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Inmigración: el derecho a cerrar las puertas

Por: Frank Worley-Lopez - Nov 29, 2013, 12:16 pm

English¿Ustedes cierran la puerta cuando entran en sus casas? ¿Con llave? ¿Les molestaría que alguien entre a sus casas sin su permiso? No importa si el intruso vino a pedirles trabajo o a matarlos, el hecho de que entren a sus casas sin permiso – solo abriendo la puerta, entrando y sentándose en el sofá – es suficiente para que sea algo inapropiado, cuando no equivocado.

Si están de acuerdo con que el hogar es de cada uno, y que cada uno tiene el derecho a determinar quién ingresa y quién no, entonces estarán de acuerdo conmigo en el tema inmigración. En vez de una puerta, tenemos una frontera, pero nuestros países son nuestros hogares. Cada nación – Rusia, China, Brasil, Ecuador, México, y Estados Unidos – posee leyes de inmigración y el derecho de hacerlas cumplir.

La mayoría, de hecho, las hace cumplir. De todas formas, algunos países son mejores que otros, y ningún país tiene el tipo de problemas de inmigración que enfrenta Estados Unidos. Años de negligencia, fronteras permeables, inmigrantes especializados, e incluso organizaciones criminales más preparadas han llevado a la población de inmigrantes ilegales a más de diez millones.

De muchas formas, Estados Unidos es una víctima de sus propias decisiones. Millones de personas no migran desde países desarrollados sino de los países del segundo y tercer mundo de América Latina. Además de los millones de inmigrantes por hambre y guerras, lo mismo vale para África y Asia. Estados Unidos y su población, de todas formas, no son responsables por las fallas continuas de otros países por mejorar su situación. Los culpables son sus líderes y sus políticas.

Los detractores de esta idea pueden argumentar que las fronteras solo existen en la imaginación el hombre. Tienen razón, pero el mismo argumento podría utilizarse acerca la propiedad del hogar, la vestimenta y los autos. No poseemos realmente estas cosas, solo creemos que es así. ¿Eso significa que está bien que alguien tome tus ropas, joyas o auto? No hay vueltas: pasar al territorio de otro país sin el permiso de ese país está mal.

De todas formas, como muchos otros asuntos, el estado actual de la inmigración ilegal en Estados Unidos es muy complicado, y debido a su tamaño y objetivos el problema no se resolverá con una simple ecuación. Hay algunas cosas que podemos hacer para mejorarla. Primero, rechazar el Estado de Bienestar y todas las formas de asistencia pública, incluida la educación para inmigrantes ilegales. Segundo, acusar a cada oficial que emite licencias de conducir u otras formas de identificación a inmigrantes ilegales, o que ayudan e incitan esta actividad, contraria a la ley. También deberíamos condenar a los comerciantes que contratan ilegales.

El paso siguiente debe ser facilitar que las personas vengan al país legalmente para trabajar. Los inmigrantes trabajadores, legales o no, ayudan a mantener el costo laboral bajo, lo cual en última instancia cuida el bolsillo del consumidor. Aquellos que son más calificados para trabajar en puestos que no son de trabajo intensivo o bajo salario, no deberían tener ningún problema para ingresar al país.

Por último, necesitamos un doble golpe a la seguridad de nuestras fronteras, con las tropas si es necesario, y una opción para los ilegales actualmente en el país de convertirse en residentes legítimos sin tener la oportunidad de ser ciudadanos. Éstos no tendrían que salir del país y empezar desde el principio para volver por el camino correcto.

Los que están aquí ilegalmente, deben tener la oportunidad de trabajar y ser obligados a pagar una multa y un doble impuesto por el resto de su permanencia. Esto no es una amnistía; es simplemente el reconocimiento de que reunir a millones de personas y enviarlas a sus países de origen sería una tarea costosa y casi imposible.

Mientras se trabaja mucho por los derechos de los inmigrantes, los propietarios de las tierras cercanas a las fronteras con México han sufrido el daño a sus propiedades y cultivos, incluso su pérdida, por años. Los inmigrantes ilegales son víctimas de los “coyotes“, que los llevan a través del desierto, a veces en camiones repletos de personas, permitiendo que algunos mueran antes de alcanzar la tierra prometida. Son también blanco fácil para los traficantes de drogas y otros criminales.

Además, no todos los inmigrantes están aquí por las razones correctas. Algunos, se trasladan exclusivamente para realizar actividades criminales.

Antes de felicitar a los demócratas por sus puntos de vista “abiertos” sobre la inmigración ilegal, recuerden que muchos de sus líderes alguna vez pensaron como yo. La única razón por la cual cambiaron sus creencias, fue para obtener el voto de los hispanoamericanos. Están entregando los Estados Unidos y a sus ciudadanos solo para obtener más votos.

¿Cómo podemos reclamar que nuestros ciudadanos obedezcan la ley, cuando muchos gobernantes y grupos políticos dentro del país están convalidando a quienes llegan ilegalmente, para comenzar? Solucionar el problema de la inmigración debe ser una prioridad, pero no puede realizarse sin el respeto por la ley y el derecho a cerrar la puertas, si así lo queremos.

Traducido por Sofía Ramirez Fionda.