Los datos de paro tienen letra pequeña; el escenario futuro es muy desalentador

La caída se concentra en un gran número de personas que, por su situación, se encuentran en empleos con baja cualificación. Eso, sumado al problema del mercado laboral en España muestran un futuro bastante pesimista para nuestra economía.

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La cifra de parados en el país se ha situado en los 3.548.312 millones (El Periódico de Aragón)

Hoy hemos conocido los datos de paro que ha publicado el Ministerio de Empleo. Unos datos de desempleo que muestran esa vertiginosa cifra de parados, producto de la mayor paralización económica de la historia, la cual ha sacudido drásticamente a nuestro mercado laboral. De acuerdo con los datos presentados, estamos hablando del mayor registro de desempleo mensual de la historia de nuestro país, dejando una cifra de parados que puede resultar pasmosa si no se analiza de manera contextualizada.

Y es que, de acuerdo a las cifras que presenta el Ministerio, el incremento que ha vivido el paro suma a más de 300.000 personas que se incorporan a nuestra tasa de desempleo. Un incremento de la cifra de paro sin precedentes en nuestro país. Así, con este incremento, la cifra de parados en el país se ha situado en los 3.548.312 millones. Un número que debe analizarse con perspectiva. Sin embargo, no podemos dejar pasar un dato como este, pues estamos hablando de un descenso del 9,3% que, como vemos, no llama al optimismo económico futuro para nuestra economía.

Por sectores, como añadido, los más afectados han sido la construcción y la hostelería, con un balance de afectados de 150.000 y 180.000 personas, respectivamente. En este sentido, con unos datos generales que triplican la caída que sufrió el número de afiliados en 2009, cuando la gran crisis financiera.

En los datos que presenta la Seguridad Social, la cifra de afiliados ha descendido en 833.979 personas. Estamos hablando de que, ante este fuerte descenso, la cifra de afiliados de la seguridad social desciende y se sitúa en los 18.445.437 millones de afiliados. Un fuerte descenso producido por este escenario que, en estos momentos, sucumbe a nuestra economía y, con más ahínco, a nuestro mercado laboral. Una pandemia que vuelve a dejar cifras récords para nuestra economía, mostrando el lado más negativo de la crisis económica que, junto a la sanitaria, atraviesa España en estos momentos.

Sin embargo, debemos ser conscientes de la situación y analizar estos datos en perspectiva. Es decir, estamos de acuerdo en que no se puede decir que los datos de paro no son negativos, pero sí debemos decirlo en un contexto en el que se aíslen los efectos de la pandemia de las debilidades de nuestro mercado laboral. En este sentido, España venía arrastrando una desaceleración económica que, como recogía la cifra de creación de empleo, ya estaba afectando al mercado laboral. En otras palabras, ya estábamos sufriendo un fuerte descenso en la creación de empleo.

Un fenómeno que se solapó con el mayor paro económico de la historia de nuestro país -debemos ser conscientes de que nuestra economía no se había parado de esta forma ni durante la Guerra Civil española-. Un duro shock de oferta que ha provocado la paralización forzosa de una gran parte nuestra economía, obligando a muchas empresas y a una gran parte de nuestro tejido productivo a cesar su actividad de inmediato, ante la emergencia sanitaria. Una situación que, como era de esperar, provocó ese aumento masivo en las solicitudes de ERTEs, así como cualquier mecanismo que, en cierta forma, permitiese a las empresas paliar la situación mediante la suspensión temporal del empleo.

Para hacernos una idea de la situación, y aunque los datos de paro son muy preocupantes, debemos saber que, antes del confinamiento general decretado el 29 de marzo, la cifra de empleados golpeados por el confinamiento afectaba a un 18,2% del total del empleo en el país. Esto es un gran porcentaje del empleo que, dada la situación, no podía operar por cuestiones relacionadas al distanciamiento social que ordenó el Gobierno tras la declaración del Estado de Alarma. Un porcentaje que, tras el confinamiento general decretado el 29 de marzo, ascendía hasta el 39,7% del empleo total en el país.

En este sentido, y como recordaba al decir que debemos mirar los datos con perspectiva, estamos hablando de que cerca de un 40% del empleo total se ha visto completamente paralizado por la situación que atraviesa nuestro país. Por esta razón, ya de partida estaba descontado el que las cifras de desempleo que hoy se hacían públicas iban a dejar un mal sabor de boca para los ciudadanos, pues muestran un escenario bastante delicado. Sin embargo, desde el análisis, la situación y el contexto alientan a que los efectos muestran, precisamente, esa estacionalidad que, ante la crisis del Coronavirus, ha provocado esa gran destrucción de empleos, pero con la confianza puesta en que estos se recuperen.

Pero no todo es tan bonito en este sentido. Y es que, pese a que se espera que gran parte de estos empleos se acaben recuperando con el tiempo, debemos detallar que, a la misma vez, el mayor porcentaje de destrucción de empleos se sitúa en aquellos trabajos menos cualificados. En este sentido, esto es un agravante para el escenario, pues estamos hablando de que, precisamente estos, son aquellos que más trabajo costará el que se recuperen y vuelvan al mercado laboral, si es que vuelven. Los trabajadores menos cualificados, aquellos con una actividad física más intensa, son precisamente los que no se han podido acoger a los mecanismos del teletrabajo, lo que les ha llevado a esta situación.

En este sentido, el escenario comienza a suscitar una preocupación por esas personas que, como decíamos, van a tener serias dificultades para reengancharse al mercado laboral. Pero debemos añadir otra cosa. España es una economía bastante procíclica. En este sentido, cuando la economía va bien, España es una economía que funciona bastante bien, pero, sin embargo, cuando la economía va mal, la economía española se muestra más perjudicada que sus homólogas. Así, el mercado laboral muestra esa preocupación que veníamos mostrando desde hace unos meses.

Una preocupación surgida por la complejidad de un mercado laboral con un escaso potencial para crear empleo. Y es que, de acuerdo con la Ley de Okun -relación entre crecimiento y empleo-, nuestra economía precisa de un fuerte crecimiento para crear empleo, así como de pequeñas contracciones, o desaceleraciones, para destruirlo. En este sentido y sabiendo hacia dónde vamos con esta crisis que nos está sacudiendo drásticamente, además de que como ya vemos, sin dejarse atrás, tampoco a nuestro mercado laboral.

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