Uber saldrá de California por regulaciones del Estado: dejará 220.000 desempleados

A Uber se suma también Lyft, quienes tendrán que cerrar completamente las operaciones en California. Arruinan empresas y el empleo de miles de personas.

Los legisladores de California pusieron a estas empresas entre la espada y la pared (Archivo)

Por: Brad Polumbo

Este viernes, Uber y Lyft van a cerrar completamente las operaciones de transporte compartido en California. La salida de los negocios del estado Dorado dejará a cientos de miles de conductores desempleados y millones de californianos persiguiendo taxis caros. Lamentablemente, esto se pudo evitar.

En septiembre de 2019, la legislatura del estado de California aprobó la AB 5, una ahora famosa ley que restringe severamente la contratación independiente y el trabajo por cuenta propia en muchas industrias. Al requerir que las aplicaciones de uso compartido como Uber y Lyft reclasifiquen a sus conductores como empleados de pleno derecho, la ley ordenó que las compañías provean asistencia médica y beneficios a todos los conductores en su sistema y que paguen impuestos adicionales.

Los legisladores no se dieron cuenta de las drásticas implicaciones que tendría su legislación; simplemente esperaban mejorar las condiciones del trabajo subcontratado. Las consecuencias imprevistas pueden terminar destruyendo a ese sector, en su lugar.

El AB 5 entró en vigor en enero, y ahora, un juez ha ordenado a Uber y Lyft que cumplan con la regulación y hagan la drástica transformación para el 20 de agosto. Como el cumplimiento es simplemente inasequible, las empresas van a tener que cerrar las operaciones en California.

Todo su modelo de negocio se basó en la contratación independiente, por lo que proporcionar beneficios completos a los empleados es prohibitivamente caro. Ni Uber ni Lyft realmente obtienen beneficios, y convertir su fuerza de trabajo en empleados a tiempo completo costaría aproximadamente 3.625 dólares por conductor en California. Como informa Quartz, «eso es suficiente para aumentar la pérdida operativa anual de Uber en más de 500 millones de dólares y la de Lyft en 290 millones».

Esencialmente, los legisladores de California pusieron a estas empresas entre la espada y la pared. Tiene mucho sentido que se vayan del estado en consecuencia. Está claro que a pesar de las buenas intenciones detrás de la regulación del ride-sharing, este resultado dejará a todos los californianos en peor situación.

Uber emplea aproximadamente 140.000 conductores en California y Lyft emplea a unos 80.000. Estos 220.000 californianos trabajadores perderán ahora su fuente de ingresos en medio de una pandemia y una recesión, todo gracias a la ingenua intervención de los reguladores de Sacramento que pensaron que podían planificar el mercado. Además, los millones de californianos que se benefician y dependen de los servicios de transporte público accesibles y baratos no tendrán suerte.

Sin embargo, no se trata de un ejemplo aislado en el que los reguladores se hayan equivocado. Las consecuencias imprevistas y desenfrenadas asolan inevitablemente cualquier intento de intervenir y «arreglar» la economía por parte de los planificadores centrales reunidos en la capital del estado.

Así es como Antony Davies y James R. Harrigan de la Fundación para la Educación Económica (FEE) resumieron la idea clave de las consecuencias imprevistas:

Los legisladores deben ser muy conscientes de que toda acción humana tiene tanto consecuencias intencionadas como no intencionadas. Los seres humanos reaccionan a cada norma, regulación y orden que los gobiernos imponen, y sus reacciones dan lugar a resultados que pueden ser muy diferentes de los resultados que los legisladores pretendían. Así pues, si bien existe un lugar para la legislación, ese lugar debe definirse tanto con gran cautela como con una enorme humildad. Lamentablemente, estos son rasgos de carácter que no se encuentran a menudo en quienes se convierten en legisladores.

No hubo nada de humildad ni de cautela en el enfoque que California adoptó para regular la industria de los viajes compartidos. Los legisladores echaron un vistazo superficial a un modelo de negocio que claramente no entendían, deseaban que fuera diferente y pensaban que podían re-diseñarlo completamente por su cuenta. Esta arrogancia no mejoró las condiciones de los trabajadores, pero llevó a la industria al borde de la destrucción.

Las buenas intenciones simplemente no son suficientes. Como el famoso economista de libre mercado Milton Friedman señaló una vez, «el poder centralizado no se vuelve inofensivo por las buenas intenciones de los que lo crean». Aún así, no se ha perdido toda esperanza de que en el futuro podamos compartir el trayecto en California.

En este caso, los votantes tendrán la oportunidad de rectificar las consecuencias imprevistas de este intento fallido de planificación central. Uber y Lyft han logrado que se agregue una pregunta en la boleta de las elecciones de noviembre que dará a los californianos la oportunidad de votar para crear una excepción a la AB 5 para los conductores provenientes de las aplicaciones de trayecto compartido, permitiéndoles una vez más trabajar como contratistas independientes. (Aunque los escritores independientes y muchas otras profesiones seguirán en la incertidumbre.)

Si esta votación tiene éxito, podría ser suficiente para traer a Uber y Lyft de vuelta a California. Pero el estado Dorado seguirá teniendo problemas como éste mientras sus legisladores sigan abandonando la humildad en favor de un enfoque de mano dura.


Brad Polumbo es un periodista conservador libertario, escritor de FEE.

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