Los países más libres enfrentan mejor al COVID-19 y sus consecuencias

Los países con mayores índices de libertad son los que mejor enfrentan y contienen la pandemia, al igual que serán los que menos sufrirán las inminentes consecuencias

Chile es donde mejor se ha manejado la pandemia del COVID-19 en la región (EFE)

El dilema estatal en plena pandemia es uno de los debates más apasionantes en la actualidad. Algunos sostienen la tesis de que, en épocas de crisis, los gobiernos deben ponerse la capa de superhéroes y salvarnos a todos. Incluso alegan que está bien que intervengan en las producciones, controlen precios, se apropien de empresas privadas u obliguen a la gente a encerrarse durante un tiempo prolongado sin medir las consecuencias.

Pero, en contraparte, también se encuentran aquellos que apuestan por el modelo de Estados más chicos, que se inmiscuya solo en lo vital y necesario, que respeten las reglas del juego y no atenten contra las libertades individuales. Este último modelo, está siendo mucho más exitosos  —hasta ahora— en la contención de la pandemia y, en similar medida, tendrán mayor efectividad en las decisiones económicas que deben tomarse para paliar la dura contracción que se aproxima a nivel mundial.

Para demostrar esta afirmación qué mejor que tomar los datos y estadísticas, comparar los contextos y tomar el último índice de libertad económica elaborado por la Heritage Foundation. El ranking generado por esa organización comparó las libertades de 180 países en materia económica e hizo una calificación acorde a los crecimientos, a la fiabilidad de las instituciones y su libre mercado.

En los diez primeros lugares se encuentran Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda, Australia, Suiza, Irlanda, Reino Unido, Dinamarca, Canadá y Estonia. Mientras tanto, los peores países en este rubro son Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Eritrea, República del Congo y muy cerca de ellos Bolivia; que acaba de salir del régimen de Evo Morales y atraviesa un período de transición a la democracia.

Pero, ¿qué son los datos sin contexto? Números, solo eso. Es por ello que ante cualquier afirmación se debe administrar una dosis de realidad importante, sino se verán plagadas de subjetividad.

¿Cuáles son estos países más libres que enfrentan mejor la pandemia?

En cada continente hay países exitosos, que están dando el ejemplo a seguir sin caer en la despiadada labor de imponer ideas y sueños políticos a costilla de una crisis. Alemania en Europa occidental, con un contexto bien desfavorable, está imponiendo una idea que no restringe la libertad de los alemanes y está teniendo muchos mejores resultados que Italia, Francia y España en cuanto al índice de letalidad.

El modelo se basa en el testeo masivo, que supera con creces a sus vecinos europeos, y una gran preparación de su sistema de salud. En Alemania, cabe destacar, la cuarentena no es tan extrema como en Italia o España.

El Worldometers, que va recopilando y actualizando datos oficiales sobre el coronavirus en todo el mundo, analiza los datos más relevantes con respecto a la enfermedad. Alemania, por ejemplo, tiene 67 muertes por cada millón de habitantes; un número bajo si se compara con Francia (335), España (482) e Italia (423). Otro dato interesante que arroja el Worldometers es el de los testeos, Alemania ha procesado más de dos millones de test, mientras que España aún no llega al millón y Francia ni siquiera a los 500 000. Italia tiene un mejor registro similar a Alemania en este aspecto, 1 579 909 muestras procesadas.

En este sentido, Merkel fue muy clara: “el 70 % de los alemanes vamos a contagiarnos”, a partir de esta incomoda dosis de realidad, el modelo alemán ha prevalecido hasta ahora pese a encontrarse en una zona geográfica donde el foco de contagio es muy alto. Yendo al índice de libertad económica, podemos denotar que Alemania se encuentra en el lugar 27 de la tabla. Mientras que España, Francia e Italia; están en los lugares 58, 64 y 74 respectivamente. Y pasándola mucho peor que los alemanes de momento.

