YouTube prohibirá contenido que contradiga a la OMS, a pesar de su historial de desinformación

La OMS ha demostrado que encubre y propaga las mentiras de regímenes totalitarios como el de China, aun así YouTube censurará al que la contradiga

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La plataforma se convertirá en un actor de censura (Archivo)

Por: Dan Sanchez

Pronto, los YouTubers serán silenciados si no se ponen de acuerdo con las Naciones Unidas en materia de salud pública. Como informa El Veredicto:

YouTube prohibirá cualquier contenido que contenga consejos médicos que contradigan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el coronavirus, según la CEO Susan Wojcicki.

Wojcicki anunció la nueva medida por CNN el domingo. La OMS es una agencia de la ONU, encargada de supervisar la salud pública mundial. El informe de El Veredicto continúa:

Wojcicki dijo que la plataforma de transmisión de vídeo, propiedad de Google, estaría «eliminando información que es problemática».

Le dijo al presentador Brian Stelter que esto incluiría «cualquier cosa que no tenga fundamento médico».

«Así que la gente que dice ‘toma vitamina C; toma cúrcuma, te curaremos’, esos son los ejemplos de cosas que serían una violación de nuestra política», dijo.

«Cualquier cosa que vaya en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sería una violación de nuestra política».

Aunque la decisión ha sido bien recibida por muchos, algunos han acusado por censura al gigante del streaming.

Para ser claros, para los YouTubers americanos, este tipo de censura es una violación de su derecho constitucional a la libertad de expresión. La Primera Enmienda protege a los ciudadanos contra la censura del gobierno, y YouTube es una plataforma privada. Si el gobierno de EE.UU. obligara a los propietarios privados de YouTube a seguir emitiendo ciertos videos contra su voluntad, eso sería más parecido a una violación de la Primera Enmienda.

Aunque la decisión de YouTube no es inconstitucional, es imprudente, ya que muestra demasiada deferencia a la autoridad central en general y a la OMS en particular.

El historial de la OMS sobre el tema

La Organización Mundial de la Salud está lejos de ser infalible. Su manejo de la información a lo largo de la emergencia del coronavirus ha sido una cadena de fracasos. Como el analista de políticas, Ross Marchand, relató aquí en FEE la semana pasada, la OMS falló en prender la alarma cuando el coronavirus se propagó rápidamente por China durante el crucial período inicial de la crisis global en enero de este año. Entonces, como Marchand escribió:

La burocracia mundial informó sin crítica alguna que las autoridades chinas no habían visto «ninguna evidencia clara de transmisión de humano a humano del nuevo coronavirus» el 14 de enero, justo un día después de reconocer el primer caso fuera de China (en Tailandia). El Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, elogió al Presidente chino Xi Jinping por su «compromiso político» y «liderazgo político» a pesar de estos repetidos y censurables intentos de ocultarle al mundo sobre el coronavirus.

El presidente Donald Trump anunció recientemente que los EE.UU. dejarán de financiar a la OMS por sus numerosos fracasos relacionados con el coronavirus.

Y no sólo los conservadores estadounidenses han sido críticos. Como Jon Miltimore de FEE escribió hace un mes:

Our World in Data, una publicación electrónica de la Universidad de Oxford, anunció el martes que había dejado de confiar en los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sus modelos, citando errores y otros factores.

Esto plantea una pregunta interesante: ¿Censuraría YouTube a Oxford si publicara un video sobre el tema del coronavirus con recomendaciones basadas en datos que contradicen los de la OMS?

Como escribió Miltimore: «Informes recientes sugieren que los organismos de inteligencia de EE.UU. confiaron en gran medida en la OMS en su evaluación nacional de la amenaza de COVID-19».

Esto es muy preocupante porque la mala información conduce a malas políticas. Esto es cierto no sólo para la política del gobierno (como los alcaldes, gobernadores y jefes de Estado que deciden cerrar en gran medida la economía en su jurisdicción), sino también para las políticas de los responsables privados, como los médicos, los empresarios y las personas que toman decisiones sobre la salud y la vida en general de ellos mismos y sus familias.

De hecho, la desinformación de la OMS en los primeros momentos de la crisis, desperdició el momento más valioso con el que contaba el mundo para prepararse, lo que probablemente paralizó las respuestas del público y puede haber costado muchas vidas.

YouTube corre el riesgo de agravar esa tragedia al insistir ahora en que la respuesta del público a la emergencia por coronavirus se ajuste aún más estrictamente a los dudosos pronunciamientos de la OMS. Wojcicki quiere proteger las recomendaciones de la OMS de la contradicción. Pero las recomendaciones de la OMS se basan necesariamente en la información de la OMS, que ha demostrado ser extremadamente sospechosa. Al proteger los pronunciamientos poco confiables, se corre el riesgo de amplificar su peligrosa influencia.

Por qué la censura es contraproducente

Así que es irónico que YouTube justifique esta política con la finalidad de proteger al público de la desinformación peligrosa.

