Los beneficios que le trae a Colombia el éxodo venezolano

El Banco Mundial estimó que Colombia deberá emplear hasta un 0,26 % de su PIB para atender al millón de venezolanos que se encuentran en este país.

PanAm Post habló con María Clara Robayo, investigadora del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, sobre el escenario económico positivo del éxodo venezolano en Colombia. (Twitter)

La crisis que vive Venezuela ha erosionado la situación migratoria, lo que ha tenido un gran impacto en los países donde miles de ciudadanos llegan a buscar refugio. En este sentido, Colombia es el país que ha tenido una política migratoria abierta que comprende asistencia médica, sanitaria, laboral y de acompañamiento migratorio.

Esta migración está teniendo impactos significativos, según un nuevo estudio presentado por el Banco Mundial (BM), en donde señala que el escenario de vida de los migrantes se hace cada vez más complejo debido, en parte, a las difíciles condiciones socioeconómicas.

De acuerdo con el análisis, en el corto plazo la migración venezolana demanda mayores servicios, lo que supone un mayor gasto de los Gobiernos que están otorgando asistencia humanitaria. Como consecuencia, la migración está poniendo presiones significativas en las instituciones, los sistemas de provisión de servicios, el mercado laboral y las dinámicas sociales de las áreas receptoras. Sin embargo, el BM advierte que de esta situación no implica necesariamente un efecto negativo, ya que Colombia podría verse beneficiada económicamente de este fenómeno.

“El país necesita darle un manejo adecuado a la migración, priorizando la rápida incorporación de los migrantes y retornados al mercado laboral y la pronta mitigación de vulnerabilidades creadas por la migración que pueden convertirse en trampas de pobreza.”

Aproximadamente 1.235.593 personas con intención de permanencia han ingresado a Colombia desde Venezuela, incluyendo colombianos retornados y migrantes regulares e irregulares, además de un número importante de migrantes pendulares y en tránsito hacia otros países.

El Banco Mundial estimó que Colombia deberá emplear hasta un 0,26 % de su PIB para atender a esta cifra de venezolanos que se encuentra en el país.

Beneficios del éxodo venezolano para Colombia

PanAm Post habló con María Clara Robayo, investigadora del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, sobre el escenario económico positivo del éxodo venezolano en Colombia.

Según la investigadora, Colombia tiene la posibilidad de beneficiarse independientemente si la migración es alta, media o bajamente calificada.

Es un nicho de consumo importante que llega a la economía. Igualmente, es una fuerza laboral de diferente cualificación que viene a insertarse, ya sea en el sector formal o informal de la economía. Es decir, vienen a aportar con trabajo.

Añadió que el registro de migración venezolana en Colombia no se generó desde el estallido de la crisis humanitaria en ese país, en cabeza de Nicolás Maduro, por el contrario, aseguró que el fenómeno data desde que Hugo Chávez asumió el poder.

“En el caso de la migración venezolana encontramos que es una población altamente heterogénea, migración que viene no solo desde la crisis humanitaria, sino desde 1999 cuando Chávez llegó al poder y fue una migración que empezó a hacerlo por élites. Es decir, primero se registró la presencia de migración de élites políticas, luego económicas con un gran flujo de capital, con un músculo financiero muy importante: más de USD $1.000 millones llegaron a Colombia por inversión extranjera venezolana.

A medida que la situación en Venezuela ha empeorado, otros sectores de la sociedad también han empezado a viajar. Viajaron las clases medias, estudiantes y profesionales entre 2010 y 2014, luego de la crisis diplomática en 2015 cuando hubo el cierre de frontera, señaló la investigadora.

Destacó que por mucho tiempo Venezuela fue uno de los países con la educación más desarrollada de la región. Es así como Venezuela empezó a sacar programas de doctorado en los años 80 y otros países de Latinoamérica, incluido Colombia, solo lo hicieron hasta inicios del siglo XXI.

Agregó que el 95 % de la migración venezolana que se encuentra en Colombia tiene una edad económicamente activa que oscila entre los 18 y 45 años de edad.

Vienen a robustecer el bono demográfico. Es decir, nuestra pirámide demográfica está cada vez más achatada porque cada vez hay personas que tienen mayores edades que deben ser solventadas y apoyadas con pensiones. Digamos que esta nueva población que tiene una edad muy joven y en la medida de que se puedan acoplar a la formalidad económica, podrían robustecer y contribuir a los pagos de seguridad social.

Por otro lado, sostuvo que en el factor cultural Colombia también puede obtener beneficios muy importantes: “En Colombia no hemos tenido grandes influencias migratorias importantes. En este caso, la migración venezolana representa un factor para que por fin exista un reconocimiento de dos sociedades hermanas históricamente que no se conocen. Varios escritores señalan, por ejemplo, que Colombia y Venezuela son dos hermanas pegadas por la espalda que no se conocen. La migración está haciendo que se revierta esta situación».

Es por ello que Robayo señala que «Las oportunidades están ahí, sin embargo, el hecho de que un país gestione adecuadamente la migración no depende que esto se dé espontáneamente. Tiene que tener una reglamentación, tiene que ver a la migración como una oportunidad y no como una amenaza. Tiene que superar esa visión de la migración más allá de la crisis migratoria, tiene que pensar en una política migratoria pensada a largo plazo, ya que esta población ha llegado para quedarse. Las tasas de retorno de casi todos los procesos migratorios son bajas, y particularmente aún más cuando Venezuela no tiene un futuro promisorio en este momento”.

A su juicio, lo que necesita entender el Estado colombiano es que hay oportunidades, que debe flexibilizar las normas tan rígidas que existían debido que no había habido procesos migratorios, y empezar a aprovechar el ingreso de los ciudadanos extranjeros.

“También se necesita abrir la mente de los colombianos para que comprendan que ese otro migrante puede aportar, y que no sea visto como una amenaza. Las dimensiones de la migración y la forma en que están llegando y el apego al discurso de crisis humanitaria ha generado xenofobia en la sociedad, lo que está impidiendo que la población venezolana se inserte en Colombia”, concluyó.

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