Los escandinavos, una vez más, caso de éxito

Los países nórdicos son el fiel retrato de efectividad. Muchos se empeñan en decir que estas naciones integradas por Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia son un modelo de éxito socialista. Nada más falso que eso.

Estos países gozan de una libertad altísima, como casi ninguna región en el mundo, a excepción de su gran gasto fiscal. Pero del resto, los países nórdicos son ejemplo en cuanto a libertades individuales y económicas, de un Estado que interviene muy poco en la economía, y que, pese a su gran tamaño y gasto público, tiene una confianza institucional gigante. Todo lo contrario a países como: Venezuela, Cuba, China, Nicaragua, Argentina y España; por poner ejemplos concretos de países con gobiernos socialistas.

De los cinco países nórdicos, cuatro, ciertamente, han implementado un modelo cuarentena restrictivo. Suecia, escapa de ese modelo de cuarentena cosechando la gran mayoría de los casos en esa región. Los suecos se basan en la lógica de que tarde o temprano todos los países levantarán sus confinamientos y que es mejor no afectar a sus ciudadanos con medidas restrictivas, instando a la población a cuidarse y seguir las recomendaciones de salud; pero sin obligarlos a quedarse en sus casas.

Claro que, hasta ahora, es Suecia el más afectado de los cinco. Pero, aún no se descarta que los otros países no van a sufrir un contagio mayor cuando se vean en la obligación de levantar la cuarentena. De igual forma, en estos países es mucho mejor la situación que en la mayoría de los europeos y, para afianzar la tesis de este ensayo, todos están en el top de países más libres.

Dinamarca octavo lugar (8), Islandia decimocuarto puesto (14), Finlandia vigésimo (20), Suecia vigésimo segundo (22), Noruega vigésimo octavo (28). Suecia, sin ser el que mejor enfrenta a la pandemia entre los escandinavos, es mucho más efectivo que los países que implementaron modelos restrictivos en Europa. Como siempre, el contexto es fundamental.

Asia, modelos de sistemas eficientes en contención y libertad

En Asia, Hong Kong, Japón, Taiwán, Corea del Sur y Singapur; son otros casos de gran éxito. Varias de estos países con medidas un poco más restrictivas que Japón o Taiwán, quizás con más de intervención estatal en plena crisis, pero todos con algo en común: son países tremendamente libres.

Es lo que tienen las naciones que, previo a la pandemia, tenían un índice de libertad ejemplar y una prosperidad incuestionable: mejor preparación para situaciones límites. Es justamente, la libertad e independencia que tiene Taiwán, lo que los llevó a tomar decisiones a tiempo para controlar la pandemia conociendo la irresponsabilidad del gobierno chino y la complicidad de la OMS.

Estos países asiáticos están desarrollando software, apps y sistemas para detectar y aislar a los asintomáticos; previniendo así el avance exponencial del virus y todo de la mano de la unión con las empresas privadas. Nada de control de precios, nada de expropiación y menores medidas restrictivas. Los resultados son incuestionables y las cifras alentadoras.

Los países asiáticos también tienen a disposición sistemas de salud de primer nivel. Es decir, los países libres tienen sistemas sanitarios mucho más eficientes para enfrentar a las crisis que aquellos menos libres. También están preparados educativa y culturalmente para afrontar estas contingencias.

¿Por qué la OMS se esfuerza en destacar la colaboración de China, y no resalta la gran labor de la mayoría de los países del continente asiático? Resulta llamativo y revelador. Se promueve desde las instituciones y organizaciones mundiales creerle y hacerle caso al régimen que ocultó que tenía una enfermedad nueva y peligrosa, pero no al que se anticipó a todos: Taiwán.

