Martínez sabía de corrupción Odebrecht antes de ser fiscal de Colombia

El ingeniero Pizano le contó a Martínez graves irregularidades que encontró en los pagos a contratistas.

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El ingeniero Pizano le contó a Martínez sobre graves irregularidades que encontró en los pagos a contratistas. (Fotomontaje PanAm Post)

Se conocieron unas grabaciones entre el Fiscal General de Colombia, Néstor Humberto Martínez, y el ingeniero Jorge Enrique Pizano, excontroller de la concesión Ruta del Sol, en donde se evidencia que desde el 2015 el ahora fiscal sabía de los sobornos que venía haciendo la multinacional Odebrecht en Colombia.

El ingeniero Jorge Enrique Pizano, quien fue contratado por Corficolombiana para ser el auditor de la información financiera y contable de la Concesionaria Ruta del Sol II se convirtió en uno de los testigos clave en los procesos penales en contra de Odebrecht en el país.

Pizano, quien falleció el jueves pasado, entregó unas pruebas al cuidado de Noticias Uno en el que señala que tanto Luis Carlos Sarmiento Angulo, presidente del Grupo Aval, y Néstor Humberto Martínez asesor jurídico de Corficolombiana en aquella época, tenían conocimiento de las irregularidades que se presentaban en el proyecto Ruta del Sol II.

“Si sabe de algo, prenda las alarmas y la vía es esta vía. Porque jueputa. Allá (Corficolombiana) están berracos con lo que pasó hace tres años que usted prendió las hijueputas alarmas y nadie le puso cuidado”, este diálogo fue en agosto de 2015. En otro aparte, Martínez añade, “usted prendió las armas y nadie le pasó bolas, que eso es una mierda, porque la tesis es que usted quería pasar de un contrato temporal a un contrato definitivo… a una mierda de esas…”

El ingeniero Pizano le contó a Martínez sobre las graves irregularidades que encontró en los pagos a contratistas. Tiempo después, el hoy fiscal general reconoció el trabajo realizado por Pizano, “(…) él ganó al final la pelea, la pelea con los hijueputas estos de Odebrecht. Entonces ahora estamos en el problema que no sabemos en qué estamos metidos. No sabemos si es que le están dando plata a los paramilitares, si hay corrupción, se la están robando ellos, de hijueputas ladrones… Venga le digo cuál es la tesis que estamos trabajando: no sabemos si estos hijueputas están pagando coimas desde aquí a gobiernos extranjeros, y no sabemos si están pagando coimas aquí, al Gobierno colombiano”, esta conversación se dio a dos meses que se diera la captura de Marcelo Odebrecht, CEO de la compañía brasileña.

La investigación de Pizano consistió en auditar los contratos en que muchos de los casos no figuraban, doblaban o eran ficticios. Las alertas sobre los contratos irregulares en el interior de las obras de la Ruta del Sol a cargo de Odebrecht, empezó a darlas a la empresa del Grupo Aval en 2012.

“Lo que hice fue cruzar mis listas que había verificado con las listas de los pagos reales hechos en la tesorería, entonces ahí me indicaba qué contratos o qué personas naturales y jurídicas no habían pasado por el filtro. Empecé a detectar que los objetos se duplicaban, que los entregables no estaban y así fue como se empezó la investigación de mi parte. Podemos determinar los contratos de papel que no se ejecutaban; yo simplemente informé a mis superiores, especialmente a Corficolombiana y a Episol”, indicó.

Pizano agregó que su testimonio estaba generando incomodidades y que debía entregarles a los socios informes de sus actuaciones.

“No soy funcionario de Odebrecht, ni he sido ni lo seré, porque una vez que salí de la empresa de acueducto a los seis meses, fui designado por Corficolombiana como Controller de la concesionaria de la Ruta del Sol II. Hoy en día todos mis informes relacionados con mi trabajo están afectando a muchas personas. Me volví incómodo para muchas personas, entre ellos, aquellos que hoy fueron condenados por los contratos irregulares de la Ruta del Sol. Pero a raíz de estas irregularidades, yo debía informarles a mis socios minoritarios, que era Episol y Corficolombiana”.

Pizano estaba convencido de que era víctima del poder judicial y económico, especialmente del fiscal Néstor Humberto Martínez, y que por esta razón decidió grabar las conversaciones porque consideró que iba a ser el “chivo expiatorio” del consorcio Ruta del Sol II.

Por su parte, el fiscal Martínez, a través de un comunicado, aseguró que la conversación publicada por el medio de comunicación se dio en “virtud de una vieja relación de amistad” y que Pizano acudió a su oficina para “hacerle llegar al doctor Luis Carlos Sarmiento Angulo el resultado de unas investigaciones sobre contratos del Consorcio Ruta del Sol”.

“De manera inmediata el doctor Sarmiento Angulo recibió de mis manos toda la investigación que preparó Pizano, con base en la cual los consorciados llegaron a un acuerdo por virtud del cual Odebrecht se obligó a reintegrar al Consorcio Ruta del Sol la suma de $33.000 millones cop de los contratos cuestionados. Para ese fin, me fue confiada la redacción del contrato de transacción, previa advertencia de que la empresa brasilera no reconocía que dichos pagos fueran ilícitos, al extremo que –se me dijo– habían presentado un informe de una firma de auditoría internacional en ese sentido, pero que para mantener el acuerdo de asociación se había llegado a dicho reintegro”, señala el comunicado.

Asimismo, Martínez advierte que debido a la investigación hecha por la Fiscalía en 2017 se pudo establecer con certeza que dichos pagos hechos por Odebrecht estaban relacionados con coimas que sobrepasaron los $33.000 millones COP. Recordó, también, que se había declarado impedido a raíz de la investigación sobre el papel corruptor de Odebrecht en Colombia.

El suscrito no ha actuado como fiscal en la investigación de Odebrecht. Por el contrario, me declaré impedido en la oportunidad debida y así lo aceptó la Corte Suprema de Justicia.

La tragedia de los Pizano

Jorge Enrique Pizano murió de un infarto en su finca en el municipio de Subachoque, Cundinamarca. Luchaba contra un cáncer linfático desde hacía dos años, sin embargo, la enfermedad estaba controlada. Lo paradójico del caso es que su hijo, Alejandro Pizano Ponce de León, murió tres días después que su padre en el mismo lugar.

Alejandro Pizano Ponce de León, de 31 años, habría muerto minutos después de beber agua de una botella que se encontraba en el estudio de la finca de su padre. La botella y el líquido ahora están bajo cadena de custodia por el CTI de la Fiscalía para ser investigado. Presuntamente tendría un veneno para matar cucarachas.

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