Por favor, Stalin González no es Donald Trump

González representa a UNT, el mismo partido que se ausentó de la Asamblea Nacional en el 2016, en la sesión que debían nombrar un nuevo CNE transparente

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Stalin González, líder de la mesa de negociación en Barbados, obedece a los intereses de una fracción opositora. A diferencia de Donald Trump, quien vela por los intereses del país y el continente. (Fotomontaje: PanAm Post)

La irracionalidad y el fanatismo atacan a los venezolanos. Es el mal de nuestros tiempos. Un diagnóstico catastrófico para los que esperemos dejar atrás no solo el chavismo, sino los remanentes de su miseria intelectual y el socialismo. Juan Guaidó tiene razón en decir que el país ya no está polarizado entre oficialistas y oposición, pero ahora se ha polarizado entre los “oficialistas de oposición” y la oposición a ese nuevo oficialismo. Es un divorcio declarado.

Las nuevas declaraciones de Trump sobre contactos con “funcionarios de alto nivel” han desatado una nueva ola de conjeturas y lecturas que se repelen entre sí. Sí, hay un punto en común, que sea el mismo Trump quien se ponga frente al proceso es para todos un alivio, pero surge el punto en discordia, ¿es esto lo mismo al diálogo de Barbados? Para mí sería completamente absurdo siquiera tener que explicarlo. Ya meses atrás advertía que no era lo mismo una mesa en Barbados a una en Washington, pero ha habido insistencia, mucha insistencia.

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Sugerir que Stalin González pueda tener el mismo poder de persuasión y los mismos intereses que Trump atenta contra la capacidad intelectual del emisor del mensaje. Hay universos de separación entre los dos, desde todo punto de vista.

El primero es que Stalin es hijo de comunistas y máximo representante de un partido de izquierda que en el 2016, sin explicación alguna, se ausentó de la Asamblea Nacional cuando se debía designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que nos permitiera realizar elecciones realmente libres. La falta (no aclarada hasta el día de hoy) de estos diputados, impidió que un CNE justo asumiera las riendas del poder electoral, una de las razones primordiales por las cuales hoy seguimos en este infierno comunista cuando ya asoma el 2020.

El segundo punto en cuestión es Trump. Multimillonario norteamericano (quiere decir que nadie podrá tentarlo con dólares de dudosa procedencia), el símbolo del capitalismo mundial, el presidente de la nación con la fuerza militar más poderosa del mundo. Entonces ¿es lo mismo sentarte en una mesa frente a González a recibir una llamada de Trump? ¿Cuál de los dos está en capacidad de imponer condiciones? Intentar tan solo compararlo es un pleno despropósito.

Meses atrás lo comenté en varias oportunidades. Incluso lo dije en una entrevista que sostuve con María Corina Machado a través de RCR: no es que toda iniciativa de diálogo esté mal, lo que está realmente mal son las condiciones de este; ir a dialogar en un país que ni siquiera te reconoce, que ha estado involucrado en concesiones petroleras con la dictadura, que ha defendido guerrillas comunistas en el continente. No es lo mismo ir a conversar allá, a hacerlo en Washington. Cualquiera con sentido común lo podría entender.

Los intereses también varían entre uno y otro. Trump quiere y necesita acabar con Maduro y el comunismo en el continente. Ya lo ha dicho en un par de ocasiones. Es por eso que desde Estados Unidos han planteado la ruta: elecciones libres, sí, por supuesto, pero solo después de la salida del chavismo del poder. ¿Por qué? ¿Cuál es la inmensa diferencia? ¿Acaso no es lo mismo? Por supuesto que no, aquí el orden de los factores sí altera el resultado. Volver a elecciones bajo las condiciones de la dictadura sería un suicidio colectivo. Con ellos custodiando el proceso no habría unas elecciones realmente libres, distinto a los que se ha planteado desde algunos sectores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Y es aquí dónde entran en juego los intereses internos de los “representantes” del Gobierno (e).

¿Cuál es la gran diferencia entre cambiar el orden de los factores? Muchas. A Guaidó le han dicho miles de veces que él podría derrotar a Maduro en unas elecciones. ¿hay dudas de esto? Para nada, hasta un mono podría ganarle actualmente unas elecciones transparentes a Maduro. El tema es la falta de condiciones. Pero ¿por qué se ha insistido entonces en trazar una ruta electoral con el régimen? Muy sencillo. De negociar unas elecciones con la dictadura antes de la salida de Maduro del poder, el Gobierno (e) usarían esto como pantalla para imponer candidatos. El mensaje sería inminente: si vamos unidos vencemos, Maduro tiene un rechazo del 90 % y vamos a ganar, pero tenemos que ir unidos.

Esa sería la “estrategia” para impulsar a Guaidó como candidato único por imposición. De esa forma evitarían que el candidato de la MUD tenga que enfrentarse a otras opciones opositoras, como podría ser el caso de María Corina Machado, Diego Arria, Antonio Ledezma o cualquier otro ciudadano con aspiraciones, como pudiese ser Lorenzo Mendoza o Fulanito Pérez.

En ese sentido, el cambio es notable. Programar elecciones directas con el régimen evitaría tener que medirse a otras fracciones opositoras y obligaría a los venezolanos a votar una vez más por un candidato “entubado”. Desmontar primero el régimen, permitir que se sanee el sistema electoral y posteriormente proceder a unas reales elecciones libres reduciría considerablemente el poder de coerción que actualmente tiene Guaidó, y lo obligaría a enfrentar candidaturas de derecha que se oponen a su visión socialista de Estado.

Es por esto y mucho más que González no es Trump, pues el primero, innegablemente, obedece a intereses sectarios de la oposición de izquierda en Venezuela, y no a los intereses de todo un país, los cuales sí son representados hoy en día por el presidente de EE. UU.

Bajo este contexto cabe recordar la inmensa frase que el representante de Guaidó en Barbados pronunció días atrás: “Nosotros seguiremos esperando por ellos (el régimen), ya que el sufrimiento de la gente no puede seguir esperando el tiempo de ellos”.

¡Por favor, Stalin González no es Donald Trump!

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