Es momento de cerrar el ciclo Guaidó en Venezuela

¿Hasta cuándo hay que esperar? ¿Hasta cuándo los pactos y negociaciones? ¿Hasta cuándo la gente muriéndose de hambre y saliendo en estampidas del país?

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El discurso y los mensajes de Guaidó están completamente desfasados de la realidad del país y de los venezolanos. (EFE)

Demasiadas torpezas, demasiadas ingenuidades, demasiadas concesiones a una tiranía asesina. Es demasiado de todo. Demasiada humillación, demasiada muerte, demasiado dolor para seguir buscando puentes de unión y salidas amistosas con quienes a diario nos masacran en las calles y en nuestros propios hogares.

El demasiadismo del atropello impera en el país, y quienes fueron puestos al frente por un pacto de partidos están lejos de ayudar a resolver la situación, lejos de defender con hidalguía los intereses de una población vulnerada y hastiada de tanto sufrir. Han pasado diez meses lustrando los zapatos del chavismo, atendiendo sus llamadas con una obediencia encomiable y facilitándoles su estadía cómoda en el resort de Miraflores.

¡No podemos seguir así, no podemos!, ¡ya basta! ¿Hasta cuándo hay que ser paciente? ¿Hasta cuándo hay que esperar? ¿Hasta cuándo los pactos y negociaciones? ¿Hasta cuándo la gente muriéndose de hambre y saliendo en estampidas del país? ¿De cuál avance hablan los desconectados diputados? ¿De qué tipo de elecciones se refieren como solución si frente a ellos tienen a una pandilla de asesinos narcotraficantes? ¿En dónde está la cabeza de los legisladores?, ¿en dónde?

Las últimas semanas Suramérica ha ardido. La región entera está siendo fustigada y atacada desde el cuartel general de La Habana. Santiago de Chile y Quito han sido destrozadas. En Chile piden ahora una Constituyente para imponer una Carta Magna socialista. En Bolivia Evo Morales pasó por encima de la Constitución y del pueblo para autonombrarse presidente en un cuarto período. Y en Argentina, uno de los principales aliados de Guaidó perdió frente al candidato de Cristina Fernández de Kirchner, la aliada de Maduro. Con todo eso, todo eso sucediendo y recién anunciados los resultados en Argentina, al presidente (e), ese que supuestamente debería velar por todos los venezolanos, tuiteó que había que recuperar el turismo. Esa fue su respuesta ante el incendio regional: en Venezuela debemos recuperar el turismo.

Al día siguiente, bien temprano y fresco, cometió el despropósito de salir a decir que la tiranía de Maduro está, y cito, “derrotada, aislada y sola”. ¿Está Maduro derrotado, aislado y solo? ¿En dónde, cuándo, en qué universo está Maduro derrotado? ¿Está cuerdo acaso el presidente de la Asamblea Nacional? ¿Cómo piensa Guaidó intentar venderles a los venezolanos el cuento de que Maduro está derrotado y aislado? ¿No ve acaso lo que pasa en la región? ¿No está al tanto de que más de 100 países lo apoyaron para designarlo como integrante del Consejo de Derechos Humanos en la ONU? ¿No leyó, escuchó, nadie le contó que Diosdado anunció que el Foro de Sao Paulo se reuniría de nuevo? ¿Es que no ha visto acaso cómo incendiaron la capital de Chile? ¿En qué mundo, en dónde están parados?

Ahora han salido a decir que van a designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). Un nuevo CNE a estas alturas, ¿para qué? ¿Acaso se pueden realizar elecciones con un montón de mafiosos? ¿Acaso no han escuchado a los venezolanos, a los países de la región, a los funcionaros norteamericanos decirles en infinitas oportunidades que con el chavismo «no se pueden hacer elecciones transparentes»? Y más allá de ello, ¿por qué ahora? ¿Por qué no lo hicieron entonces, hace tres años? ¿Qué se los impidió?

Yo quisiera preguntarle a Guaidó, ahora que piensa que la solución es un nuevo CNE, ¿por qué hace tres años cedió ante la tiranía y pidió una prórroga formal ante la Asamblea Nacional, debido al diálogo con el chavismo, que permitió a la dictadura dilatar el proceso para que no se designaran los nuevos rectores? ¿Por qué razón los diputados que a última hora no se presentaron para formar el quórum y designar los rectores, no fueron expulsados de la unidad? ¿Por qué los partidos que se prestaron para evitar la designación del nuevo CNE no fueron siquiera sancionados? ¿Por qué Henry Ramos Allup, como presidente del Parlamento y usted mismo, Juan Guaidó, como presidente del Comité de Postulaciones Electorales de la Asamblea Nacional, no movieron ficha para realizar la designación después? ¿Por qué cerraron la Asamblea Nacional y se fueron de vacaciones sin haber hecho los nombramientos? ¿Por qué dejaron todo para última hora? ¿Por qué esperar ahora tres años para volver a sacar la carta de los rectores? ¿Por qué continúan burlándose de los ciudadanos?

