y un alcalde intentó desalojarnos para hacer un centro turístico, pero no hubo nada”, recordó Carlos Mendoza, poblador de la zona.

Fuente: La Prensa.

Elena Toledo Elena Toledo

Educadora de profesión, comunicadora por vocación. Fiel creyente de la capacidad del individuo de ser libre. Síguela en Twitter @NenaToledo.