La primera dama de Colombia y su derecho a no hacer activismo

Muchas personalidades se han sumado a la defensa de la primera dama colombiana, pues aseguran que su papel se ha destacado por estar por fuera de la órbita política del presidente Iván Duque.

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En defensa, Francisco Leal, diseñador del traje, le dijo al periódico El Tiempo, que eligieron este look “con la idea de transmitir no solo la juventud de la pareja presidencial, sino también que somos una república fresca y joven”. EFE/ Michael Reynolds

En el marco de su vista a Washington y la tan esperada agenda entre el mandatario colombiano Iván Duque y su homólogo Donald Trump, sobresalió un tema inesperado, el atuendo de la primera dama María Juliana Ruíz.

Mientras se desarrollaba el encuentro, se empezaban a caldear los ánimos en redes sociales sobre el rumbo que iba a tomar el diálogo entre ambos mandatarios: Trump sobre la crisis venezolana, Duque probablemente sobre el cerco diplomático contra el régimen de Nicolás Maduro o posiblemente se iba a hablar de la llegada de 5.000 soldados estadounidenses a Colombia.

Por el contrario, la discusión giro en torno al look elegido por la primera dama de Colombia, diseñado por la casa Leal Dacarett, conformado por un vestido corto de manga larga, blanco con líneas negras a los costados y acompañado de una chaqueta de manga corta color azul claro, prenda de la discordia.

En defensa, Francisco Leal, diseñador del traje, le dijo al periódico El Tiempo, que eligieron este atuendo “con la idea de transmitir no solo la juventud de la pareja presidencial, sino también que somos una república fresca y joven”.

Cabe aclarar que a diferencia de otras primeras damas, desde la llegada a la presidencia de Duque, la actuación de María Juliana Ruíz ha sido discrecional y sumamente marginal; solo se le ve acompañada de su esposo en eventos comunitarios, celebración o de alto rango político.

Por el hecho de ser esposa del presidente colombiano, a María Juliana Ruíz no parece interesarle tomar posición alguna más allá del papel de esposa y ama de casa que ha venido ejerciendo desde hace años. Este argumento no parece ser aceptado por muchos que la comparan con María Clemencia Rodríguez de Santos, esposa del expresidente Juan Manuel Santos, que sí tuvo un mayor activismo con relación a la política y a la moda.

En redes sociales circularon algunos memes que representaron tanto las críticas que mencionaba que el vestido era “terrible” “caricaturesco” entre otros, como el señalamiento que la vestimenta de la primera dama era un tema banal y destacaron su labor en la gira en Estados Unidos.

Por su parte, la vicepresidente Marta Lucía Ramírez salió en su defensa explicando que hizo un excelente papel en su visita a Washington.

De igual forma, Melania Trump, esposa del presidente Trump, exaltó su papel durante la visita.

En Colombia la posición de primera dama no se traduce en ser funcionario de Gobierno, pues no hay disposición legal que así lo establezca, tampoco es funcionaria pública y no recibe sueldo ni salario. Las actuaciones de la primera dama son gobernadas por la buena costumbre y las convenciones sociales anteriormente establecidas.

María Juliana Ruíz es abogada de la Universidad Javeriana y es máster en leyes con énfasis en negocios internacionales de American University.

“La primera dama puede hacer lo que quiera”

PanAm Post habló con la directora del Movimiento Libertario en Colombia, María Alejandra Londoño, sobre el poco o nulo activismo político de la primera dama colombiana.

“Me parece bien que si ella no lo quiere hacer, que no lo haga. Solo por la propaganda de hacer las cosas. En ese sentido, la admiro por ser fiel a lo que ella cree que debe hacer y no hacer”.

Y agregó que la primera dama puede hacer lo que quiera con su puesto, ya que considera que solo tiene obligación con su esposo, y que este caso puede ser una oportunidad de evaluar si no quiere hacer activismo, puede hacer otro tipo de cosas.

Frente a la posición de mostrar a la familia presidencial como algo perfecto señaló que esto es un buen síntoma, ya que evidencia que los políticos son imperfectos.

“Esto sirve para poder bajar a los políticos de ese pedestal y demostrar que no todos deben estar en el jet-set por el hecho de ser políticos, sino exclusivamente dedicarse a cumplir su trabajo”.

Finalmente, sostuvo que a pesar de que el encuentro fue crucial, la vestimenta elegida no fue la mejor.

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