Los venezolanos ya han sufrido demasiados atropellos y tragedias como para seguir esperando por ustedes y sus intereses políticos. La premura de los venezolanos no es que después de Maduro quede Voluntad Popular o Acción Democrática en el poder. La premura es salir de los asesinos, que vayan a la cárcel, que paguen sus crímenes, regresar al país, empezar a reconstruirlo, y una vez, con las instituciones medianamente recuperadas, convocar unas verdaderas elecciones libres que nos permita a todos escoger el futuro de Venezuela.

¡Ya basta!, ¡ya basta de seguir obedeciendo sus propios intereses! Ustedes pueden seguir jugando con la tragedia venezolana, recibiendo recursos en nombre de la crisis y viajando por el mundo con las partidas de gobiernos extranjeros. Pueden seguir llenándose la boca en cada lugar que pisan, pero no tengan dudas de que los venezolanos saben muy bien lo que están haciendo. No crean que el país no se ha percatado que ustedes han jugado con nuestra libertad para favorecerse. ¡Y ustedes lo saben!

El repudio está allí, y no se irá, porque la gente está harta de que negocien con la tiranía, mientras los venezolanos siguen muriendo. Ustedes, por querer favorecerse en una transición y prolongar este infierno, lo que hicieron fue ganarse el rechazo de un país que antes los respaldaba. Y esa será su cruz, ese será su karma, porque tuvieron la oportunidad de haber cumplido con los pasos establecidos, salir de la tiranía y ser héroes, para luego permitir que los venezolanos decidan. En cambio, decidieron que “no querían perder el protagonismo”, como dijo Gilber Caro. Siguieron con sus ideas retrogradas y estúpidas, repitiendo en reuniones privadas que “si venían los gringos perderían la soberanía”. ¿Cuál soberanía, carajo? ¿Saben desde hace cuánto que no somos un país soberano? ¿Saben que el petróleo que hay en Venezuela ya no nos pertenece? ¿Saben que le debemos a China y a Rusia hasta el nombre? ¿Saben que los cubanos manejan de pies a cabeza las fuerzas armadas? ¿Saben que las guerrillas colombianas son las dueñas del oro de Bolívar? ¿De qué carajos están hablando ustedes? ¿En qué universo, en cuál realidad viven?

Ha llegado la hora de cerrar este ciclo, porque los venezolanos llevamos meses pidiéndoles que rectifiquen, que hagan lo correcto por el país, que pongan de primero los intereses de millones y no los suyos, y ustedes no quisieron escuchar.

¡Es el momento del cambio! Los venezolanos merecemos ser libres, merecemos la oportunidad de volver a abrazarnos con nuestras familias, de volver a nuestras casas y recuperar el patrimonio perdido.

A partir de ahora los venezolanos debemos hacer valer el acuerdo firmado en enero del 2016, donde las minorías se harían cargo de la presidencia de la Asamblea Nacional el quinto año. Ya Guaidó no fue, ya Guaidó dejó pasar el tren. Será recordado en la historia venezolana como el segundo Capriles, pero mucho peor, pues desperdició el más grande apoyo internacional y nacional que algún venezolano haya tenido contra el chavismo. Ahora debemos darle la oportunidad a las minorías del Parlamento que sí representan el sentir de los venezolanos, que sí están de acuerdo con una intervención extranjera, y que abogarán por recibir la ayuda que realmente necesitamos para acabar con esta aberrante y perenne agonía.

Y no, no será fácil, no será sencillo, tocará empezar desde cero. Tendrá que reactivarse el lobby internacional, incrementar el discurso de amenaza regional, explicar una y otra vez la necesidad de derrotar con fuerza a la tiranía. Sabemos muy bien que no es pedir la pizza y ya, como de forma despectiva ha dicho el mismo Henry Ramos Allup y otros diputados para ridiculizar la opción armada, pero tenemos que empezar ya a trabajar en ello, es menester luchar para alcanzar el objetivo. No será sencillo, no será en dos días, pero entre más tarde empecemos será peor y, al final, cuando logremos nuestro objetivo, estoy seguro de que habrá valido la pena.

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