¿Cuál es mi alternativa ante un gobierno engrandecido?

La libertad no puede ser reducida a un diagrama de entradas, transformaciones o salidas específicas.

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Detalle de una señal de callejón sin salida con el perfil urbano de Nueva York, EEUU, de fondo (EFE)

Por: Robert Higgs

Una de las respuestas típicas a las críticas de políticas o programas gubernamentales u otras iniciativas es la de responder a la pregunta “¿Cuál es la alternativa?” Frecuentemente este desafío requiere de un plan alternativo al status quo gubernamental. Ante la ausencia de un plan articulado, la crítica de uno es frecuentemente ignorada o vista como una mera queja por alguien quien no tiene la menor idea de cómo reemplazar lo que el actual gobierno está haciendo.

Mi propia alternativa es simplemente la libertad. Aleja al gobierno completamente de lo que ahora está haciendo tan mal, ya sea educando a los jóvenes, protegiendo al público de la criminalidad o manteniendo la economía en una operación floreciente. Por supuesto, es probable que el crítico rechace esta propuesta argumentando de que se trata nada más que un shibboleth, una palabra mágica que se toma para resolver todos los problemas, aunque carezca de un plan o de una solución.

Esta respuesta, sin embargo, solo revela que el crítico no comprende cómo opera una sociedad libre o qué es lo que razonablemente le exigen sus seguidores. La esencia de la libertad es la capacidad irrestricta de realizar cambios sin el permiso del gobierno y sin detallar cómo operarán o se producirán todos los diversos elementos del cambio.

Nadie puede saber

Por ejemplo, cuando Bill Gates, Steve Jobs y algunos otros empresarios estaban introduciendo y desarrollando la tecnología y los arreglos comerciales de la industria de la computadora, ellos mismos no sabían cómo se desarrollaría esta industria a lo largo de los años y todas las ramificaciones que produciría en la economía y la sociedad. Si se les hubiesen preguntado, no hubiesen podido haber explicado todo lo que fluiría de su ímpetu inicial, quién haría qué a continuación y cómo todas estas acciones libres se desarrollarían en un contexto más amplio. Nadie podría haber dicho, y los que aventuraron a pronosticar, estuvieron a menudo, como se verá más adelante, ridículamente errados.

Así es como se desarrolla una economía y una sociedad libre, con pasos espontáneos tomados por los responsables en la toma de decisiones descentralizadas.

La libertad es una aventura interminable hacia lo desconocido.

Entonces, cuando un crítico pregunta: «¿Cuál es su alternativa?» Y usted responde: «Libertad», no se sienta consternado si no puede proporcionar un plan detallado. Nadie puede. Tampoco debe esperarse ni exigirse que alguien lleve a cabo esta tarea imposible.

La libertad no se puede reducir a un diagrama estático de entradas, transformaciones y salidas específicas. Es un proceso continuo. Es la suma total de lo que hace la gente cuando ninguna autoridad superior los detiene. Nadie debería sentirse avergonzado o desubicado cuando alguien le pregunta: «¿Cuál es su alternativa?» y no pueda responder en gran detalle.

La libertad es una aventura interminable hacia lo desconocido, la solución de los problemas tal como se presentan, por millones de individuos, empresas y otras organizaciones que conocen mejor los datos sobre los tiempos y lugares específicos y que tienen el conocimiento tácito -el «sentimiento» e intuición- sobre qué podría funcionar y qué no. La realización de innumerables experimentos constituyen la dinámica de la sociedad libre. No hay un plan específico, e incluso si lo hubiese  hoy, ese plan sería modificado para mañana.

La respuesta adecuada a la pregunta, «¿Cuál es tu alternativa?» Es simplemente «Dale una oportunidad a la libertad.

 

Robert Higgs es investigador principal en economía política para el Independent Institute y editor en general de la revista trimestral The Independent Review. Es miembro de la red de profesores FEE.

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