¡Basta de burlas a los venezolanos!

Los venezolanos no quieren elecciones pactadas con narcotraficantes y genocidas, los venezolanos quieren que cumplan lo prometido

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Las mentiras y burlas a los venezolanos han sido recurrentes en el ciclo Guaidó (EFE)

En la novela 1984 de George Orwell, en los interrogatorios realizados en la Habitación 101, donde es torturado Winston Smith, O’Brien, su captor y miembro del partido, le deja claro a Winston que no importa en sí la percepción de la realidad física, ya que mientras el partido controle la percepción mental, se actúa bajo los principios del mismo. Entonces O´Brien le pregunta cuánto es 2 + 2, Winston da la respuesta lógica “4”, y O´Brien le pide intentarlo de nuevo; finalmente le dice:

«Algunas veces sí, Winston; pero otras veces son cinco. Y otras, tres. Y en ocasiones son cuatro, cinco y tres a la vez».

“Todo dependía de lo que dijera el partido”.

En Venezuela ocurre lo mismo; son los maestros de la manipulación, los amos de la falacia, los dueños de la verdad absoluta. No solo gobiernan el Parlamento, sino que dominan los elementos de la realidad venezolana, hacia afuera y hacia adentro. Para los gobiernos externos, y sobre todo para Estados Unidos, son los pobres legisladores oprimidos por la tiranía. Pero puertas adentro se han convertido en los nuevos emperadores absolutos de un pueblo pisoteado y moribundo. No rinden cuentas de los recursos asignados, no responden ante las denuncias de corrupción, no cumplen con las promesas realizadas, falsean firmas sobre acuerdos de la Asamblea Nacional, mienten, se reúnen sin ningún pudor con el bando tiránico para trazar acuerdos marginando a la sociedad civil, y aun así señalan a los ciudadanos cada vez que se niegan a ser carne de cañón de sus propuestas políticas.

La manipulación es tal que a pesar de que Juan Guaidó prometió hace siete meses que invocaría el artículo 187-#11 de manera efusiva y con contundencia en reiteradas ocasiones, para pedir ayuda militar, a finales del 2019 esto sigue sin ocurrir. Además se niega rotundamente a asomar la posibilidad, a pesar de que esto formó parte del acuerdo implícito entre la sociedad y el Gobierno interino. Fue la ruta pactada, lo juramentado aquel 23 de enero que pedía en primer lugar el cese de usurpación, para después ir al gobierno de transición y elecciones libres. Con todo y ello, el presidente interino les pide a los venezolanos seguir saliendo a las calles para “ejercer presión”, seguir “construyendo capacidades” y pactar elecciones con la tiranía asesina de Nicolás Maduro; y lo pide con chantajes.

Los miembros del G4 (partidos que dominan el Parlamento) han utilizado a diferentes voceros con menos rechazo para pedir “unión”, incluso pusieron al padre de Freddy Guevara a hablar en televisión para “pedir que salgan por el esfuerzo de los diputados”, otros, o mejor dicho, directamente el propio Guaidó, acusó de cómodos o presuntamente enchufados a quienes no marchen. Aun cuando ellos no cumplen, aun cuando prefieren pactar con el chavismo que cumplir con los venezolanos; aun cuándo hasta el propio diputado José Guerra ha dado a entender que los del chavismo compran a los «opositores» con dólares. ¿Cómo se pueden obviar todos esos aspectos? ¿Cómo un venezolano honesto puede salir a marchar con corruptos, tramposos, manipuladores y mentirosos?

Su camuflaje es tal, sus elementos narrativos tan inciertos, que Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en Washington y miembro del partido socialista Voluntad Popular, participará junto a los senadores Marco Rubio, Rick Scott, y Mario Diaz-Balart en un evento que lleva por nombre: Socialismo, la destrucción de la democracia y la libertad. ¿Cómo un socialista participa en una charla contra el socialismo? ¿En qué cabeza cabe? ¿En Europa habrían puesto a un nazi militante a dictar una conferencia en contra del nazismo? Definitivamente no hay coherencia, mucho menos transparencia, es un despropósito político tras otro, y así no se motiva nadie.

Cada vez que ellos piden algo esperan que el venezolano dócil asienta y se preste a su juego, para que ellos puedan sacar rédito político en negociaciones con el chavismo, sin perder privilegios, sin ofrecer soluciones a la crisis y, más importante aún, sin que ellos ejecuten acciones que pongan en real peligro la estabilidad del régimen.