Es cierto que muchos videos que contradicen los pronunciamientos oficiales están llenos de charlatanería médica y otras falsedades engañosas. Pero la censura es la peor manera de combatirlos.

Para empezar, la censura puede aumentar la credibilidad percibida de una falsedad. Los creyentes la interpretan como una validación: evidencia de que están en una verdad que es temida por el poder. Y usan esa interpretación como un poderoso argumento de venta en su evangelismo clandestino.

La censura también aísla las falsedades de la desacreditación, permitiéndoles circular sin críticas en los oscuros rincones del discurso público.

Esto hace que la censura sea especialmente contraproducente porque es una de las formas más efectivas de contrarrestar la desinformación y las malas ideas. Como el juez Louis Brandeis expresó en una opinión de la Corte Suprema de los EE.UU., el remedio ideal para el mal discurso, «es más discurso, no el silencio forzado».

Una vez más, YouTube tiene derecho a establecer las condiciones de servicio de su propio sitio web. Pero el principio general se aplica aquí también: la verdad tiene una mejor oportunidad de luchar con una proliferación de voces competidoras que con los esfuerzos inquisitivos para circunscribir el discurso dentro de una ortodoxia estrecha.

Un problema sistemático

Además, el historial de desinformación de la OMS no es excepcional entre las organizaciones gubernamentales ni en su grado de error, ni en su desastroso impacto. Los gobiernos y los expertos que emplean no sólo se equivocan, sino que con frecuencia han demostrado estar fundamentalmente equivocados en cuestiones importantes.

Para tomar otro ejemplo en el ámbito de la salud pública, se reconoce cada vez más que las recomendaciones de una dieta alta en carbohidratos y baja en grasas, tal como se describen en la «Pirámide alimentaria» del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y promovidas con éxito durante decenios a la población por el gobierno de los Estados Unidos y las autoridades más respetadas en materia de ciencia alimentaria y epidemiología, fueron básicamente retrógradas. El periodista científico Gary Taub cuenta toda la historia de la mala ciencia, la influencia corrupta y la ortodoxia obtusa en su libro «Good Calories, Bad Calories».

Una vez más, la mala información lleva a un mal consejo que a su vez conduce a malas decisiones. Entonces, ¿cuántas enfermedades e incluso muertes fueron causadas por generaciones de americanos que tragaron sin crítica el consejo «oficial» sobre la dieta y por americanos que en gran parte sólo tenían una opción en el «menú» de consejos sobre la dieta?

Cuanto más centralizamos la toma de decisiones y la gestión de la información procesable, más amplio es el alcance de los daños causados por solo un error. Pero si dejamos que florezcan miles de errores junto con miles de verdades, cualquier error individual se circunscribiría en su daño y será más probable que se corrija a través de la experiencia y el contra-argumento.

Problemas de conocimiento

A los defensores de políticas como las de YouTube les gusta plantear el tema en términos simplistas: como una batalla en blanco y negro entre expertos respetables y chiflados de ojos salvajes. Pero el tema es más complejo que eso.

Es tan frecuente que tecnócratas arrogantes se pronuncien sobre asuntos que están más allá de su complejidad, que involucran factores que están fuera de su dominio de experiencia, y que impactan drásticamente las vidas de millones o incluso miles de millones. Por ejemplo: unas pocas docenas de epidemiólogos, con un conocimiento limitado de la economía y de muchas otras disciplinas pertinentes, que dominan economías enteras.

También se trata de que los expertos disidentes sean silenciados a la par de los verdaderos chiflados.

Y, tal vez lo más importante, se trata de debilitar la capacidad del individuo para discernir entre la verdad y la falsedad, entre los buenos y los malos consejos, negándole la responsabilidad y la práctica de hacerlo en primer lugar, convirtiendo a hombres y mujeres libres y autónomos en guardianes irresponsables a los que sus cuidadores «expertos» guían por la nariz como ganado tonto y deferente.

No es ahí donde estamos todavía, pero es la dirección hacia la que tiende la rígida aplicación de las ortodoxias centralizadas.

Un desafío

Elijamos una dirección diferente. YouTube, hazlo mejor. Confía más en tus usuarios. Trátalos como seres humanos con todas las capacidades de aprendizaje, crecimiento, discurso y cooperación que son las glorias distintivas del ser humano.

Después de todo, eso fue lo que te hizo grande en primer lugar. Su nombre se deriva de su fe original en el individuo. YouTube (una plataforma pluralista, de origen colectivo y dirigida por individuos) es lo que hizo que el boobs tube (televisión de difusión centralizada, institucionalizada y homogeneizadora) fuera en gran medida obsoleto. Como tal, tuvo un papel estelar en la democratización de la información y el aprendizaje en Internet.

No traiciones ese legado. No lo hagas ahora. No cuando necesitamos, más que nunca, plataformas abiertas para el libre flujo de la información y el discurso.


Dan Sanchez es Director de Contenido en la Fundación para la Educación Económico (FEE) y editor de FEE.org.

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