Si bien en plena pandemia los países asiáticos (y todo el mundo, vaya) se han visto obligados a restringir a sus ciudadanos, esto tiene que ver más con la situación excepcional que el mundo vive. Antes de la pandemia, el ranking de la Heritage posicionó a todas estas naciones entre las más libres del planeta en materia económica:

Singapur primer lugar (1), Hong Kong segundo lugar (2), Taiwán onceavo puesto (11), Malasia vigésimo cuarto (24), Corea del Sur vigésimo sexto (26), Japón trigésimo (30). Todos casos de éxito, hasta ahora, en la contención de la pandemia. Testeos masivos según su contexto, índices de letalidad bajos y buenas medidas de contención. En contraparte, China está en el puesto 103.

¿Y por casa, Sudamérica, cómo andamos?

En la región denotamos distintas formas de enfrentamiento a la pandemia, pero es complicado evaluar con exactitud las medidas tomadas por la fragilidad ante una crisis sanitaria. Son contadas las excepciones de naciones que estaban más o menos preparadas para enfrentar una pandemia.

En cuanto al índice de libertad, solo Chile se encuentra en el top-20 de los países más libres del mundo, ocupando la decimoquinta plaza. Los países que lo siguen son Colombia, lugar 45, y Uruguay, en el puesto 47.

Resulta revelador que, justamente, son Chile y Uruguay quienes están implementando un modelo de cuarenta diferente al resto de Sudamérica. Tampoco es sorpresa que, en Colombia, después de seguir un modelo restrictivo de confinamiento, ya se esté evaluando la flexibilización y reapertura económica.

Para evaluar a Sudamérica, hay que tener cuidado con el contexto, porque es un hemisferio que no goza de grandes libertades y que tiene un contexto social complicado. De hecho, gran parte de los países están sumidos en un déficit fiscal notorio, un exceso de Estado, corrupción, y tantos otros males que nos convierten en una región particularmente frágil.

Es por ello que criticar la primera fase de cuarentena sería exagerado, pero ya se puede ir notando como los países pioneros en libertad: Chile y, recientemente, Uruguay, están teniendo un gran éxito en la contención de la pandemia. Paraguay, que se encuentra en la plaza 80 del ranking de libertad, también está teniendo un gran éxito en la contención de los casos. Pero, aún falta ver qué tan eficiente serán las medidas económicas y cómo le irá al país paraguayo con la flexibilización que llegará en las próximas semanas. Misma situación para Colombia.

Chile, un gran ejemplo

Un Estado limitado se reduce a justicia y seguridad. En el caso de Chile, el país que menos interviene en la economía de la región, es donde mejor se ha manejado la pandemia del COVID-19. Primero, se ha contado con los recursos necesarios para afrontar a la crisis, sin censura ni trabas burocráticas.

Incluso la OPS (Organización Panamericana de la Salud) ha catalogado el manejo chileno como «ejemplar e impresionante».

Pues se anticipó incluso a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que no declaró la pandemia hasta marzo. Sin tener un solo caso, en febrero ya se testeaban casos sospechosos en Chile con PCR (reacción en cadena de la polimerasa, que identifica el material genético del virus). Cuando llegó el primer caso, se intensificó la cantidad de test realizados por día.

Pese a las multitudinarias marchas en contra del sistema de salud privatizado, Chile ha demostrado que la alianza público-privado alivia al sistema público y permite al sistema privado proveer servicios de calidad sin depender del Estado.

Estadísticamente Chile supera a los demás países de la región en la cantidad de pruebas realizadas. Tendenciosamente, opositores a la economía libre alegan que más diagnósticos significan más enfermos. Pero la realidad es que muestran mayor transparencia y capacidad de diagnóstico. Mientras que, en regímenes socialistas, de economía controlada, se han ocultado. Venezuela es el claro ejemplo.

Casos de éxito vs. Argentina

Pero bien podrían tomarse estos casos de éxito —Chile y Uruguay con Estados que no restringen libertades, con cuarentenas más flexibles; y Paraguay con restricciones más fuertes, pero a su vez menores que otros países—, y compararlos con el argentino, que está siguiendo el camino que se ve en España: un modelo de gobierno interventor.

