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Danielle Smith: Alberta enfrenta una década de hegemonía progresista

Por: Fergus Hodgson - @FergHodgson - May 14, 2015, 9:48 am

EnglishDanielle Smith ha estado, según sus propias palabras, “involucrada desde siempre en el mundo de las ideas” —ha sido una defensora del liberalismo económico con el Instituto Fraser, y luego la Federación Canadiense de Negocios Independientes.  Por eso, cuando decidió ingresar a la arena política de Alberta, las chispas eran inevitables, así como también una nueva cepa de enemigos ideológicos.

Smith, quien dejó su cargo este mes, compartió una entrevista con PanAm Post para reflexionar sobre si la iniciativa valió la pena, y cómo otros con posturas similares podrían involucrarse de una manera efectiva.

Explica que dentro del ámbito de la promoción de ideas uno siempre termina trabajando de forma indirecta para impulsar esas ideas y convertirlas en políticas, ya sea mediante la opinión pública o influyendo sobre legisladores: “quizás me frustré, quizás me impacienté. Sentía que sería mejor ver si las ideas podían ser,  o no, implementadas mediante el proceso político”.

En esta misión, ella se unió al Partido de la Rosa Silvestre (nombrado por la flor oficial de la provincia) y se convirtió en su líder en 2009. El partido rebelde transmitió su deseo de sacar a los Conservadores Progresistas (PC, por sus siglas en inglés), quienes mantenían el poder desde hace décadas; y, pese a afirmar lo contrario, eran cualquier cosa menos defensores del Gobierno limitado.

Sobre como los Conservadores Progresistas perdieron tanta popularidad en Alberta, Smith defiende la gestión del ex primer ministro Ralph Klein (1992-2006): él “llegó con una pesada herencia de una deuda de CAN$23.000 millones (…) una cantidad de dinero que estaba canibalizando [los programas de gasto]”. Equilibró el presupuesto provincial, pagó la deuda, y dinamizó el contexto regulatorio sin subir los impuestos.

Sin embargo, “es como si no supiera qué hacer después, y como resultado se mantuvo hacia la deriva [progresista]”. Los ingresos de recursos, que resultaron ser insostenibles, permitieron expandir el gasto público y disminuir los impuestos durante y después del mandato de Klein.

“Tuvimos 10 años de un Gobierno que no estaba respaldado en principios (…) era un ‘hagamos lo que sea para mantenernos en el poder’ (…) Había una especie de juego de azar desarrollándose  (…) Al final todo colapsó (…) y quedamos en una situación insostenible, con la carga tributaria más baja de todo el país y los costos más altos de servicios públicos”.

Mientras la tormenta se formaba —y con los pronósticos ya publicados— Smith y otros integrantes del Partido de la Rosa Silvestre  se subieron a la ola de descontento contra los PC y rápidamente se convirtieron en la oposición oficial. Sin embargo, Smith no se sentía satisfecha, dado que estaba “intentando promover políticas públicas de manera indirecta una vez más”.

Danielle Smith sought to change government from the inside, even leading a new political party, but she faced harsh pushback, and is returning to the private sector. (Dave Cournoyer)
Danielle Smith trató de cambiar el gobierno desde el interior, incluso frente a un nuevo partido político, pero se enfrentó a una fuerte resistencia. Ahora regresa al sector privado, incluyendo el trabajo con organizaciones benéficas. (Dave Cournoyer)

No solo estaba luchando para tener el impacto que deseaba, sino que su desilusión con el Partido de la Rosa Silvestre aumentaba, y era menos optimista sobre el crecimiento del partido: “El desafío dentro del partido era que parte de nuestra coalición  se involucró con algunas estridentes voces socialmente conservadoras sobre asuntos morales, como la tradición de los valores familiares (…) y los derechos de los homosexuales”.

“Me preocupó bastante que tengamos que ver lo opuesto a lo que esperaba (…) ahora teníamos dos partidos conservadores con las ideas correctas dividiéndose los votos, y luego terminaríamos con un partido progresista apareciendo del otro lado”.

A finales de 2014, Smith tomó la decisión de dejar el Partido de la Rosa Silvestre y unirse a los PC, generando consternación en el proceso. Su mudanza, sin embargo, no llegó a nada, al no lograr obtener la candidatura de su partido en Highwood; el apoyo a los PC colapsó y mucho de este pasó al Partido de la Rosa Silvestre.

Su temor fue precisamente lo que ocurrió en las elecciones provinciales de abril, antes de lo que Smith esperaba, pues el Nuevo Partido Democrático (NDP) trituró a los Conservadores Progresistas y al Partido de la Rosa Silvestre. El NPD pasó de sólo cuatro a 53 escaños, logrando una cómoda mayoría en los 87 asientos disponibles. Tal aplastante derrota, explica, obliga a responder con una “visión galvanizadora”, que aborde asuntos de justicia social y de los más vulnerables.

“Si ese voto dividido no vuelve a juntarse … alrededor de los principios conservadores que los miembros de ambos partidos pueden apoyar, entonces creo que tendremos un gobierno del PND durante dos ciclos electorales, tres ciclos electorales, tal vez más. Alberta es conocida por sus Gobiernos dinásticos”.

Aunque Smith todavía cree que el Partido de la Rosa Silvestre era necesario para despertar a los PC, no funcionó como ella había planeado. También es mucho más consciente de los límites de los funcionarios electos, incluso cuando están en el Gobierno.

“Me uní a la bancada del PC por cuatro meses, y había sólo unos pequeños asuntos sobre los que yo estaba tratando de tomar una decisión … ciertas cosas que deberían haber sido obvias, y [el esfuerzo] en última instancia no tuvo éxito.… Incluso cuando tienes una mayoría en el Gobierno, hay limitaciones en lo que la burocracia te permitirá hacer”.

Smith ahora planea regresar a los sectores de beneficencia y de promoción, “que se ajustan mejor con [su] ideología, y también con la posibilidad de crear las condiciones para el cambio social”.

Ella advierte a las personas idealistas acerca de la naturaleza de la política, ya que es un “proceso de creación de coaliciones de individuos para poder conseguir suficiente gente que esté de acuerdo en suficientes cosas [para] ganar suficientes escaños para poder implementar algo de tu agenda.… Ese proceso, por su propia naturaleza, implica compromisos”.

De hecho, ella cree aún más firmemente en el valor de las ideas: “la forma más eficaz de hacer que el Gobierno se sienta presionado a hacer un cambio es tener una corriente de opinión pública, una oleada de apoyo”.

Además, ella no va a esperar a que el gobierno cambie o apoye nuevos proyectos: “Mi experiencia ha sido que los organismos sociales más eficaces son los que tienen la menor cantidad de dinero del Gobierno, los que tienen mayor apoyo individual, mayor apoyo de la comunidad”.

Traducido por Adam Dubove y Rebeca Morla.

Fergus Hodgson Fergus Hodgson

Editor de PanAm Post. Reside en Florida y es originario de Nueva Zelanda, también ha vivido en Canadá, Ecuador y Colombia. Síguelo en @FergHodgson.