¿Qué se sabe de la desaparición de Daniel Ortega?

El tirano Daniel Ortega es el único mandatario que no ha dado la cara ante la crisis provocada por el COVID – 19, su última aparición fue el 12 de marzo en una videoconferencia

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Cenidh Ortega Nicaragua
NI4005. MANAGUA (NICARAGUA), 29/11/2018: El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (i), junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo (EFE)

El régimen de Nicaragua liderado por Daniel Ortega encabeza la lista de administraciones más imprudentes en el manejo de la pandemia. En el país centroamericano, aún no se ha tomado ni una de las medidas de contingencia para frenar la expansión del virus. De hecho, al contrario de lo que recomiendan los especialistas, la tiranía de Ortega ha promovido las manifestaciones masivas poniendo en peligro a toda la ciudadanía nicaragüense.

La prolongada ausencia de Ortega, que hoy 6 de abril ya cumple 25 días, ha provocado cualquier tipo de teorías que incluso llegan hasta un supuesto fallecimiento. Todo esto en el marco excepcional que impone el coronavirus de Wuhan a nivel mundial y que está obligando a todas las administraciones a redoblar esfuerzos para proteger a sus países, sistemas de salud y economías.

En detrimento de Ortega, la que ejerce de “vocera” comunicacional es su mujer y “vicetirana” de Nicaragua Rosario Murillo. La segunda al mando da un “parte” (solo a los medios oficialistas) del avance del COVID – 19 en el país, casi todos los mediodías.

Lo curioso del caso es que la voz de oficial además de no transmitir confianza, no hace nada para generarla. En Nicaragua no hay datos de cuantas pruebas por COVID – 19 procesan al día, apenas se han confirmado 6 casos positivos y tanto desde la oposición política, como desde los distintos sindicatos de empresas privadas, y hasta la misma ciudadanía, denuncian el secretismo con el que el régimen de Ortega se está manejando en plena pandemia.

No es la primera vez que Ortega desaparece

Si bien pasaron 25 días desde que se le ve o se sabe con certeza de él (desde la videoconferencia con mandatarios para tratar la afrontación de la pandemia), son 42 los días transcurridos en que no hace presencia pública en físico. Ni siquiera la muerte de su “camarada de lucha”, el diputado Jacinto Suárez, fue suficiente para sacarlo de su desaparición.

Dicho esto, no es la primera vez que Ortega desaparece cuando “las papas queman”. Incluso podría decirse que es una marca registrada del tirano de Nicaragua, huir cuando las cosas apenas se complican.

No hay que irse muy lejos, ya los últimos dos o tres años la irrupción de los estallidos sociales y los levantamientos contra el régimen han provocado que Ortega haga esporádicas apariciones públicas y ha hecho que la figura de Rosario Murillo no solo crezca; sino que tome un protagonismo importante.

Muchos denuncian que la ausencia de Ortega puede deberse a dos cosas. La primera es la conocida históricamente: usar el rumor de su muerte para “matar” la credibilidad de quiénes esparcen ese rumor; así después de un tiempo, Ortega aparece públicamente con un acto triunfal y enaltece su figura de “mesías político”. La segunda es que, en tiempos de crisis, es mejor que se “queme” Murillo y no Ortega dando las malas noticias.

Ambas hipotesis dejan claro la forma de pensar de un régimen totalitario que quiere mantener el poder a costa del sufrimiento de los nicaragüenses.

Esto, claramente, explicaría la ausencia prolongada en plena crisis del tirano. Pero aún no se descarta su posible partida, lo que implicaría un golpe contundente al régimen de Nicaragua, que desde hace un tiempo está lidiando con el descontento popular y las protestas.

La tiranía de Ortega se ha caracterizado por su represión a los opositores de su tiranía (Efe)

La inacción irrita a países vecinos

La inacción del régimen nicaragüense incomoda a sus países más cercanos, sobre todo por el hecho de no cerrar las fronteras permitiendo la entrada y salida de extranjeros, aumentando el riesgo de propagación del COVID-19. Tanto es así que el Gobierno de Costa Rica ya está analizando la posibilidad de tomar acciones internacionales contra la tiranía de Ortega.

El mundo del revés

Es tan irresponsable la forma de actuar de la administración Ortega que, la vocera principal, Murillo, ha incitado a los nicaragüenses a salir de vacaciones en pleno auge de la temporada. Por si fuera poco, también organizó procesiones y vía crusis aún cuando la iglesia lo prohibió para evitar conglomeraciones.

Declaraciones importantes

“Las ausencias de Daniel Ortega son bastante clásicas. Él se desaparece, más aún cuando hay circunstancias críticas a las que no quiere responder. Se ausenta en las crisis, sobre todo cuando no tiene buenas noticias que dar, y prefiere que sea Rosario Murillo quien saque la cara, pues prefiere que se queme Murillo a que se queme él”. Dice la exguerrillera Dora María Téllez.

Téllez, quien fue miembro de gabinete de Ortega en los ochenta, considera “muy posible que esté en Cuba, o en Aserradores, Chinandega, un complejo turístico donde se reunía toda la familia y pasaba sus vacaciones. Un aislamiento de esa naturaleza”.

Sobre el rumor de su muerte, el analista político Eliseo Núñez manifestó lo siguiente: “no le demos cuerda a eso de que Daniel se murió, ese rumor lo dejan caer ellos mismos para que después aparezca y con eso destruyen la credibilidad de quienes lo difundieron, además de aumentarle su categoría de ‘dios invencible’ que sus fanáticos le dan”.

Oscar René Vargas, antiguo militante del Frente Sandinista, no cree que Ortega esté muerto. “Habría mayores movimientos políticos al interior del sandinismo y los poderes fácticos, y se harían visibles. No podrían ocultar ese tipo de cosa por mucho tiempo. Podrían ocultarlo uno, dos, o tres días, pero no es una muerte que pasaría desapercibida por mucho tiempo”.

Por otra parte, el epidemiólogo Leonel Argüello muestra su preocupación sobre cómo se afronta la pandemia: «Ningún sistema de salud del mundo ni los mejores han podido soportar la carga que significa el COVID-19. Pensar que en Nicaragua lo tenemos controlado es una ilusión y si no comenzamos a planificar ya cómo vamos administrar este desastre, puede haber un caos mayor «.

Nicaragua al borde de una crisis por la pandemia (Efe)

Por último, Rosario Murillo el anterior sábado compareció vía radiofónica: «Hermanos, nuestro comandante Daniel aquí trabajando, dirigiendo, coordinando todos los esfuerzos que estamos y seguimos realizando, porque tenemos un compromiso invariable con la patria, con la paz, con el porvenir, desde cada hogar y desde cada comunidad».

Nicaragua a merced del COVID – 19

Sin agua, con un sistema de salud precario, con autoridades incompetentes que promueven las aglomeraciones; el panorama no es nada alentador. Ahora mismo lo mejor que le puede pasar a Nicaragua, al igual que Venezuela y Cuba, es poder salir de la mayor de las plagas: los regímenes criminales que los someten. Solo así, podrían afrontar de forma medianamente aceptable, la crisis sanitaria que provoca el Coronavirus de Wuhan.

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