¿Cómo la está pasando Argentina? En teoría, mucho mejor que una buena parte de los países del mundo en cuanto a cifra de muertos y contagios. Pero si se tiene en cuenta el importante subregistro, ya empieza a verse que Argentina no puede tomarse como un caso serio. Además, la crisis económica que se avecina en el país gobernado por Alberto Fernández trae consigo un panorama desalentador.

Otros países con grandes éxitos y enormes libertades

Malasia, Australia, Israel, Irlanda, Nueva Zelanda, Estonia; de los países más libres según el ranking de Heritage, están obteniendo grandes réditos en la contención de contagios. Pocos casos en relación al foco de contagios, índices de letalidad realmente bajos, grandes cantidades de testeos en relación a su población. Todo esto puede corroborarse en la actualización constante de Worldometers.

Si bien es difícil predecir dónde serán los nuevos focos de contagio y los nuevos epicentros del COVID-19 tras Europa Occidental y EE.UU., (Asia y América Latina son los grandes favoritos a continuar con el legado), debe decirse que esto es inevitable en una pandemia. El epicentro puede seguir moviéndose hasta que se desarrolle una inmunidad colectiva o se consiga una vacuna. Hasta entonces, los gobiernos del mundo tendrán que seguir implementando medidas y estar en esa constante prueba-error de una situación sin precedentes.

El dilema estatal

Hay que dejar bien en claro, no es un problema el tomar medidas drásticas para frenar una pandemia y un contagio masivo, sino la idea de querer vender la cuarentena absoluta como un modelo ejemplar, cuando es una medida de contingencia ante una situación excepcional. En algunos casos, resultó muy bien, en otros no. Mientras tanto, hay modelos de confinamiento diferentes, que no están restringiendo invasivamente las libertades y están funcionando de forma correcta.

Lo peligroso es querer promover un nuevo sistema que restringe las libertades individuales con la excusa del “bien común”. ¿Quién proporciona ese “bien común”? ¿Esa seguridad al colectivo? ¿Cómo lo harán? ¿Es acaso el sistema chino o el español el que quieren promover? La OMS destacó al modelo español, pero curiosamente no habla de Taiwán. La OMS destacó a Argentina, pero no dijo lo mismo de Uruguay, Paraguay o Chile.

Entonces, se está promoviendo la peligrosa narrativa de defender a Gobiernos que restringen las libertades y no están siendo, en absoluto, eficientes para controlar la pandemia y tampoco podrán paliar las consecuencias. Destacan sus modelos de cuarentena, porque son fuertes e interventores, pero se olvidan deliberadamente que son los países más libres quiénes no solo están frenando la proliferación masiva de contagios; sino que abordarán mucho mejor la crisis económica que se avecina.

Los países con Estados interventores están fracasando. En Rusia habrá problemas gigantes económicos, China miente en las cifras de muertes y contagios, Venezuela, Cuba y Nicaragua siguen ese camino. Argentina se aproxima a una crisis sin precedentes y España es de los países más afectados en todo el mundo.

La peligrosa narrativa autoritaria y totalitaria crece, es menester evitarla y combatirla, con datos, hechos y realidad. Estos sistemas que aborrecen de la libertad y la prosperidad, tergiversan los hechos de la pandemia, se exculpan y les tiran la pelota a los países con valores democráticos, como si el fallo fuera de ellos y como si el que ocultó al virus e hizo que se expandiera por el mundo no fuera justamente un régimen totalitario. Los hechos no mienten: los países libres contienen con mayor efectividad al COVID-19 y enfrentarán mejor los efectos de la pandemia.

Hay que ser honestos intelectualmente también, EE.UU. y Reino Unido, pilares de Occidente, también deberán hacer autocrítica. Ver en dónde y cuándo fallaron. El éxito de Alemania, escandinavos, asiáticos, chileno deberá ser analizado y evaluado. Mientras tanto, desechemos los autoritarismos y totalitarismos que nos metieron y empeoran esta situación.

Este ensayo tuvo el valioso aporte de Mamela Fiallo Flor.

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