Infierno regulatorio: hasta un año para que ingrese un licor a Colombia

Para los empresarios las regulaciones no son sus mejores aliados, pues hay tiempos de espera que desbordan su incidencia en el mercado.

Álvaro Cárdenas general de Diageo Colombia. (Twitter)

En Colombia, los empresarios del sector de bebidas alcohólicas están preocupados, pues un licor puede tardar en ingresar al país entre 9 y 12 meses. Denuncian que es un trámite largo y engorroso, lo que hace que un proceso de mercado se convierta en un viacrucis por el tema regulatorio y las complejidades de permisos y accesos.

Así lo destacó Álvaro Cárdenas, director general de la multinacional licorera Diageo Colombia, al diario La República. Aseguró que para la distribución en Latinoamérica, los productos primero desembarcan en países como Brasil y México debido a que son mercados mucho más grandes, y posteriormente llegan a Colombia.

Cárdenas fue enfático en señalar que en muchas ocasiones, para los empresarios las regulaciones no son sus mejores aliados, pues hay tiempos de espera que desbordan su incidencia en el mercado, generado costos no previstos. Aunque Cárdenas afirmó que el Gobierno ha mejorado el tiempo de ingreso de estos productos al país, pues antes demoraban entre 12 a 18 meses, aún hay una espera de nueve meses.

“Este tiempo era desde la concepción hasta la ejecución, pero hoy en día, por ejemplo, con Haig Club (whisky) nos tardamos nueve meses”, dijo.

A la pregunta sobre cómo está Colombia frente a otros países para el ingreso de marcas, manifestó que cuando se compara al país con el resto de los de la región, se está tres veces por encima.

«Monopolio de licoreras departamentales es un adefesio»

PanAm Post habló con Alejandro Monroy, abogado y experto en análisis económico del derecho, sobre la regulación comercial de la industria licorera en el país. Desde su perspectiva, se ha demostrado que el monopolio de licoreras departamentales es un adefesio.

“Se mantuvieron esos monopolios para que departamentos recogieran recursos para la salud, y terminaron en su mayoría quebradas y volviéndose unos focos de corrupción. Entiendo que hubo cierta flexibilización del mercado por una norma del 2016, lo cual permitió que (por ejemplo) los licores que producían privados en el país pudieran venderse localmente”.

Agregó que anteriormente esta facultad estaba prohibida, es el caso de Ron Parce (de la ciudad de Armenia) y Ron La Hechicera (de Barranquilla). “Esos rones se han ganado decenas de premios fuera de Colombia, pero solo hasta los últimos años los podemos comprar acá, dado el monopolio departamental. Algo absurdo”, indicó.

Monroy sostuvo, además, que a través de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo (PND) se volvieron a tocar la regulación a los licores. “Otra vez, encareciéndolos mediante una mayor carga tributaria. Cada vez la tributación de los licores es mas compleja, lo cual, en últimas, favorece el contrabando, que nunca ha dejado de existir”. 

Por su parte, el economista Jorge Arturo Saza comentó que el problema no es de normas, sino de reformar y modernizar el sistema aduanero.

“El tema en general es que Colombia es un país que básicamente necesita reformar su sistema aduanero. Necesita unirse a la tecnología y a una mayor capacidad operativa. Los llamados procesos de nacionalización son lentos y por supuesto esto genera costos para la economía y ausencia de competitividad”.

Añadió que de acuerdo con el informe Doing Business del Banco Mundial de 2018, el tiempo de cumplimiento promedio de la documentación para importar una mercancía es de 64 horas (en Brasil es de 48 horas, en Argentina es de 192 horas y en México es tan solo de 17 horas).

Reducción en el consumo del licor

Además de sortear las regulaciones vigentes para traer productos que innoven en el mercado y creen impacto, la industria licorera también tiene que enfrentar un cambio en el comportamiento del consumidor. Muestra de ello es que hoy en día cada vez más los colombianos toman menos de medio litro de aguardiente al año, mientras que en 2002 los datos de consumo señalaban un poco más de una botella.

“En general, la industria a nivel mundial, es dinámica y muestra que cada vez los licores que no son cerveza, ni vino, ganan mucho más terreno dentro del mercado de total bebidas. En Colombia todavía hay un mercado que es muy dependiente de cerveza, aguardiente y ron, pero tenemos un consumidor que ya está dispuesto a intentar cosas nuevas”, afirmó el director general de Diageo Colombia.

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