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Puerto Rico debe declarar la crisis

Por: Frank Worley-Lopez - Feb 7, 2014, 10:40 am

EnglishFinalmente ha sucedido. La agencia de calificación crediticia Standard and Poors (S&P) ha rebajado los bonos de obligación general de Puerto Rico a la condición de – literalmente – basura. En el corto plazo, esto hace que sea aún más difícil para Puerto Rico obtener financiación a través de préstamos o bonos. A largo plazo, S&P pronostica nuevas devaluaciones. Es una pésima noticia para la isla.

El gobernador Alejandro García Padilla y su predecesor, Luis Fortuño, han adoptado, o por lo menos han intentado, tomar medidas con el fin de controlar el gasto. Sin embargo, sus acciones no han sido suficientes, y solo han rasguñado la superficie del problema fundamental en Puerto Rico: el desmedido gasto del gobierno.

Es hora de un cambio fundamental – si no radical –en la forma en que el gobierno de Puerto Rico hace negocios. También es hora de que los políticos de ambos partidos maduren y empiecen a representar los intereses de la gente de Puerto Rico, en lugar de continuar por el camino de la política divisiva. Es fácil repartir culpas, pero la verdad es que la culpa se comparte en forma bastante homogénea. Así que voy a renunciar a atacar a los partidos políticos, y en cambio ofreceré algunas soluciones a corto y largo plazo a los problemas fiscales de la isla.

Las Soluciones

  • Declarar una emergencia por ley que suspenda todos los acuerdos de negociación colectiva con los sindicatos del sector público. Con el fin de lograr cualquier cambio sustancial en la forma en que el gobierno hace negocios, la isla deberá, en primera instancia, limitar el poder los sindicatos. Declarar una emergencia por ley enfrentará los poderes legislativo y ejecutivo en contra de los tribunales, que han demostrado su voluntad de defender los sindicatos a costa del resto del pueblo.
  • La Corte Suprema de Puerto Rico podrá desafiar la ley o su aplicación. Como consecuencia, el asunto en cuestión escalaría  a una corte federal en donde se revisaría como un asunto de separación de los poderes. En este punto, la corte federal podrá estar dispuesta a reconocer que el gobierno tiene autoridad y responsabilidad, así como la imperiosa necesidad de tomar medidas.
  • Reducir el tamaño del gobierno de Puerto Rico en un 50%. Esto significa el despido de casi 150 mil de las 300 mil personas que trabajan actualmente en el gobierno. Y significa también el cierre de agencias enteras y la aglutinación y reorganización de otras tantas. El gobierno tiene que centrarse en sus responsabilidades fundamentales: los departamentos de policía y bomberos, los servicios públicos y la educación.
  • Preguntar a las empresas privadas qué regulaciones son las más restrictivas para la apertura o ampliación de sus operaciones. Una vez se alcance un consenso, se deberán derogar dichas leyes. Esto estimulará la inversión y crecimiento empresarial que Puerto Rico necesita para recuperarse de su crisis actual.
  • Disminuir los impuestos en todos los ámbitos, incluyendo los impuestos sobre la renta y bienes raíces. Esto generará actividad económica, estimulando aún más la economía.
  • Legalizar la marihuana, el hachís y la prostitución, y al mismo tiempo aliviar las regulaciones de los juegos de azar. Esto permitiría a Puerto Rico gravar dichas actividades, liberar recursos, crear nuevas fuentes de ingresos y aumentar el turismo.

Los recortes en el gobierno están diseñados no solo para reducir los costos del Estado en el corto y mediano plazo, sino también para aliviar al gobierno de las pensiones que los empleados acumulan. La combinación entre el recorte del gobierno y la reducción de los impuestos liberará el dinero suficiente para estabilizar los problemas de financiación del gobierno, y queda suficiente para reducir significativamente su deuda actual.

Estas no son decisiones fáciles; tomarán tiempo para dar fruto y serán dolorosas de aplicar. Pero ha llegado el momento para que Puerto Rico acepte que existe una crisis. Debe dejar de echar la culpa y tomar medidas drásticas, ya que si la isla se mantiene en su curso actual, la situación sólo va a empeorar.

Traducido por Isabella Loaiza Saa.