Bajo esa circunstancia, ¿cómo un venezolano que pasa hambre y penurias, un venezolano que perdió a su madre o hijo por falta de medicinas, un venezolano que se acuesta sin comer, va a creerle a un diputado que le dice estar luchando por él, pero se va a Washington en día de Sesión Ordinaria de Asamblea para ir a un juego de grandes ligas y las cámaras lo captan en el lugar más costoso de todo el estadio? ¿Cómo un venezolano no va a creer que son colaboradores? ¿Cómo no va a pensar que están pactando con la dictadura si se niegan rotundamente a pedir ayuda internacional para desalojar a los tiranos? ¿Cómo no va a creer que hay dinero de por medio si mientras ellos continúan pasando necesidades, los diputados están mejor que nunca, tal como afirmó el propio segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, el mismo que asistió a las primeras filas del estadio de los campeones de las grandes ligas, los Nacionales de Washington?

Los venezolanos saben muy bien que Guaidó no tiene la última palabra, comprenden a la perfección que el simple hecho de pedir la ayuda militar no quiere decir que va a ser recibida. De hecho, comprende que hay probabilidades de que la ayuda se pida, y no se reciba, lo que abriría paso a un nuevo escenario, sin duda. Lo que no comprende el venezolano, lo que no concibe, es que no se haya intentado, que haya sido descartado y, lo que es peor, que la misma comitiva del presidente interino haya sido quien negara esta opción en numerosas ocasiones, ¡públicamente!

No le pidan al país lo que no han dado. Dejen de jugar con el hambre y las esperanzas de los venezolanos. Si ustedes quieren que los venezolanos les acompañen “a pesar de las diferencias”, entonces cedan ustedes, que ya los venezolanos bastante lo han hecho, cumplan con las promesas realizadas los primeros meses del año, y así sí podrán exigirles a los venezolanos un mayor compromiso. Pero mientras ustedes, diputados, se van de viaje por el mundo, asisten a los mejores eventos deportivos y gastronómicos, son descubiertos en escenas poco decorosas con drogas y prostitutas, no le pidan a la gente que los acompañe, no sean inmorales.

Ustedes podrán continuar intentando manipular la realidad a su antojo, pero cada vez más venezolanos despiertan del letargo del colaboracionismo, cada vez son más las evidencias y cada día ustedes quedan más desnudos. Ya es tan notable, que hasta la agencia Efe publicó un artículo con el nombre Maduro y Guaidó: un ‘statu quo’ de no agresión que cumple seis meses.

No piensen que van a engañar a nadie con el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), porque tuvieron tres años para hacerlo, y ustedes mismos dilataron los procedimientos para no nombrar nunca los nuevos rectores, y quienes a último momento se ausentaron para evitar formar quorum, jamás rindieron cuentas. Así como el propio presidente (e) Guaidó, quien en su momento fungía como presidente del Comité de Postulaciones y jamás explicó por qué pidió prorrogar los plazos bajo solicitud de la tiranía, otorgándole más tiempo al poder ciudadano del chavismo para brindar sus nombres, lo que culminó en la no designación de los nuevos rectores del CNE.

Todavía no sale de la memoria de los venezolanos el catastrófico 2016, año donde no solo no se nombraron los nuevos rectores del CNE por evidente colaboracionismo, sino que, además, tampoco se condujo al referéndum revocatorio establecido en la Constitución para sacar a Maduro; y sí, el chavismo puso trampas y dilaciones, pero los venezolanos nos manifestamos, salimos a las calles, de hecho, 2 000 indígenas caminaron 700 kilómetros, desde Amazonas hasta Caracas, para apoyar las manifestaciones, y a última hora, cuando restaban horas para la marcha final a Miraflores, ustedes mismos echaron todo para atrás para «dialogar» con la tiranía. Cada vez que esta ha pendido de un hilo, cada vez que está acorralada: 2014, 2016, 2017, 2019, piden un diálogo, y ustedes en vez de ejercer presión, van y se sientan en una mesa y desmovilizan a los venezolanos, ¿cómo esperan que no los tilden de colaboradores? Mejor dicho, ¿cómo creer que no lo son?

Los venezolanos tenemos todo el derecho a preguntarnos, ¿por qué? ¿Por qué en todos estos años no nombraron el nuevo CNE? ¿Por qué esperaron a que volvieran los diputados del PSUV al Parlamento, los cuales ni siquiera deberían estar allí, para abrir de nuevo el proceso? ¿Ustedes no quieren violencia, no quieren fuerza, y ceden ante cada requerimiento del chavismo? ¿Cómo esperan salir entonces de la tiranía? ¿Cómo le explican eso al país? ¿Cómo no creer que están sosteniendo a Maduro y a su combo de criminales?

Los venezolanos no quieren ningunas elecciones pactadas con narcotraficantes y genocidas, los venezolanos quieren que ustedes cumplan lo prometido los primeros meses del año. Quieren que pidan públicamente ayuda militar.

¡Ha llegado la hora de tomar decisiones diputados! ¡O están ustedes de parte de la tiranía o están del lado de los ciudadanos! ¡Cumplan el mandato del país o abran paso en enero a las minorías del Parlamento! De lo contrario, diputados, continuarán sumando rechazos y desprecios, hasta que igual que los chavistas, no podrán ni caminar por las calles sin ser escrachados.

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